| Alimentación y cáncer |
| Escrito por Mª Luz García Laborda | |
| miércoles, 04 de marzo de 2009 | |
|
ALIMENTACION Y CÁNCER
Mª Luz
García Laborda
Profesora de nutrición y dietética de la Escuela de Enfermería de
Teruel.
Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina tu alimento ( Hipócrates ) El binomio alimentación-cáncer se trata desde dos vertientes diferentes. Por un lado, considerando la dieta como factor precursor o de prevención del cáncer y, por otro, desde el papel de la dieta en el tratamiento del paciente oncológico. Dietas ricas en carnes y grasas, algunas vitaminas y micronutrientes han obtenido, después de muchos estudios, calificaciones de promotores o protectores del cáncer respectivamente. A lo largo de estas páginas, intentaremos esquematizar los datos más actuales a este respecto y las normas básicas de alimentación que aconsejan los Organismos ocupados y preocupados por la Salud Publica para la prevención de esta enfermedad. El otro aspecto, el tratamiento nutricional de los enfermos oncológicos, que relaciona la nutrición y el cáncer, ha dado en los últimos años frutos muy positivos, permitiendo una mayor calidad de vida a los enfermos sometidos a terapias curativas o paliativas. Ya en 1984, el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos estableció que un 35% de los tumores tenían su origen o estaban relacionados con factores alimentarios. Más recientemente, el primer informe global sobre dieta y cáncer, publicado en septiembre de 1997 por el Fondo Internacional para la investigación del Cáncer, junto con el Instituto Americano para la Investigación del Cáncer, no deja lugar a dudas sobre la intima relación existente entre cáncer y dieta. El informe estima que un cambio en la dieta puede reducir la incidencia global de cáncer entre un 30 y un 40 por ciento, lo que equivale a entre tres y cuatro millones de casos anuales en todo el mundo. La mayor parte del informe consiste en una evaluación de los vínculos entre una amplia gama de alimentos y bebidas, nutrientes, métodos de transformación y conversación alimentaría, tamaño corporal y nivel de actividad física. Para los factores estudiados que aumentan o disminuyen el riesgo de un cáncer dado, la intensidad de la asociación se clasifico como “CONVICENTE “, “PROBABLE “, o “POSIBLE “. En general, los alimentos vegetales reducen el riesgo de cáncer. Por ejemplo, las verduras reducen el riesgo de cáncer de boca y faringe, esófago, pulmón, estomago, colón y recto (convincente), laringe, páncreas, mama y vejiga (probable), hígado, ovario, endometrio, cuello del útero, próstata, tiroides y riñón (posible). De manera similar, las frutas reducen el riesgo de cáncer de boca y faringe, esófago, pulmón y estomago (convincente), laringe, páncreas, mama y vejiga ( probable ), ovario, endometrio, cuello del útero y tiroides (posible). Por contraste, el alcohol, la carne, las dietas grasas y la obesidad incrementan el riesgo de diversos cánceres. De las diferentes recomendaciones que se hacen desde los distintos Organismos implicados en la Salud Publica a fin de minimizar el riesgo de padecer cáncer por razones alimentarías, hemos sintetizado los siguientes 10 puntos clave para la prevención del cáncer:
En los pacientes con cáncer el objetivo es mantener el buen estado nutricional en aquellos casos en los que aun no se ha producido deterioro del mismo o bien conseguir mejorar el estado nutricional en los que el deterioro es manifiesto. En esta situación no se entiende como buen estado nutricional aquel que se define con buenas cifras de colesterol total, glucosa, ácido úrico, etc., en sangre, sino que se trata de que el enfermo no caiga en una malnutrición proteico-energética, que limite de alguna forma las posibilidades de éxito clínico contra la enfermedad. En estos casos se trata de evitar el desgaste de masa muscular y la perdida de reserva grasa. No importa que el enfermo mantenga una cierta obesidad, es preferible esto a una desnutrición. Hay que saber que si se produce alguna alteración, será corregida después de los tratamientos. Como objetivos generales se puede enumerar:
Gracias a esto se conseguirá:
En muchos casos el cáncer se ha convertido en una enfermedad crónica y consecuentemente la vida de los enfermos se ha alargado mucho, aunque no deja, a esta enfermedad, exenta de problemas. Las terapias más efectivas contra la enfermedad suponen importantes trastornos tanto físicos como psíquicos. Mediante una adecuada alimentación se puede paliar algunas de las consecuencias de esta compleja situación. La alimentación en estos pacientes se plantea en unos casos como apoyo a la terapia antineoplásica (tratamientos curativos) y en otros como ayuda en los tratamientos paliativos. En ambos casos, el objetivo es el mantenimiento de un buen estado nutricional que permita un mejor estado general y una mayor calidad de vida. Las terapias del cáncer y sus efectos colaterales pueden contribuir al deterioro progresivo de la nutrición. Citamos a continuación unas recomendaciones para la falta de apetito:
Recomendaciones para ayudar a los cambios de sabor:
BIBLIOGRAFIA - Alimentación y Salud .- UNED Nutrición y Dietética (http://www.uned.es/pea-nutricion-y-dietetica-I/guia/cancer/index.htm) - Nutrición.- University of Bonn Medical Center, Instituto Nacional del Cáncer (http://prevention.cancer.gov/) |