A pesar de que el cáncer gástrico (CG) ha disminuido su incidencia
en muchos países desarrollados, constituye todavía la segunda
causa de muertes debidas al cáncer a nivel mundial. Se trata, pués,
de un importante problema sanitario a nivel general y mucho mayor aún
en determinados países como Japón y otros países de
América Latina, como Costa Rica, Colombia o Chile.
Raramente
se da antes de los 40 años, aumentando su incidencia a partir de
esa edad y alcanzando un pico en la séptima década de la
vida. Es el doble de frecuente en el varón que en la mujer.
La gran
mayoría de estos tumores son adenocarcinomas (ADC) y se localizan
preferentemente en antro y porción distal de cuerpo gástrico,
pudiéndose distinguir dos tipos histológicos : intestinal
y difuso. Hay que destacar no obstante, por lo que se refiere a la localización,
un aumento de la incidencia de ADC del estómago proximal a nivel
de la unión gastro-esofágica. Como será comentado
más adelante, distintos factores etiopatogénicos son involucrados
en estas diferentes localizaciones.
Si bien
la relación entre Helicobacter pylori (HP) y determinadas patologías
gástricas benignas, como la gastritis crónica (GC) y la úlcera
péptica, está sobradamente establecida, también es
cierto que más recientemente se ha relacionado la infección
por HP con el desarrollo de ADC gástrico y linfoma gástrico
de tipo MALT (tejido linfoide asociado a mucosas), habiendo sido clasificado
ya esta relación por la O.M.S. como de tipo I, es decir, como un
factor carcinogénico probado. Al papel del HP se dedicará
el próximo tema por completo.
I - Lesiones precancerosas
Metaplasia
intestinal (MI):
Se caracteriza por la existencia de un epitelio diferenciado similar al
del intestino delgado normal. Se han descrito dos tipos : MI completa e
incompleta en esta última la diferenciación en epitelio intestinal
no es total. La MI incompleta con sulfomucinas se asocia con una mayor
frecuencia de ADC gástrico.
Displasia
epitelial:
Caracterizada por la presencia de una serie de alteraciones histológicas
: atipias celulares con pleomorfismo celular, aumento de células
indiferenciadas y disposición anómala de criptas y glándulas.
Clasificación de la
displasia:
-
Displasia leve : con
presencia de núcleos hipercromáticos, aumento del número
de mitosis, glándulas sinuosas, ...
-
Displasia moderada :
con pleomorfismo nuclear, aumento de la relación núcleo-citoplasmática,
presencia de células indiferenciadas y mitosis en toda la altura
de las criptas.
-
Displasia severa : presenta
una acentuación de las anomalías celulares y de la configuración
de las criptas y glándulas.
Significado:
La displasia
moderada y fundamentalmente la severa están frecuentemente asociadas
con el desarrollo del ADC gástrico. El seguimiento de estos pacientes
aumenta considerablemente las posibilidades de un diagnóstico precoz
del mismo.
Evolución:
La historia
natural del cáncer gástrico (CG) pasa por la MI y la displasia.
Existen opiniones discordantes acerca de si la displasia grave es un proceso
irreversible, ya que mientras hay autores que refieren la imposibilidad
de regresión de dicha lesión, otros encuentran posibilidades
de regresión, no ya de displasias moderadas (hasta un 30-50% de
los casos), sino también inclusive para las displasias severas (hasta
un 10-20% de los casos). Habrá que tener en consideración
posibles fallos en las tomas de biopsias, que pueden resultar insuficientes
para efectuar un correcto diagnóstico o bien puede ocurrir que no
se hayan tomado del lugar adecuado.
Seguimiento:
Como
puede ya deducirse, es preciso establecer un protocolo de vigilancia endoscópica-biópsica,
con intervalos de tiempo inversamente proporcionales a la gravedad de la
lesión :
-
Displasia leve : Control cada 12 meses.
-
Displasia moderada : Control cada 6
meses.
-
Displasia Severa : Control cada 3 meses.
La persistencia de la displasia severa en uno o dos ulteriores controles,
inmodificada a pesar de haber realizado un eficaz tratamiento de erradicación,
si es que existía HP, obligará a valorar detenidamente la
indicación de tratamiento quirúrgico.
II - Condiciones precursoras
a- Gastritis crónica atrófica
y MI
Bajo la
influencia de agresiones externas y de factores locales asociados, la mucosa
sufre alteraciones progresivas ligadas a un estado inflamatorio crónico
causando un aumento de la velocidad de renovación celular. La gastritis
crónica atrófica es una lesión precancerosa, hallándose
presente en el 90% de los ADC gástricos, siendo necesario un largo
período de evolución hasta el desarrollo de la neoplasia.
Se produce una disminución de la secreción ácida que
favorece la proliferación de gérmenes reductores de los nitratos
de la dieta. La formación de nitrosamidas y nitrosaminas induciría
a la aparición de lesiones premalignas : MI y displasia. En ambas
situaciones deberá establecerse un seguimiento.
b- Anemia Perniciosa
Se asocia
con un riesgo de 2 a 3 veces mayor para el ADC gástrico. Además
de ello existe también un mayor riesgo para el desarrollo de tumores
carcinoides gástricos como consecuencia de la hipergastrinemia que
se produce secundariamente a la marcada hipoclorhidria de estos pacientes.
c- Gastrectomía parcial por enfermedad
benigna
Los
pacientes sometidos a cirugía gástrica presentan una mayor
predisposición a que aparezca gastritis crónica, MI y displasia
en el muñón gástrico. A los efectos derivados de la
situación de aclorhidria se suma la lesión del reflujo alcalino
bilio-pancreático, favoreciendo la aparición de las lesiones
mencionadas por su acción irritante de la mucosa gástrica.
La incidencia de cáncer de muñón gástrico es
mayor una vez transcurridos 15 a 20 años desde la operación,
con una mayor frecuencia de aparición en los portadores de una gastrectomía
tipo Billroth II. Por dicho motivo, se deben establecer controles endoscópicos
en todo paciente gastrectomizado, con periodicidad de 1 - 2 años
a partir de los 10 años de la cirugía.
d- Enfermedad de Menetrier (gastropatía
hipertrófica)
Alteración
que se caracteriza por una marcada hipertrofia de los pliegues mucosos
gástricos debido a una elongación de los componentes foveolares
de la mucosa. También existe aquí una mayor incidencia de
CG que en la población general, aunque la rareza de la enfermedad
dificulta determinar la importancia de dicha asociación.
e- Pólipos adenomatosos
Los pólipos
se clasifican en neoplásicos - adenomas - que constituyen
el 15 - 20% de los casos y que poseen un potencial de evolución
a malignidad y no neoplásicos - hiperplásicos, hamartomas,
inflamatorios, heterotópicos- queno cuentan con capacidad de degeneración
maligna. La incidencia de malignización de los adenomas oscila entre
el 5 - 15% en los adenomas tubulares y del 15 - 75% para los adenomas vellosos,
estando directamente relacionada con el tamaño del pólipo
y su grado de displasia. El siguiente esquema expone la actuación
a seguir ante su hallazgo. En principio existe indicación de realizar
polipectomía ante toda lesión polipoide gástrica.
Si es posible se efectuará por vía endoscópica, si
bien en pólipos de gran tamaño, a fín de evitar posibles
complicaciones, se valorará el tratamiento quirúrgico.
f- Esófago de Barrett
El aumento
actual de la incidencia de ADC de cardias y esófago distal en países
desarrollados parece estrechamente correlacionado con un aumento en la
incidencia de esófago de Barrett, producido por el reflujo gastroesofágico
crónico. Son necesarios estudios epidemiológicos que analicen
separadamente este tipo de CG de localización proximal y el más
común de localización distal, a fin de identificar factores
etiológicos para estos diferentes tipos.
g- Ulcera gástrica
Todavía
se discute hoy la posibilidad de transformación maligna de una U.G.
benigna, existiendo opiniones discordantes al respecto. Predominan no obstante
los que niegan una posible asociación entre las dos entidades. Apoyando
esto hay que considerar el papel relevante que parece jugar el HP en el
proceso de carcinogénesis, existiendo infección por HP en
una gran proporción de enfermos con úlcera péptica
gástrica.
III - Factores genéticos y ambientales
-
Historia familiar de CG :
Los familiares
de primer grado de los pacientes tienen una probabilidad 2 a 3 veces mayor
de presentarlo que el resto de la población.
-
Grupo sanguíneo A :
Su predominio
en esta enfermedad también apoya la existencia de una influencia
genética. El riesgo parece ser más pronunciado para el tipo
difuso.
-
Síndrome de
cáncer de colon hereditario no asociado a poliposis (S. de Lynch
II) :
Alteración
que se transmite de forma autosómica dominante con alto grado de
penetrancia y en la que también está aumentado el riesgo
de desarrollar CG
-
Bajo nivel socioeconómico :
Resulta
difícil separar este factor de otros potencialmente involucrados,
como el hacimiento, la mala conservación de los alimentos, etc.,
que pueden influir en la transmisión del HP, así como en
la ingesta de sustancias carcinogénicas.
-
Escaso consumo de frutas y verduras en la dieta
:
Son alimentos
ricos en vitaminas A, E y C, que actúan como antioxidantes, de tal
forma que su ausencia favorece la formación y exposición
a sustancias carcinogénicas.
-
Consumo de alimentos salados, ahumados o con deficiente
conservación :
Se ha
asociado un aumento de la sal en la dieta con el desarrollo de G.C. atrófica,
que, por la hipoclorhidria secundaria a ella, favorece la colonización
gástrica por bacterias anaeróbicas que convierten nitratos
y nitritos de la dieta en nitrosamidas. Por otra parte, no se acaba de
abandonar todavía la utilización de nitratos como conservantes
de carnes, embutidos, pescados y vegetales. Aunque los estudios epidemiológicos
en humanos no han sido consistentes, parece claro el papel que desempeñan
estos compuestos en la carcinogénesis gástrica en animales
de experimentación.
-
Tabaco :
Se ha
demostrado un mayor riesgo de displasia y CG en fumadores, si bien no se
ha establecido una relación con la cantidad de cigarrillos/día
que se consumen. Por el contrario, no se han obtenido conclusiones válidas
con respecto a una posible relación con el consumo de bebidas alcohólicas.
Autor: Dr. E. Garza Trasovares. Servicio de Digestivo.
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