Actualmente el 64 por ciento de
los cánceres de próstata encontrados en los estudios de detección
precoz son localizados y por tanto curables. Tres son los procedimientos
empleados para esta detección precoz: tacto rectal, ecografía
transrectal y determinación del antígeno prostático
específico (PSA).
La prevalencia en la población, es decir el número de casos
existentes, se desconoce; pero se trata de un tumor que aumenta progresivamente
con la edad (igual que la hiperplasia benigna de próstata). En estudios
sobre autopsias se ha encontrado que el 10,6% en los varones de 50 a59
años, el 43,6% entre los 80 y 89 años y el 83% de los varones
de 90 a 99años tienen cáncer de próstata.
Su incidencia en la CEE es
del 13 %, siendo la neoplasia más frecuente en varones, diagnosticándose
85000 nuevos casos al año. Constituye el segundo tumor en frecuencia
después del cáncer de pulmón.
La tasa de mortalidad por cáncer
de próstata en España es del 18,1 por 100000 habitantes por
año, lo que supone alrededor de 7200 varones por año. Entre
las causas de muerte por cáncer ocupa el tercer lugar tras el cáncer
de pulmón y el colorectal, que afectan a ambos sexos.
ETIOLOGÍA
Factores Hormonales: Se trata de un tumor
que se relaciona claramente con la presencia de testículos funcionantes,
no dándose nunca en eunucos. La presencia de receptores esteroides
en las células tumorales y la respuesta positiva a la supresión
de los andrógenos así como los altos niveles de Dihidrotestosterona
en las células cancerosas, apoyan la hipótesis hormonal.
Factores Ambientales y dietéticos:
Existe una diferencia notable en la incidencia del cáncer entre
Oriente y Occidente, achacables entre otros factores a la ingesta de grasas
en la dieta. Los chinos con una incidencia de 0,8 por 100000, pasan
a tener el 18,6 cuando se integran en la civilización occidental,
pero no llegan al 44,5 del blanco. La raza negra en USA tiene la mayor
tasa de incidencia con 100,2 por 100000. Otro factor de riesgo dietético
es la vitamina A, carcinogénica en estudios experimentales
y oligoelementos como el Zinc, Cadmio y Selenio.
Factores Genéticos: Los varones
con un hermano afectado antes de los 63 años tienen un riesgo
4 veces superior de morir por cáncer de próstata. Si
los afectados son el padre y el abuelo el riesgo se eleva a 9 veces. El
modelo hereditario sería el de un gen autosómico dominante
con una penetración del 88% a los 85 años. Los genes supresores
tumorales estarían localizados en 10q y 16q principalmente.
Radiación ultravioleta: La
mayor producción de vitamina D en zonas con mayor exposición
solar parece tener un efecto protector.
Enfermedades de transmisión sexual:
Hay un aumento de las ETS en casos de enfermos con cáncer de próstata
en relación con casos controles. Algunos autores han encontrado
partículas seudovirales en el tejido prostático maligno como
el Herpes virus 2, SV 40 y CMV.
ANATOMÍA TOPOGRÁFICA
DE LA PRÓSTATA
Fue McNeal en 1968 el primero
en identificar la existencia de tejido histologicamente heterogéneo
en la próstata, lo que hace que ecográficamente se distingan
diferentes zonas en la glándula. Fundamentalmente se distinguen
3 zonas: La zona Central cruzada por los conductos eyaculadores
que supone un 25% de la glándula, la zona Transicional que
rodea a la uretra posterior con un 5% del volumen glandular y la zona
Periférica con un 70% del volumen glandular.
En la zona Periférica
se desarrollan el 68% de los cánceres, en la zona Central
un 8% y en la zona Transicional un 24%. La zona Periférica
es accesible al tacto rectal mientras que los tumores que se desarrollan
en las zonas Central y Transicional se valoran mejor con la ecografía.
DIAGNÓSTICO
DIAGNÓSTICO PRECOZ
Al contar con nuevos métodos
de detección precoz como el antígeno prostático específico
y la ecografía transrectal, ha aumentado la tasa de detección
de pequeños tumores localizados. Aunque por sí solos estos
métodos no son concluyentes, asociándolos al tacto rectal
son mucho más eficaces.
TACTO RECTAL: El valor predictivo positivo
del tacto rectal alcanza el 40%, de 100 nódulos detectados por el
urólogo 40 serán cánceres y el resto corresponderán
a Hiperplasia benigna, prostatitis crónica, infartos prostáticos,
tbc, etc.
ECOGRAFÍA TRANSRECTAL: Las diferentes
texturas ecográficas permiten clasificar las lesiones en hipoecógenas
e hiperecógenas con relación al parénquima prostático
normal, la gran mayoría de los nódulos tumorales son lesiones
hipoecógenas pero solo el 50% de los nódulos observados como
hipoecógenos son cáncer. La utilidad principal de la ecografía
es la posibilidad de realizar biopsias dirigidas de las áreas sospechosas.
ANTÍGENO PROSTÁTICO ESPECÍFICO:
Es el marcador más útil en el momento actual para el diagnóstico,
estadiaje y control de la respuesta al tratamiento médico del cáncer
prostático. La sensibilidad y especificidad en el cáncer
incipiente son relativamente bajas pues un 25% de los pacientes con hiperplasia
benigna de próstata (HBP) tienen cifras elevadas de PSA y un 38-48%
de los cánceres localizados tienen cifras normales de PSA.
El tejido
prostático hiperplásico o afectado de procesos inflamatorios
puede inducir a falsos positivos, por ello se han introducido nuevas valoraciones
del PSA: La Densidad del PSA que es el volumen prostático ecográfico/valor
del PSA (cuando es mayor de 0,15 se recomienda biopsia de próstata)
y la Velocidad del PSA o aumento anual del PSA mayor de 0,75 ng/ml, que
haría aconsejable la biopsia.
PAUTA DE ACTUACION
La American Cáncer Society
recomienda que todos los varones de más de 50 años y con
una expectativa de vida igual o superior a los 10 años sean sometidos
a tacto rectal (TR) y determinación del PSA. En los casos con antecedentes
familiares, el control se deberá iniciar a los 40 años.
Si el TR y el PSA son normales
se recomienda control anual.
Si el TR es normal y el PSA
está entre 4,1 y 10 ng/ml se realizará ecografía transrectal
(ETR) para determinar la densidad del PSA y detectar nódulos con
el fin de realizar biopsia prostática dirigida o aleatoria.
Si el TR es normal y el PSA
mayor de 10 se realizará biopsia dirigida o aleatoria mediante ETR.
Si el TR es sospechoso se realizará
biopsia de dicha zona, independientemente del PSA.
DIAGNOSTICO DE LA EXTENSION
TUMORAL
Extensión local:
Se evaluará mediante
el tacto rectal y la ecografía transrectal. El TR es subjetivo y
no define bien la afectación capsular. La ETR tiene una fiabilidad
diagnóstica en la detección de la afectación capsular
del 65% y detección de la invasión de las vesículas
seminales del 80%.
La afectación de los
órganos vecinos como la base vesical se puede detectar mediante
urografía o ecografía renal, donde se aprecia la ectasia
de vías.
La uretrocistoscopia nos determina
la afectación de la uretra y del suelo vesical observando la eyaculación
de los meatos ureterales.
La afectación rectal
es rara debido a la gran resistencia de la fascia a la invasión
tumoral.
Extensión regional:
Los ganglios linfáticos
mas frecuentemente afectados son los obturadores seguidos de los hipogástricos,
ilíacos, inguinales y paraaórticos, siendo los métodos
diagnósticos más utilizados, la tomografia computerizada
(TC) y la resonancia magnética (RMN).
La TC tiene una seguridad diagnóstica
de un 60%, siendo el alto porcentaje de fallos debido a la gran frecuencia
de micrometástasis menores de 2 mm en el 30% de los casos. La RMN
no aporta grandes ventajas con respecto a la TC, salvo para detectar lesiones
óseas.
Extensión sistémica:
La diseminación hematógena
más importante es al tejido óseo. En el momento del diagnóstico
de un 40 a un 50% de los casos tienen metástasis óseas elevándose
el porcentaje al 84 % de los pacientes terminales.
El 90% de las metástasis
son osteoblásticas y afectan en orden decreciente a columna lumbar,
pelvis, columna dorsal, costillas, esternón y cráneo.
La Gammagrafia con Tecnecio
99m tiene una alta sensibilidad presentando tan solo un porcentaje de falsos
negativos del 2%, aunque otras lesiones de tipo inflamatorio dan falsos
positivos, la radiología simple puede diferenciarlos. Sirve como
control de la respuesta al tratamiento hormonal.
Las metástasis pulmonares
presentes en un 35% de los casos terminales son infiltrados linfangíticos
difíciles de visualizar y tan solo el 5% son nódulos macroscópicos.
Las cifras de PSA por encima
de 58 ng/ml según algunos autores es indicativa de afectación
esquelética aún sin afectación gammagráfica.
No hay que olvidar que en algunos casos hay metástasis con PSA de
4 ng/ml.
Detección de la recurrencia pelviana:
Fundamental la utilización
del PSA y el TR, en teoría una vez extirpado el tejido prostático,
los niveles de PSA tienen que ser indetectables. Si el PSA aumenta deberá
instaurarse hormonoterapia.
PATOLOGIA
Se tratan más frecuentemente
de adenocarcinomas de tipo acinar en el 95% de los casos. Del 5% restante,
el 90% son de células transicionales.
Para valorar el grado de diferenciación
celular y por lo tanto el pronóstico, se utiliza el índice
de Gleason, que valora el grado histológico predominante de
1 a 5 y valora el grado histológico secundario de 1 a 5, sumándose
el resultado y obteniendo como resultado: tumores bien diferenciados de
2 a 4, tumores moderadamente diferenciados de 5 a 7 y tumores mal diferenciados
de 8 a 10.
ESTADIAJE
Se utilizan actualmente dos
sistemas: La clasificación de Whitmore modificada por Jewett
y la clasificación TNM de la UICC.
La clasificación de
Whitmore-Jewett define el estadio A como el tumor hallado incidentalmente
durante una cirugía por patología benigna; el estadio
B como el tumor clínico confinado en la próstata; el
estadio C como el tumor que rebasa los limites de la cápsula
prostática y el estadio D como aquel que presenta metástasis.
La clasificación TNM
coincidiría básicamente con la anterior solo que es mucho
más completa y actualmente se incluyen la utilización de
métodos de imagen y PSA en el estadiaje del tumor primario.
Tumor incidental: T1 no palpable ni visible
por métodos de imagen
T1a: hallado en menos del 5% del tejido resecado.
T1b: hallado en más del 5% del tejido resecado.
T1c: no palpable ni visible, hallado por biopsia
aleatoria.
Tumor intraprostático: T2
T2a: afecta a menos de la mitad de un lóbulo.
T2b: mas de la mitad de un lóbulo.
T2c: ambos lóbulos.
Tumor extraprostático: T3
T3a: extensión extracapsular unilateral.
T3b: extensión extracapsular bilateral.
T3c: extensión a vesículas seminales.
Tumor localmente invasivo: T4
T4a: invasión de cuello vesical, recto
o esfínter externo.
T4b: invasión de músculos elevadores
o pared pélvica.
Ganglios linfáticos regionales: N
Nx: no han sido evaluados.
N0: no existe afectación linfática.
N1: un solo ganglio menor de 2 cm.
N2: un solo ganglio de 2 a 5 cm o varios menores
de 2 cm.
N3: un ganglio mayor de 5 cm.
Metástasis a distancia: M
Mx: no han sido evaluadas.
M0: no existen metástasis.
M1:existen metástasis a distancia.
M1a: linfáticas a distancia.
M1b: óseas.
M1c: otros órganos
Tumor residual tras la cirugía: R
Rx: no se ha evaluado.
R0: no existe tumor residual.
R1: microscópico.
R2: macroscópico.
Correspondencias entre ambas clasificaciones:
T1 - correspondiente al estadio A - incidental.
T2 - correspondiente al estadio B - localizado.
T3 - correspondiente al estadio C1 - extensión
local.
T4 - correspondiente al estadio C2 - extensión
locoregional
N - existencia de ganglios afectados - extensión
a distancia.
M - existencia de metástasis correspondiente
al estadio D - extensión a distancia.
TRATAMIENTO
Tratamiento del tumor incidental:
En los pacientes con expectativa
de vida menor de 10 años y con un tumor focal A1, se les aplicará
conducta conservadora efectuando controles de PSA, TR y EcoTR cada 6 meses.
En los pacientes con expectativa
mayor de 10 años o tumores focales A2 se realizará cirugía
radical o radioterapia local.
Tratamiento del tumor localizado:
El tratamiento de elección
es la Prostatectomía radical siempre que el estado general sea bueno
y la esperanza de vida sea superior a 10 años. En los casos con
mal estado general, edad avanzada o negativa al tratamiento quirúrgico
puede ser útil la Radioterapia radical o bien el bloqueo androgénico.
Tratamiento del tumor con extensión
extraprostática:
Los pacientes con afectación
capsular no son buenos candidatos para la cirugía radical pues mas
del 50% van a tener afectación ganglionar y la exéresis puede
ser incompleta. El tratamiento con bloqueo hormonal completo logra disminuir
el volumen tumoral y facilita la cirugía pero pocos pacientes logran
disminuir el estadio tumoral y la supervivencia no se modifica.
El tratamiento adecuado dependerá
de la presencia de síntomas obstructivos para instaurar el bloqueo
androgénico completo o la desobstruccion mediante RTU. Hay autores
que prefieren instaurar el tratamiento hormonal cuando se demuestran metástasis
y mantienen a los enfermos sin tratamiento mientras no tengan clínica.
La supervivencia no se ve alterada aunque la calidad de vida puede ser
mejor en los pacientes con bloqueo hormonal.
Tratamiento del tumor diseminado:
El tratamiento es mediante
la supresión hormonal, bien sea por castración quirúrgica
o bien con análogos de la LHRH. Si se quiere actuar sobre los andrógenos
suprarrenales se asociará un antiandrógeno al tratamiento,
efectuándose un bloqueo completo.
Situaciones clínicas especiales:
Obstrucción infravesical: Enfermos
con retención aguda de orina (RAO), podemos actuar mediante tratamiento
hormonal o bien con resección transuretral desobstructiva.
Obstrucción ureteral: Utilizaremos
la derivación urinaria y tratamiento hormonal, recurriendo con posterioridad
a la resección desobstructiva si no hay mejoría.
Dolor intratable: Radioterapia sobre las
metástasis.
Compresión medular: Dexametasona
y Ketoconazol en primer lugar y recurrir a la radioterapia o la laminectomía
según los casos.
Autor: Dr. Miguel Monforte Fandos. Servicio de Urología del Hospital Obispo Polanco
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