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  Boletín Oncológico del área sanitaria de Teruel

lunes, 06 de febrero de 2012
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El Boletín Oncológico es una publicación periódica que se edita en el Hospital General de Teruel en colaboración con la Asociación Española Contra el Cáncer.  Está especialmente dirigida al personal sanitario y su objetivo es la formación en temas oncológicos e informar sobre la situación del cáncer en el Sector de Teruel (ISSN 1579-6094, título abreviado: Bol oncol).
Cáncer Gástrico. Aspectos generales PDF Imprimir E-Mail
Escrito por C. Thomson Llisterri   

Epidemiología

    El cáncer gástrico (C.G.), en el mundo es la segunda causa más frecuente de muerte, relacionada con cáncer después del cáncer de pulmón. La incidencia del C.G. en el mundo occidental ha estado disminuyendo desde la década de los treinta hasta los últimos diez años, en que parece que se ha estabilizado.

    Existe una marcada variabilidad geográfica en la incidencia del C.G., ésta es muy elevada en Japón, China, Corea, Sudamérica y Europa del Este. Centrándonos en Europa, la zona meridional es la que presenta una mayor incidencia seguida muy de cerca por la Europa del Este. Nuestro país se situaría en una zona intermedia entre los países de mayor (Japón) y los de menor incidencia (América del Norte).

    Los estudios de incidencia en poblaciones migratorias y los marcados cambios en la incidencia del C.G. en los países desarrollados han centrado el estudio en el análisis de los factores ambientales que podrían estar implicados en la etiología de esta neoplasia por encima de los factores genéticos.

    Se ha sugerido una relación entre la dieta y el C.G.; en general la sal, los alimentos en salazón, ahumados o con grasas fritas más de una vez y el contenido en nitratos de los alimentos o del agua se asocian a una mayor riesgo de C.G.. Por el contrario, las frutas y verduras frescas, vitamina C, A y E y el selenio se han relacionado con un menor riesgo. La disminución de la incidencia del C.G. en EEUU coincidió con la introducción del refrigerador y el crecimiento de la industria de congelados.

    Existe una cierta agregación familiar en el adenocarcinoma gástrico, sobre todo el tipo difuso.

    La incidencia del C.G. es mayor en grupos socioeconómicos bajos. Se ha sugerido que podría estar en relación con factores dietéticos, aunque es posible que la mayor frecuencia de infección por Helicobacter Pylori y su adquisición en edades más tempranas, puedan explicarlo en gran parte.

    La gran mayoría (95%) de las neoplasias gástricas son adenocarcinomas.

    La localización más frecuente del adenocarcinoma gástrico es la región distal del estómago. En los últimos años se está observando un aumento progresivo de los tumores localizados en la región proximal, en el fundus y cardias. Parece ser que este tumor proximal es biológicamente diferente.

    En la mayoría de los estudios, el C.G. predomina claramente en los varones, con una relación varón:mujer que oscila entre 1,5 y 2,1. Esta diferencia es menor en las áreas de bajo riesgo y en los tumores que aparecen en edades tempranas.

    La edad de presentación más frecuente es la séptima década de la vida. Sólo menos del 10% aparece en menores de 50 años.
 

Clínica

    Las manifestaciones clínicas del C.G. son vagas e inespecíficas, en fase precoz a menudo es asintomático. Los pacientes pueden referir dolor o molestia en epigastrio mal localizada, meteorismo, naúseas, plenitud postprandial; muchas veces indistinguibles de los que presentan la úlcera péptica o más comúnmente la dispepsia funcional. En los casos de C.G. avanzado el dolor abdominal y la pérdida de peso suelen ser las primeras manifestaciones, asociado a naúseas, anorexia, astenia y saciedad precoz. Según la localización del C.G. pueden predominar los síntomas obstructivos, disfagia en los tumores cardiales y vómitos con frecuencia retencionistas en los tumores antrales distales. Puede producirse una hemorragia digestiva exteriorizada en forma de hematemesis y/o melenas, o más frecuentemente pérdidas ocultas de sangre con la consiguiente anemia, habitualmente microcítica.

    El examen físico es normal en la mayoría de los casos o puede palparse una masa en epigastrio (30%), hepatomegalia secundaria a las metástasis hepáticas, caquexia o ascitis. También indican enfermedad avanzada las adenopatías supraclaviculares izquierdas (ganglio centinela de Virchow-Troisier), adenopatía axilar anterior izquierda (ganglio de Irish), masa en el fondo de saco de Douglas por carcinomatosis peritoneal (tabique rectal de Blumer) o la infiltración del ombligo (nódulo de la hermana María José), por carcinomatosis peritoneal. Estos signos deben investigarse cuidadosamente si se sospecha el C.G., dado que su presencia indica que el cáncer es inoperable con fines curativos.

    En el examen de la pelvis podemos encontrar un aumento del tamaño ovárico, por lo general bilateral (Tumor de Krukenberg), por metástasis ováricas.

    Las manifestaciones cutáneas asociadas (raras), paraneoplásicas, consisten en la presencia de nódulos metastásicos, acantosis nigricans (hiperpigmentación más marcada en axilas) o el signo de Leser-Trélat o queratosis verrugosas y prurito.

 

Diagnóstico

  • Analítica:

        En el C.G. precoz la analítica de rutina, por lo general, es normal. En el C.G, avanzado puede haber anemia microcítica ferropénica y alteración de las pruebas hepáticas si existen metástasis hepáticas. También podemos encontrar alteraciones no específicas de la velocidad de sedimentación y otros parámetros analíticos, todos ellos inespecíficos.

  • Marcadores tumorales:

Los marcadores tumorales séricos del C.G. estudiados hasta la actualidad tienen escasa utilidad clínica. El CEA (antígeno carcinoembrionario) y el CA 19-9 están elevados en el 20-30% de los pacientes con C.G. avanzados, pero suelen ser normales en estadíos iniciales y carecen de especificidad. Ambos antígenos han sido empleados para la identificación de las recidivas tumorales tras la cirugía. El antígeno CA 72-4 tiene una sensibilidad del 60-70% en lesiones avanzadas, aunque es igualmente inespecífico y su utilidad clínica no ha sido demostrada.

  • Radiología:

        Los estudios radiológicos baritados convencionales tienen una sensibilidad que no supera el 80%, y los casos no diagnosticados son los de mejor pronóstico por su menor extensión. El adenocarcinoma gástrico puede presentar distintas imágenes radiológicas dependiendo de su morfología y de la extensión de la infiltración de la pared. No siempre es posible diferenciar radiológicamente entre una úlcera benigna y una maligna; entre un 2% y un 10% de las úlceras con criterios radiológicos de benignidad son, en realidad, cánceres gástricos.

        La Ecografía abdominal para el disgnóstico de las metástasis hepáticas. Tiene un menor rendimiento en la detcción de lesiones a distancia.

        TC abdominal, permite valorar la extensión de las lesiones, demostando en ocasiones las metástasis a distancia, pero suele infravalorar la diseminación del tumor. La sensibilidad de la TC para las metástasis linfáticas regionales ha oscilado entre el 43 y 97%, con una sensibilidad media en torno al 65%. 

  • Endoscopia:

        La endoscopia es claramente superior en sensibilidad y especificidad a la radiología, y además permite la toma de biopsias, indispensables para confirmar el diagnóstico, especialmente para diferenciar otras patologías como la úlcera péptica y el linfoma de tratamiento muy diferente y además conlleva una baja morbilidad, por lo que debe considerarse el método de diagnóstico de elección ante la sospecha de un C.G.

        Macroscópicamente, el C.G. puede tener un patrón de crecimiento exofítico (vegetante) o infiltrante, ambas formas tienden a ulcerarse.
 
        La ecografía endoscópica, sólo disponible en algunos centros permite evaluar con bastante precisión la profundidad de la lesión en la pared y la afectación de los ganglios linfáticos más próximos a la pared gástrica. Es el método más sensible en el estudio de la extensión tumoral.

        El carcinoma gástrico precoz (CGP) fue definido en 1962 por la Sociedad Japonesa de Endoscopia Gastrointestinal, como aquel C.G. que no infiltra más allá de la submucosa, independientemente de su extensión horizontal y de la existencia de metástasis ganglionares. Este término, como el de "early" fue criticado desde el principio ya que reunía una serie de situaciones distintas, con diferente profundidad de infiltración y con existencia o no de metástasis ganglionares.

        Se suelen distinguir los subtipos: I polipoide, II superficial (IIa superficial elevado, IIb superficial plano y IIc superficial deprimido), y III excavado, reconociéndose a menudo lesiones mixtas que comparten características de dos o más tipos. El más frecuente es el tipo IIc + III.

 

Diagnóstico Diferencial:

    El adenocarcinoma gástrico se debe diferenciar clínicamente de la dispepsia funcional, la úlcera gástrica péptica, la acalasia, la estenosis péptica del esófago distal y de otros tumores gástricos, particularmente del linfoma y el carcinoide, cuyo tratamiento es substancialmente diferente.

    Las metástasis suelen adoptar el aspecto de lesiones submucosas ulceradas, pero ocasionalmente se presentan como masas vegetantes o linitis plásticas. Los tumores que con más frecuencia metastatizan en estómago son los del pulmón, mama y melanoma.

    Ante la presencia de síntomas compatibles, y sobre todo en personas mayores de 45 años, la exploración inicial de elección es la fibrogastroscopia, en la que si encontramos lesiones, se deben tomar muestras de biopsia. Toda úlcera gástrica debe ser sometida a endoscopia e investigar la existencia de Helicobacter Pylori (ver ).

    Tras un diagnóstico endoscópico, la radiología carece de valor incrementado los costes, y antes del estudio endoscópico puede crear confusión.

 

Clasificación TNM

Tumor primario (T)

Según el grado de penetración del carcinoma en la pared gástrica

TX: El tumor primario no puede establecerse

T0: No hay evidencia de tumor primario

Tis: Carcinoma in situ: tumor intraepitelial sin penetración a la lámina propia.

T1: Tumor invade la lámina propia o la submucosa

T2: Tumor invade la muscular propia o la subserosa*

T3: Tumor penetra la serosa (peritoneo visceral) sin invadir las estructuras adyacentes**

T4: Tumor invade las estructuras adyacentes**

* Nota: Un tumor puede penetrar la muscular propia con extensión a los ligamentos gastrocólicos o gastrohepáticos o al epiplón mayor o al menor sin perforar el peritoneo visceral que cubre estas estructuras. En este caso, el tumor se clasifica T2. Si hay una perforación mayor o microscópica del peritoneo visceral que cubre los ligamentos gástricos o los epiplones, el tumor debe ser clasificado como T3.

** Nota: Las estructuras adyacentes del estómago son el bazo, el colon transverso, el hígado, el diafragma, el páncreas, la pared abdominal, la glándula suprarrenal, el riñón, el intestino delgado y el retroperitoneo. La extensión intramural al duodeno o al esófago se clasifica por la profundidad de la invasión mayor en cualquiera de estos sitios, incluyendo el estómago.

Compromiso ganglionar (N)

    Los ganglios linfáticos regionales comprenden el ganglio gástrico inferior (derecho), esplénico, gástrico superior (izquierdo), periesofágicos (a la derecha y a la izquierda de la unión gastroesofágica), perigástrico, celíaco y hepático. Todos los demás ganglios linfáticos (incluyendo el retropancreático, hepatoduodenal en o sobre la bifurcación de la arteria hepática, aórtico, portal, retroperitoneal, periesofágico y mesentérico) son considerados enfermedad distante (M1).

NX: Los ganglios regionales no pueden establecerse

N0: No hay metástasis a los ganglios linfáticos regionales

N1: Metástasis a los ganglios linfáticos perigástricos a 3 cm del borde del tumor primario

N2: Metástasis a los ganglios linfáticos perigástricos a más de 3 cm del borde del tumor primario o a los ganglios linfáticos a lo largo de las arterias hepática común, gástrica izquierda, esplénica y celíaca.

Metástasis distante (M)

MX: La presencia de metástasis distante no puede establecerse

M0: No hay metástasis distante

M1: Metástasis distante

  • Estadío 0 (in situ)


Tis, N0, M0

  • Estadío I


T1, N0, M0 T1, N1, M0 T2, N0, M0

  • Estadío II


T1, N2, M0 T2, N1, M0 T3, N0, M0

  • Estadío III


T2, N2, M0 T3, N1, M0 T4, N0, M0

T3, N2, M0 T4, N1, M0

  • Estadío IV


T4, N2, M0 cualquier T, cualquier N, M1

 

Tratamiento

  • ESTADÍO 0

      El C.G. en estadío O está limitado a la mucosa. La experiencia observada en Japón, donde el cáncer gástrico en etapa 0 se diagnostica con frecuencia, indica que más del 90% de los pacientes tratados por gastrectomía con linfadenectomía sobrevivirá más de 5 años.

  • ESTADÍO I

    La resección quirúrgica, incluyendo linfadenectomía, es el tratamiento de elección para el C.G. en estadío I. Si la lesión no está en la unión cardioesofágica y no compromete al estómago difusamente, el procedimiento que se prefiere es la gastrectomía subtotal radical ya que su uso se asocia con una mejor supervivencia comparado a otros procedimientos. Cuando la lesión afecta el cardias, puede efectuarse una gastrectomía subtotal proximal o una gastrectomía total (incluyendo una parte suficiente del esófago) con intención curativa. Si la lesión implica en forma difusa al estómago, se requiere efectuar una gastrectomía total. Como mínimo, la resección quirúrgica debe incluir el epiplón mayor y el menor y los ganglios linfáticos. Hay que notar que en pacientes con C.G. estadío I, los ganglios linfáticos perigástricos pueden contener cáncer.

Opciones de tratamiento:

    Gastrectomía subtotal radical* distante (si la lesión no está en el fondo o en la unión cardioesofágica) gastrectomía subtotal próxima o gastrectomía total, ambas con esofaguectomía distante (si la lesión afecta el cardias). A menudo, estos tumores afectan los linfáticos de la submucosa del esófago. Gastrectomía total (si el tumor afecta al estómago difusamente o el cuerpo del estómago y se extiende hasta 6 cm del cardias o del antro).

*La cirugía radical no incluye esplenectomía salvo en casos de cáncer en la curvatura mayor.

  • ESTADÍO II

    La resección quirúrgica con linfadenectomía extensa es el tratamiento de elección para el C.G. estadío II. Si la lesión no está en la unión cardioesofágica y no afecta en forma difusa al estómago, el procedimiento preferido es la gastrectomía subtotal radical ya que su uso se asocia con una mejor supervivencia comparado a otros procedimientos. Cuando la lesión afecta el cardias, puede efectuarse una gastrectomía subtotal próxima o gastrectomía total con intención curativa. Si la lesión afecta difusamente el estómago, puede requerirse una gastrectomía total y resección de los ganglios linfáticos apropiado.

    Gastrectomía subtotal radical* distante (si la lesión no está en el fondo o en la unión cardioesofágica). Gastrectomía subtotal próxima o gastrectomía total (si la lesión afecta el cardias). Gastrectomía total (si el tumor afecta difusamente el estómago o en el cuerpo del estómago y se extiende hasta 6 cm del cardias).

*La cirugía radical no incluye esplenectomía salvo en casos de cáncer en la curvatura mayor y cáncer en la pared gástrica posterior.

    No se ha demostrado mayor supervivencia con quimioterapia postoperatoria después de resección curativa.

  • ESTADÍO III

  Todos los pacientes que pueden ser resecados deben ser sometidos a cirugía. Hasta un 15% de pacientes seleccionados en estadío III pueden ser curados sólo con cirugía si los ganglios linfáticos afectados se limitan a la vecindad inmediata del tumor (N1). La supervivencia general es pobre.

Opciones de tratamiento:

    Cirugía radical: Los procedimientos curativos con resección se limitan a pacientes que en el momento de la exploración quirúrgica no presentan una afección ganglionar extensa.

    La quimioterapia y/o radioterapia adyuvante son apropiadas en el caso en que el tumor invada microscópica o macroscópicamente la serosa o más de tres ganglios linfáticos. No se ha demostrado beneficio de supervivencia con quimioterapia postoperatoria después de resección curativa para C.G.

  • ESTADÍO IV

  Aunque no se logra curación ni prolongación de vida con la quimioterapia, en algunos pacientes son posibles la paliación significativa y las remisiones ocasionales.

Debido a que la supervivencia es pobre con todas las estrategias de tratamiento disponibles, ninguna estrategia en sí puede considerarse la más avanzada. La resección paliativa, cuando ha sido posible efectuarla, ha estado asociada a una supervivencia más larga y elimina el riesgo de sangrado u obstrucción.

Opciones de tratamiento:

Quimioterapia paliativa con:

- Fluorouracilo

- Fluorouracilo + doxorrubicina + mitomicina-C

- Fluorouracilo + doxorrubicina + cisplatino

- Fluorouracilo + doxorrubicina + metotrexato de alta dosis

Se ha publicado que la combinación etopósido + fluorouracilo + leucovorin logra respuestas en muchos pacientes con enfermedad avanzada, aunque con toxicidad significativa.

  • C.G. RECURRENTE

     La supervivencia es pobre con todas las estrategias de tratamiento disponibles. Se podría estar desarrollando un papel para los antifolatos, el cisplatino y sus análogos, y para la modulación farmacológica.

Opciones de tratamiento:

Quimioterapia paliativa con:

- Fluorouracilo

- Fluorouracilo + doxorrubicina + mitomicina-C

- Fluorouracilo + doxorrubicina + cisplatino

- Fluorouracilo + doxorrubicina + metotrexato de alta dosis

 
    El etopósido + doxorrubicina + cisplatino puede producir resultados similares pero se han estudiado menos ampliamente o su uso no es tan común:

    Se ha informado que las siguientes combinaciones: etopósido + fluorouracilo + leucovorin y fluorouracilo + leucovorin + doxorrubicina + cisplatino logran respuestas en más de la mitad de los pacientes tratados con enfermedad avanzada, con algunas respuestas completas patológicamente confirmadas, aunque con toxicidad significativa.

 

Autora: Dra. C. Thomson Llisterri. Servicio de Digestivo 

 

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