Inicio Otros Boletines Boletín 7 El Hospital cumple 45 años de vida activa
 
  Boletín Oncológico del área sanitaria de Teruel

viernes, 24 de mayo de 2013
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El Boletín Oncológico es una publicación periódica que se edita en el Hospital General de Teruel en colaboración con la Asociación Española Contra el Cáncer.  Está especialmente dirigida al personal sanitario y su objetivo es la formación en temas oncológicos e informar sobre la situación del cáncer en el Sector de Teruel (ISSN 1579-6094, título abreviado: Bol oncol).
El Hospital cumple 45 años de vida activa PDF Imprimir E-Mail
Escrito por José Moreno Navarro   

    Nuestro Hospital "Obispo Polanco" cumplió en Septiembre pasado sus 45 años de vida activa aunque la inauguración oficial fué hace 44 años, exactamente el 15 de Junio de 1.953.

    El solemne bautizo fue oficiado por el entonces obispo de Teruel Fray León Villuendas Polo, presidido por un padrino de excepción: El Jefe del Estado D. Francisco Franco.

    Fue una efemérides solemne en Teruel. La ceremonia iba precedida de otras inauguraciones en jornada exhaustiva como el Seminario reedificado tras la contienda civil, el Palacio de Archivos y Biblioteca, El Grupo Escolar Juan Espinal, un grupo de 46 viviendas protegidas nominado Virgilio Aguado y la Diputación Provincial en la plaza antes llamada de San Juan en la que se descubrió una placa con su nuevo nombre de plaza del General Varela.

    El nombre de pila del neófito Hospital fue de Residencia Sanitaria del Seguro de Enfermedad. Acto oficial multitudinario, con la presencia además de varios ministros, séquito del General Franco y otras jerarquias de ámbito nacional y provincial, como el Jefe Nacional del Seguro de Enfermedad Don Daniel Pérez Sendemiera; El Director de Asistencia Sanitaria Don Ramón Díaz Fanjul; El Consejero del Instituto Nacional de Previsión Don Constantino Lobo Montero; El Jefe de Instalaciones Sanitarias Don Siro Azcona; El Inspector Nacional del Seguro de Enfermedad Don Aniceto Ruíz Castillejo; El Inspector Provincial de Barcelona Don Germán Garnacho; El Presidente en Teruel del Consejo Provincial del Instituto Nacional de Previsión Sr. Díez del Corral; El Director del I.N.P. en Teruel Sr. Biel; El Consejo Provincial del I.N.P., El Delegado de Trabajo Sr. Catal , El Inspector Sr. Serrano, Colegio de Médicos, Farmacéuticos, Odontólogos y Practicantes, Plantilla de médicos y personal sanitario del Seguro de Enfermedad, Funcionarios del I.N.P. y el Director Médico del Centro Don Antonio Moreno Monforte, uno de los promotores del Hospital.

    Realmente había sido gestado bastante tiempo atrás y tenía como antecesora modesta, una pequeña clínica ubicada en un chalet del Ensanche que posteriormente fué clínica privada, titulada Sanatorio San Fernando y que hoy ocupa Heraldo de Aragón.

    La Residencia empezó a dar sus primeros pasos de forma tímida en Septiembre del 54, todavía sin bautizarla oficialmente, causando la admiración por su porte majestuoso de gran parte de los turolenses, no de todos naturalmente, ya que algunos criticaban su excesiva amplitud y elevado coste económico.

    Era una de las tres primeras Residencias del Seguro de Enfermedad que se construyeron en España y su magnificencia era superior a las necesidades de aquel momento en Teruel, que colocaba a la cabeza de las poblaciones con mejores instalaciones hospitalarias y así defendió entonces un "Prisma Local" del Diario Lucha (antecesor del Diario de Teruel), con el seudónimo de "El Cuervo" el Director del mismo diario durante muchos años y con gran predicción del futuro decía "ese edificio es muy grande para el Teruel de hoy, pero cuando se hace una obra de ese tipo, debe pensarse en el Teruel del mañana, que si se quedara estrecho, al cabo de unos años sería muy diíicil conseguir una ampliación". Los años le dieron la razón.

    Realmente era una gran obra. La empresa Huarte se había esmerado en su construcción y la dotación de medios y material amplísima, era lo más moderno en aquellos momentos en medicina.

    El edificio disponía de 5 plantas, sótano y anexos de jardín y garajes.

    Se pusieron en funcionamiento oficial 2 de las 5 plantas de Hospitalización. La Planta Baja era ocupada por una pequeña coquetona Capilla Católica en la que oficiaba el Capellan D. Juan Jos‚ Durban. Las oficinas de la Administración que provisionalmente organizó el Sr. Escriche y fué su primer Administrador D. Pantelón San José ayudado por muy pocos y eficaces administrativos, de los que recordamos a los Sres. Gea, Chechu y Benito Belenguer, algunos de ellos sobrevivientes hoy y jubilados.

    Había un pequeño Quirófano de urgencia y curas y un gran Hall que daba paso a unos amplísimos Laboratorios nominados de Experimentación Animal, Anatomía Patológica, análisis clínicos, etc., aunque al principio los análisis se realizaban en la Jefatura Provincial de Sanidad bajo la Dirección de D. Francisco Marco del Fresno.

Como dato a resaltar estaba la dotación de un Pulmón artificial con extrañas correas en una cornacina de cristal que luego pasó a ser reliquia arrinconada, y también entre otros aparatos, un Electroencefalografo muy sofisticado, que no tenía quien lo manejase.

    En la misma Planta en su extremo, un magnífico Salón para Biblioteca y Reuniones, todo tapizado de maciza madera clara y sillones de terciopelo verde, con cortinas del mismo color muy elegantes.

    En esa planta estaba el despacho del Conserje Tomás Valiente que controlaba con mano firme y afectuosa a Personal de Oficio y Celadores.

    Sólo 3 personas constituían el Personal de Oficio aparte del Personal de Cocina y Limpieza. Había un jardinero: Juan Octuvia, eficaz Sereno fuera del Hospital que se hacía respetar por su humanidad y por la calidad de sus magníficos tomates y patatas que cultivaba en el jardín. Un fontanero, Antonio Alpuente y el electricista José Zornoza. Una anécdota protagonizada por el Personal de Oficio en la fecha de la inauguración, como era verano y sin la presión de desplazados y veraneantes actual, los tiempos no andaban sobrados, coincidió que no había enfermos hospitalizados ese día y a dos de ellos se les vistió con pijama de enfermo ocupando una habitación para la visita de la jerarquias. Su aspecto físico era de lo más saludable.

    Entre el eficaz y reducido equipo de Celadores estaban Dionisio Hernández, Quintana, Angel Ibañez, Garfella y el único hoy sobreviviente en activo Antonio Pérez, continuando trabajando en quirófanos.

    Pero es que entonces eran Celadores todo terreno.

    Sólo empezaron a funcionar dos plantas de hospitalización: La primera que era destinada a Cirugía, Traumatología y Especialidades. En ella se ubicaban los quirófanos. La Cuarta Planta estaba destinada a Maternidad y Nidos. La Segunda planta de hospitalización estaba cerrada, aunque también estaban ubicados unos quirófanos y la Zona de Esterilización. En la Quinta Planta se ubicó la Comuidad de Reverendas Madres Franciscanas Misioneras al frente de las cuales estaba la madre Marina Aguinaco y que llevaban el peso fuerte del Hospital por su condición de internas, en labores clínicas como hosteleras y Asistencia Social.

    Las Plantas estaban habitualmente con un equipo muy reducido de Enfermería bajo la supervisión de Rita Navarro y de las que no podemos dejar de recordar a Inocencia García, Maruja Sáez, Maruja Morata, María Laguía y las jovencísimas Josefa Lafuente, Guadalupe Reig, Agustina Adan y Conchita García Marco, además de las hermanas de la Comuidad que aparte de la labor asistencial llenaban de macetas y color las Plantas y Solarios.

    En la Planta de Maternidad las Matronas Silvina Navarrete y Presentación Esteban, ayudaron a nacer a muchas de las mamas y abuelas de hoy. Este personal estaba completado por unos excepcionales Practicantes habilidosísimos que sabían hacer todo, incluida la ayudantía quirúrgica, entre ellos D. Román Navarrete padre, Paco Saura o Vicente Royuela.

    Como no referirnos al esmerado Personal de Cocina, Costura y Limpieza, responsables de la fama del excelente servicio hostelero de la Residencia.

    En cuanto a Personal Facultativo estaba compuesto por un Director Gerente ya mencionado D. Antonio Moreno y un equipo de Médicos que compartían en la mayoría de los casos su trabajo en Ambulatorio y Hospital: 

Responsable del Servicio de:

- Cirugía: Dr. D. Fernando Pascual Lasmarias.

- Tocología: Dr. D. Fernando López Jiménez.

- Traumatología: Dr. D. Román Navarrete.

- Oftalmología: Dr. D. Pedro Serrano Maestro.

- Otorrinolaringología: Dr. D. Felipe Hidalgo, ayudado por Dr. D. Luis Gracia que hacía igualmente de ayudante de Oftalmología.

- Anestesia: Dr. D. Antonio Navarro.

- Pediatría: Dr. D. José Mª. Valero Oliete.

- No se había había creado el Servicio de Medicina Interna. 

    Este Equipo se complementó en breve por un grupo de 3 médicos veteranos que trabajaban en el Hospital Provincial, inicialmente reacios a integrarse al Seguro de Enfermedad por pacto entre médicos titulares, pero que finalmente se integraron ocupando las plazas de Radiología por el Dr. D. Alfredo Adán, de Ginecología Dr. D. Amador Moreno y Urología el Dr. D. Julio Belenguer.

    Las Consultas se pasaban en Ambulatorio.

    Para transfusión sanguínea había donantes voluntarios o remunerados, a los que había que localizar en cada extracción, bien en su domicilio o trabajo, buscados a veces por un celador en bicicleta. Naturalmente no había Banco de Sangre, pero la obtenían rápidamente el Dr. D. Angel González Paracuellos, Especialista también en Enfermedades Mentales. Eso sí, depués de cada extracción, se recuperaba a los donantes con un buen ponche o un copazo de coñac, según las preferencias.

    Frecuentemente si en Urgencias los requerían actuaban de donantes de sangre espontáneos el mismo personal de servicio en el hospital, siguiendo trabajando después. Las urgencias eran atendidas por un Médico de guardia permantente: Dr. D. Pedro Díez, que igual resolvía una urgencia médica que ayudaba a operar o trataba a un traumatizado. Al margen del trabajo, algunas noches de buen tiempo, la puerta del Hospital era el punto de reunión del personal de servicio, que en un rato de asueto y mientras esperaban la urgencia, saboreaban unos tomates riquísimos, o unas patatas asadas con sal, aportadas por el jardinero hortelano, el respetado sereno Juan. Había camaradería y buen humor, también a veces situaciones tensas o curiosas cuando se presentaba un alcohólico agudo a los que imponía respeto la imponente presencia de Juan.

    En fin, hemos intentado hacer una pequeña crónica de los orígenes de nuestro Hospital, ya lejanos, pero presentes en el recuerdo de muchos sobrevivientes que nos lo cuentan con nostalgia y afecto.

    Otro día seguiremos añadiendo alguna más de las personas y datos que hemos omitido involuntariamente y que posteriormente nos estan facilitando.

Autor: Dr. José Moreno Navarro. Jefe del Servicio de Tocoginecología de Hospital Obispo Polanco.

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