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ALIMENTACION Y CÁNCER
Mª Luz
García Laborda
Profesora de nutrición y dietética de la Escuela de Enfermería de
Teruel.
Que
tu alimento sea tu medicina y tu medicina tu alimento ( Hipócrates )
El binomio alimentación-cáncer se
trata desde dos vertientes diferentes. Por un lado, considerando la dieta como
factor precursor o de prevención del cáncer
y, por otro, desde el papel de la dieta en el tratamiento del paciente oncológico.
Dietas ricas en carnes y grasas,
algunas vitaminas y micronutrientes han obtenido, después de muchos estudios,
calificaciones de promotores o protectores del cáncer respectivamente. A lo
largo de estas páginas, intentaremos esquematizar los datos más actuales a este
respecto y las normas básicas de
alimentación que aconsejan los
Organismos ocupados y preocupados por la Salud Publica para la prevención
de esta enfermedad.
El otro aspecto, el tratamiento
nutricional de los enfermos oncológicos, que relaciona la nutrición y el cáncer,
ha dado en los últimos años frutos muy positivos, permitiendo una mayor calidad de vida a los enfermos sometidos a
terapias curativas o paliativas.
Ya en 1984, el Instituto Nacional del Cáncer de Estados
Unidos estableció que un 35% de los
tumores tenían su origen o estaban
relacionados con factores alimentarios.
Más recientemente, el primer informe global sobre dieta y cáncer,
publicado en septiembre de 1997 por el Fondo Internacional para la
investigación del Cáncer, junto con el Instituto Americano para la Investigación del Cáncer, no deja lugar a dudas
sobre la intima relación existente entre
cáncer y dieta.
El informe estima que un cambio en
la dieta puede reducir la incidencia global de cáncer entre un 30 y un 40 por
ciento, lo que equivale a entre tres y cuatro millones de casos anuales en todo
el mundo.
La mayor parte del informe consiste
en una evaluación de los vínculos entre una amplia gama de alimentos y bebidas,
nutrientes, métodos de transformación y conversación alimentaría, tamaño
corporal y nivel de actividad física.
Para los factores estudiados que
aumentan o disminuyen el riesgo de un cáncer dado, la intensidad de la asociación se clasifico como “CONVICENTE
“, “PROBABLE “, o “POSIBLE “. En general,
los alimentos vegetales reducen el riesgo de cáncer. Por ejemplo, las verduras
reducen el riesgo de cáncer de boca y faringe, esófago, pulmón, estomago, colón
y recto (convincente), laringe, páncreas, mama y vejiga (probable), hígado,
ovario, endometrio, cuello del útero, próstata, tiroides y riñón (posible). De manera similar, las frutas
reducen el riesgo de cáncer de boca y
faringe, esófago, pulmón y estomago (convincente), laringe, páncreas, mama y
vejiga ( probable ), ovario, endometrio, cuello del útero y tiroides (posible).
Por contraste, el alcohol, la carne, las dietas grasas y la obesidad incrementan
el riesgo de diversos cánceres.
De las diferentes recomendaciones que
se hacen desde los distintos Organismos implicados en la Salud Publica a fin de minimizar el riesgo de padecer cáncer
por razones alimentarías, hemos sintetizado los siguientes 10 puntos clave para la prevención del cáncer:
1.-Alimentación
habitual con elevado consumo de frutas y verduras frescas, de hoja verde. Tomar
cada día 2-3 piezas de fruta y al menos una buena ensalada.
2.-Aumentar
el consumo de alimentos ricos en fibra, consumiendo habitualmente cereales integrales
y legumbres.
3.-Limitar
el consumo de carnes y alimentos de origen animal, especialmente los de alto contenido graso.
4.-Aporte
calórico moderado. No hacer dietas
cargadas de alimentos energéticos. Evitar la obesidad y el sobrepeso realizando
de forma habitual ejercicio físico (ajustándolo al ingreso energético)
5.-Limitar
el consumo de alcohol.
6.-Evitar
el consumo de alimentos ahumados, en salazón, braseados y en general cocinados
directamente al fuego o humo.
7.-No
tomar alimentos demasiado calientes ni demasiado fríos.
8.-.
Mantener un hábito de comidas regular en cantidad y en horario a lo largo del día
y de la vida.
9.-
Tomar líquidos suficientes a lo largo de
todo el día, preferiblemente entre horas.
10.-Limitar
el uso de la sal como condimento.
En los pacientes con cáncer el objetivo es mantener el buen estado
nutricional en aquellos casos en los que aun no se ha producido deterioro del
mismo o bien conseguir mejorar el estado nutricional en los que el deterioro es
manifiesto. En esta situación no se entiende como buen estado nutricional aquel
que se define con buenas cifras de colesterol total, glucosa, ácido úrico, etc.,
en sangre, sino que se trata de que el enfermo no caiga en una malnutrición
proteico-energética, que limite de alguna
forma las posibilidades de éxito clínico
contra la enfermedad. En estos casos se
trata de evitar el desgaste de masa muscular y la perdida de reserva grasa. No
importa que el enfermo mantenga una cierta obesidad, es preferible esto a una
desnutrición. Hay que saber que si se
produce alguna alteración, será
corregida después de los tratamientos.
Como objetivos generales se puede
enumerar:
-
Frenar el catabolismo proteico
-
Restaurar el compartimiento graso
-
Corregir deficiencias en vitaminas
y minerales
Gracias a esto se conseguirá:
-
Mejorar la tolerancia a la terapia
antitumoral.
-
Aumentar las posibilidades de
éxito con los tratamientos.
-
Mejorar la calidad de vida del
paciente.
En muchos casos el cáncer se ha
convertido en una enfermedad crónica y
consecuentemente la vida de los enfermos se ha alargado mucho, aunque no deja,
a esta enfermedad, exenta de problemas. Las terapias más efectivas contra la
enfermedad suponen importantes trastornos tanto físicos como psíquicos. Mediante una adecuada alimentación
se puede paliar algunas de las
consecuencias de esta compleja situación.
La alimentación en estos pacientes
se plantea en unos casos como apoyo a la terapia antineoplásica (tratamientos
curativos) y en otros como ayuda en los tratamientos paliativos. En ambos
casos, el objetivo es el mantenimiento de un buen estado nutricional que permita un mejor estado general y una
mayor calidad de vida.
Las terapias del cáncer y sus efectos
colaterales pueden contribuir al deterioro progresivo de la nutrición.
Citamos
a continuación unas recomendaciones para la falta de apetito:
1.- Comidas pequeñas, frecuentes.
2.- Comer alimentos (incluyendo meriendas) que sean altos en calorías y
proteínas.
3.-Evitar alimentos bajos en calorías y proteínas.
4.-Evitar líquidos con las comidas (a menos que se usen para mejorar la
boca seca o la disfagia) para disminuir el problema de saciedad temprana.
5.-Hacer que las comidas coincidan con los momentos cuando se siente
mejor durante el día; usar suplementos de nutrición cuando haya menos apetito o
deseos de comer ( Generalmente, los pacientes tienden a
sentirse mejor y tienen mejor apetito temprano
con una disminución progresiva al avanzar el día ).
6.-Probar varios suplementos de nutrición que están comercializados o diferentes
recetas de bebidas ricas en proteínas y calorías.
7.-Estimular el apetito con ejercicio ligero (por ejemplo caminar),
tomar un vaso de vino o cerveza si no esta contraindicado.
8.-Agregar calorías y proteínas extras a los alimentos (por ej.,
mantequilla, leche en polvo descremada, miel y azúcar moreno).
9.- Tomar medicamentos con líquidos altos en calorías a menos que los
medicamentos tengan que tomarse con el estomago vació.
10.- Crear un ambiente agradable y variado; la presentación de la comida deberá ser atractiva (p. ej.,
tratar nuevas recetas, comer con amigos, preparar la comida con variación de
color y de textura).
11.- Probar con recetas, sabores,
especias, tipos y consistencias de comida. Esto es importante, ya que los
gustos pueden cambiar de día a día.
Recomendaciones
para ayudar a los cambios de sabor:
1.-Usar utensilios plásticos si el
paciente experimenta sabor
metálico al comer.
2.-Sustituir aves, pescado, huevos y queso por carnes rojas.
3.- Marinar carnes en salsas
dulces.
4.- Servir carnes frías en vez de calientes.
5.- Usar cantidades adicionales de condimentos, especias y saborizantes
pero trate de no usar condimentos que son muy dulces o amargos.
6.- Enjuagarse la boca antes de comer.
7.-Usar bebidas con sabor a limón
para estimular la saliva y el gusto, pero trate de no usar limón
artificial y use dulce muy poco.
8.- Si el paciente tiene
aversión a la carne, sustituir por
alimentos de alto valor en proteínas (quesos, leche, helados etc.)
BIBLIOGRAFIA
-
Alimentación y Salud .- UNED Nutrición
y Dietética
(http://www.uned.es/pea-nutricion-y-dietetica-I/guia/cancer/index.htm)
-
Nutrición.- University of Bonn
Medical Center, Instituto Nacional del Cáncer (http://prevention.cancer.gov/)
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