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Con la aparición de la
llamada medicina psicosomática comenzaron a plantearse las relaciones
entre los factores psicológicos y el cáncer.
Los factores psicológicos
(cognitivos, emocionales y motivacionales) producto de la historia individual
de cada persona y del contexto sociocultural en el que esta se desenvuelve,
influyen tanto en el proceso del enfermar humano como en el la prevención
de los trastornos y enfermedades, y en el mantenimiento de un nivel optimo
de salud. Las variables psicológicas inciden siempre, en alguna
medida, de forma directa o indirecta, positiva o negativa, en todos los
trastornos y enfermedades. Y a su vez, todos los trastornos y enfermedades,
poseen repercusiones grandes o pequeñas, favorables o desfavorables
en el ámbito psicológico.
La enfermedad cancerosa siempre
ha ido acompañada de repercusiones psicológicas, más
o menos identificadas, el reconocimiento de esta situación ha llevado
al desarrollo de la Psico-oncología.
La Psico-oncología es
consustancial a la oncología. El oncólogo médico carece
de tiempo y preparación suficientes, para asumir la ingente carga
psicológica de la enfermedad cancerosa.
El psicólogo clínico
formado en oncología, el que inserto en un equipo multidisciplinario
oncológico, debe asumir dentro de este colectivo las tareas del
soporte psicológico, desde el diagnóstico, hasta la curación
o muerte del paciente. Sin olvidar, su lugar esencial en el diseño
de la Educación para la salud pública y en las campañas
de prevención y diagnostico precoz.
Así pues, la Psico-oncología
se plantea los siguientes objetivos fundamentales:
1.- La prevención.
2.- La intervención terapéutica
y rehabilitación.
3.- Los cuidados paliativos.
1.- LA PREVENCION
Desde la Psico-oncología,
la salud del ciudadano no es sólo un estado cuya integridad hay
que proteger cuidadosamente, sino que m s bien consiste en repertorios
de habilidades susceptibles de ser aprendidas, y cuyo aprendizaje puede
y debe ser proporcionado.
El profesional de la psicología
debe transferir conocimiento directamente a los usuarios, de modo que se
conviertan en autoprestatarios de servicios. Es decir, no sólo debe
tratar de resolver los problemas del ciudadano, sino que debe facilitarle
los recursos teóricos y técnicos adecuados para:
a.- Convertirlo en un agente activo de su propia
salud.
b.- Conseguir que promocione la salud en la comunidad
en la que vive.
c.- Capacitarlo no sólo para la resolución
de problemas, sino, lo que es más importante, para prevenir su aparición.
En definitiva, lo que se pretende,
es conferir a los pacientes un papel protagonista, activo, en el proceso
terapéutico.
2.- LA INTERVENCION TERAPEUTICA
Y REHABILITACION
El enfermo de cáncer
ya no es siempre un enfermo incurable. Cada vez son m s la oportunidades
de salvar, o al menos prolongar, su vida, y van creciendo con el paso de
los años.
Así pues, en un elevado
porcentaje de casos se convierte en un enfermo crónico, y que como
tal, debe aprender a vivir con su enfermedad. Pero esto no es fácil,
en gran parte debido a tres razones:
1.- La carga negativa
que conlleva la palabra cáncer.
En nuestra sociedad es un tabú.
Nadie quiere pronunciarla y sigue siendo para muchos, sinónimo de
dolor y muerte.
2.- El desconocimiento
del diagnostico.
El paciente que es informado
de su diagnóstico, pasa por una primera etapa de frustración,
ansiedad y rabia, pero que una vez superada, dota a este, de mejores condiciones
para luchar contra su enfermedad.
Una de las consecuencias del
mayor nivel de preparación de los pacientes es que cada vez aumenta
el porcentaje de enfermos, que desean participar activamente en sus tratamientos.
Si a estos, se les ofrece la oportunidad de exteriorizar todos sus miedos,
su ansiedad se ver notablemente disminuida.
Pero, ¿Qué información
es la adecuada para comunicar al paciente?. Tan erróneo es no informar
al paciente sobre su enfermedad, como proporcionarle una información
brusca, repentina y sobre todo no adaptada a lo que cada paciente, est
en situación de aceptar en cada momento.
3.- Cambios físicos
como consecuencia del cáncer.
En un primer momento el paciente
acepta resignado la mutilación, ya que la ve como el precio que
paga por seguir vivo, pero cuando ya comprende que va a vivir, a menudo
se plantea en que condiciones deber hacerlo.
Esto es así, fundamentalmente,
cuando la pérdida se acompaña de cambios físicos externos
importantes, así como cuando la pérdida afecta a una función.
La terapia y rehabilitación
se hacen pues necesarias, para incorporar al sujeto a una vida plena y
satisfactoria. Pero no sólo eso, sino que además se incrementa
su calidad de vida e incluso su ¡índice de supervivencia.
Y esto es así, porque cuanto m s positiva sea la actitud del paciente,
mayor ser su colaboración en su propio proceso de curación
y esto aumentar y optimizar los resultados de su tratamiento.
Debemos conocer las fases por
las que atraviesa el enfermo con cáncer, para así poder ayudarle
en cada momento adecuadamente. Estas fases son:
1 FASE.
- El paciente debe comenzar a vivir con su enfermedad y si se le dice,
también con su diagnóstico.
2 FASE.
- Se inicia con la intervención quirúrgica y la radioterapia
y/o quimioterapia.
En este momento, el paciente
deber ser entrenado en el control de su ansiedad y en el aumento
de las estrategias de afrontamiento. Esto le proporcionar el apoyo
emocional necesario, para aceptar y superar la realidad del mejor modo
posible.
En estas dos fases, el paciente
está completamente centrado en sí mismo, en todo lo
que le está ocurriendo y sobre todo en sus posibilidades de supervivencia.
3 FASE.
- El paciente vuelve a casa, se inicia la adaptación familiar y
la reincorporación a las actividades laborales y sociales. Disfrutar
de una relación afectiva estable le dar seguridad, motivación
y sentido a su lucha por superar las dificultades.
El entrenamiento en técnicas
reductoras de ansiedad, en recuperación de funciones, en habilidades
sociales, en técnicas de solución de problemas, de solución
de conflictos, en autoestima, autocontrol, en detención de pensamientos
erróneos, etc., van a ser fundamentales en este proceso, en el que
también surgen los temores a una revivida.
3.- LOS CUIDADOS PALIATIVOS
En muchos casos seguimos enfrentándonos
al inexorable final, cuando ya las terapias han mostrado su impotencia.
Entonces sólo queda paliar el sufrimiento. Es el momento en el que
la especialización y la tecnología, más pendiente
de la enfermedad y del órgano, deben volver sus ojos de manera completa
a la persona que sufre. El hombre en el sentido integral que es esencia
del pensamiento hipocrático.
Estamos hablando de situaciones
en las que se exige la máxima sensibilidad humana, pues se trata
de hacer soportable la vida a enfermos terminales y de proporcionarles
una muerte digna, serena y en paz.
Ya para concluir, junto a la
falta de una perspectiva integradora, otro de los problemas que afecta
a la investigación psicológica del cáncer, es la falta
de intercomunicación entre psicólogos y oncólogos.
Mientras que a niveles médicos no tienen el mismo valor pronóstico
un tumor del intestino que uno de pulmón o una neo de mama en los
estadios I y II que en los III y IV, los psicólogos seguimos hablando
de cáncer sin tener en cuenta las restricciones que en este caso
impone, no sólo el órgano, sino también el estado
de la enfermedad.
Autora: Eva Maria Casalod Royo. PSICOLOGA DE LA A.E.C.C. (Teruel)
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