El cáncer del aparato genital femenino es un importante problema sanitario. Los tumores del aparato genital suponen el 20% de los cánceres de la mujer
en el Registro del Cáncer que estamos llevando en el Hospital Obispo
Polanco y, si añadimos el de mama, la frecuencia asciende al 37,5%.
Esta cifra alcanza el 50% de todos los cánceres de la mujer en el
conjunto de registros hospitalarios de ámbito nacional (1).
En el área del aparato genital no encontramos con tumores que
difieren considerablemente entre sí en aspectos como edad de aparición,
factores etiopatogénicos asociados, tipos histológicos, vías de
extensión e historia natural. Endometrio, ovario, cérvix uterino y vulva,
por este orden, son las localizaciones más frecuentes del cáncer
genital femenino. En general, tienen en común el ser altamente curables si son tratados en estadios iniciales y, con excepción del cáncer de ovario, disponemos de métodos de diagnóstico precoz.
Cáncer de endometrio
El cáncer de endometrio, el más frecuente de los tumores ginecológicos, representa el 9’4%
de todos los tumores malignos de la mujer en nuestra Area Sanitaria y
casi la mitad (47%) de los cánceres del aparato genital. La edad media
de las pacientes en el momento del diagnóstico es de 62 años (desviación estándar de 10 y mediana de 64), siendo pues un tumor que aparece principalmente en mujeres postmenopáusicas.
El 86% estaban circunscritos al útero. La mayoría son adenocarcinomas
de patrón endometriode (77’2%) y el resto incluyen adenocarcinomas de
células claras, carcinoma papilar seroso y tumores mixtos. Los factores
que más se han asociado con un riesgo aumentado son la obesidad, la
dieta rica en grasas saturadas, factores reproductivos como la
nuliparidad, la menarquia precoz y la menopausia tardía, el tratamiento
con tamoxifeno (en el cáncer de mama) y el cáncer colorrectal. Los
factores pronósticos más significativos son el estadio (profundidad de
invasión miometrial), la invasión vascular, la actividad proliferativa
de las células tumorales y la presencia de receptores de progesterona.
Cualquier sangrado uterino anormal requiere estudio mediante biopsia de
endometrio. La supervivencia a los 5 años para la enfermedad localizada
(estadio I y grado histológico 1) es del 96% y desciende al 11% cuando
existen metástasis a distancia.
Cáncer de cérvix
El cáncer de cérvix ocurre en el 4% de las mujeres con un proceso neoplásico. La edad de aparición es mucho más temprana, siendo la media de 37’3 años
(desviación estándar de 11 y mediana de 36). Gracias al cribado
citológico cervicovaginal, la mayoría (80%) son "in situ", es decir,
limitados al propio epitelio que tapiza el área cervical. En contraste
con el endometrio, en esta zona del útero predomina el carcinoma
escamoso (87%). Por lo general, hay una historia previa de displasia y
cada vez hay más evidencia de que el virus del papiloma humano (HPV),
agente infeccioso de transmisión sexual, está fuertemente implicado
como carcinógeno. El factor que más influye en el pronóstico es el
grado de extensión del proceso en el momento del diagnóstico. La
supervivencia del carcinoma "in situ" es del 100%.
Cáncer de ovario
Los tumores malignos de ovario suponen el 4’4%
de todas las neoplasias malignas y el 22% de las ginecológicas
(alrededor de 15 nuevos casos por cada 100.000 mujeres y año). La edad
media de aparición es de 60’5 años (desviación estándar de 13 y
mediana de 13’3), si bien la curva de distribución por grupos de edad
muestra varios picos que están en relación con la histogénesis del
tumor. Sólo el 12’5% de los procesos están circunscritos al ovario en
el momento del diagnóstico y el 81’3% ya tienen metástasis peritoneales
o a distancia. Según su histogénesis los tumores se pueden clasificar
en epiteliales (del epitelio de la superficie ovárica), del estroma de
los cordones sexuales y de las células germinales. Estos últimos tienen
una edad de aparición más temprana y son muchos menos frecuentes que
los primeros. Hay evidencia epidemiológica de que ciertos factores disminuyen el riesgo: los
anovulatorios orales, haber tenido al menos un hijo, haber dado
lactancia, la histerectomía o ligadura tubárica bilateral y la ausencia
de agentes asociados con un riesgo incrementado de cáncer de ovario,
como los tratamientos para la fertilidad, los polvos de talco (por
transporte ascendente desde el periné) y las dietas ricas en grasas
saturadas. En general, el pronóstico de los tumores de ovario suele ser malo (40% de supervivencia a los 5 años), porque cuando se diagnostican son excesivamente grandes o se han extendido a distancia.
Cáncer de vulva
El cáncer de vulva aparece en mujeres de edad avanzada, con una media de 73’5 años (desviación estándar de 11 y mediana de 77). Lo encontramos en el 2’1%
de mujeres con una neoplasia maligna (algo más de 7 por 100.000 mujeres
y año). La mayoría son carcinomas escamosos (87’5%) y el resto lo
constituyen basocelulares y adenocarcinomas. Alrededor de la mitad de
los casos se desarrolla sobre una lesión previa de tipo preneoplásico (craurosis vulvar con hiperplasia /queratosis vulvar con displasia).
Muchas de estas lesiones previas y de carcinomas invasivos poseen
marcadores para el papilomavirus (HPV). Alrededor del 85% de los
tumores tienen una extensión únicamente local en el momento del
diagnóstico. El pronóstico está en relación con el grado de
diseminación y el grado histológico del tumor.
Bibliografía
-
"Estadística 1.994". A.Zubiri, T. Cuchí y
M.J.Abadía. Ed. Fundación Científica de la Asociación Española Contra
el Cáncer. Zaragoza, 1.994.
-
National Cancer Institute de EE.UU..
http://www.nci.nih.gov/
Autores: José Angel Muniesa Soriano y José Miguel Lázaro Maisanava. Servicio de Anatomía Patológica y Registro de Tumores del Hospital OBISPO POLANCO de Teruel
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