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HEMATURIA MACROSCÓPICA EN ATENCIÓN PRIMARIA.
RELACIÓN CON EL CÁNCER UROLÓGICO
INTRODUCCIÓN:
La hematuria
macroscópica es considerada por muchos como un signo principal que sugiere la
existencia de una neoplasia en el tracto urinario hasta que se demuestre lo
contrario1. En este sentido es de destacar los pocos estudios
existentes en nuestro país sobre prevalencia de esta patología y su relación
con el cáncer.
La hematuria
macroscópica es una de las causas más frecuentes de consulta en urgencias,
siendo su manejo inicial y enfoque diagnóstico fundamental para la posterior
evolución y curación del proceso originario. Se define como orina de
color rosado o rojizo con más de 100 hematíes por campo en el sedimento
urinario2.
Sin embargo
no toda orina roja tiene que ser orina sanguinolenta, ya que se pueden dar
cantidad de situaciones que pueden pigmentar la orina, ya sean pigmentos endógenos
como cristales de urato, porfinurias, hemoglobinurias secundarias a hemólisis
intravascular, mioglobinurias asociadas a ejercicios violentos con dolor
muscular; o por pigmentos exógenos provenientes de alimentos, tóxicos
(anilinas), o fármacos como: nitrofurantoina, vitaminas grupo B, rifampicina,
laxantes con fenoftaleina, cloroquina entre otros2,3.
Entre las
causas más frecuentes de hematuria macroscópica se encuentran las infecciones del tracto urinario, los
tumores uroteliales y de próstata, cólicos renales, traumatismos renales o
vesicales, glomerulonefritis, enfermedades tubulointersticiales y fármacos
favorecedores como anticoagulantes, antiagregantes, cefalosporinas, ciclofosfamida,
kanamicina y sulfamidas entre otros4.
La forma de
presentación puede ser variada, siendo habitual que sean asintomáticas o se
acompañen de dolor abdominal, retención urinaria, síndrome miccional febril, o asociada
a un síndrome constitucional. En este sentido, la hematuria puede adoptar
diversas formas clínicas dependiendo del lugar de procedencia, y tiene interés
conocer si la hematuria es inicial, total o terminal ya que este dato nos puede
orientar a localizar la lesión, si la intensidad del sangrado no es muy
importante2,3.
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Tipo
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Definición
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Localización
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Hematuria
Inicial
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Sangre antes o durante el inicio de
la micción.
Después se torna normal o levemente
teñida
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Debajo cuello vesical
(uretra-próstata)
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Hematuria
Total
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Sangre durante toda la micción con
igual
Intensidad
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Encima cuello vesical
(vejiga, uréter, riñón)
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Hematuria
Terminal
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Chorro orina claro hasta el final
de la micción,
Donde se aprecia la emisión de
sangre mezclada
Con la orina o gotas de sangre al
acabar la micción
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Cuerpo vesical.
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Tabla 1: Formas de presentación de la hematuria macroscópica y localización más frecuente de los procesos que la originan.
El objetivo
de este trabajo es conocer la prevalencia de la hematuria macroscópica en
nuestra zona así como su relación con los tumores del tracto genito-urinario.
MATERIAL Y MÉTODOS.
Estudio
transversal analítico. Se incluyeron a los pacientes que solicitaron atención
por hematuria macroscópica durante un período de 3 años (1 enero de 2004 a 1 enero de 2007). Asimismo se
incluyeron los casos diagnosticados de un tumor urotelial en el mismo periodo.
Nuestra zona
básica de salud atiende a una población de 34.848 habitantes. Se compone de 17
médicos y 4 pediatras. Se obtuvo la información de la base de datos OMI-AP
utilizando los diagnósticos codificados como Hematuria, cáncer vejiga, cáncer
uréter y pelvis renal y tumores renales. Se completaron los datos ausentes
mediante la consulta de la Historia
clínica Hospitalaria. Dentro del grupo de hematurias, solamente se seleccionó
aquellas que fueron macroscópicas.
Las variables
contempladas en el estudio son las siguientes:
-
Consumo de tabaco.
- Fecha del diagnóstico de la hematuria.
- Clínica acompañante del episodio hematúrico.
-
Cuantía de la hematuria (macroscópica o
microscópica)
-
Estudiados o no por urología
-
Patología tumoral acompañante de la hematuria
-
Demora
diagnóstica del proceso neoplásico.
-
Estadio tumoral al diagnóstico
Se realizó un
análisis univariante (media e intervalo de confianza [IC] del 95%) para las
variables numéricas. Las variables categóricas se resumieron mediante tablas de
frecuencias. La hipótesis de asociación
se contrastó mediante el test de la Chi
cuadrado (χ2) y el test exacto de Fisher. Los test se
definieron estadísticamente significativos cuando el correspondiente valor p
fue inferior a 0,05. El análisis estadístico de los datos se hizo mediante el paquete
informático SPSS.
RESULTADOS:
Se recogieron
84 casos con hematuria macroscópica en el periodo analizado. La prevalencia
estimada en nuestra zona fue de 82 casos/ 100.000 habitantes/año. La mediana de
edad fue de 73 años, hallándose un predominio masculino (86%). Tres casos se
presentaron en niños menores de 10 años. La mayoría de los pacientes estaban
asintomáticos durante el episodio, siendo el dolor abdominal, la fiebre o
disuria minoritarias (Figura 1).
El 91% de los casos se derivó al Servicio de
Urología para su estudio. En estos pacientes se hallo una neoplasia en el 44%
de los casos, con un predominio del carcinoma vesical y el adenocarcinoma de
próstata, siendo más raros los tumores uroteliales de uréter y pelvis renal. (Figura 2). La mayoría de los casos se
diagnosticaron en estadios precoces (I y II) (85%). La mediana de retraso desde
que se solicitó la interconsulta con urología desde atención primaria hasta el
diagnóstico fue de 77 días, siendo la media 174 días y la moda de 43.
Un 20% (9/46)
de los tumores uroteliales analizados no se presentaron con hematuria
macroscópica. Los más frecuentes de este grupo fueron el carcinoma de vejiga (8
casos) y los del parénquima renal (1 caso). El 95% de las neoplasias se
diagnosticaron en varones, siendo fumadores 1 de cada 4 casos.
El hallazgo
de un cáncer urológico en pacientes con hematuria macroscópica es más frecuente
en mayores de 50 años de forma
estadísticamente significativa (p<0.05) OR 1.71
[IC 95% 1.24-2.35].
DISCUSIÓN
Una de las
posibles limitaciones de nuestro estudio es la falta de datos en la historia
clínica en atención primaria. En este sentido al completarla con la historia
hospitalaria hemos intentado reducir al mínimo la pérdida de información. La hematuria es un proceso enormemente
alarmante para el paciente, el cual en muchas ocasiones acude directamente a
las urgencias hospitalarias. Aunque en la mayoría de las ocasiones se informa
posteriormente al médico de familia para remitir al paciente al especialista en
urología, un pequeño porcentaje de enfermos es derivado directamente desde
urgencias a la consulta del urólogo, existiendo en este punto una posible
pérdida de datos que pensamos es mínima.
La
prevalencia de la hematuria macroscópica es difícil de establecer. En países
del norte de Europa se estima que un médico de atención primaria encontraría un
caso por año5. Sin embargo en nuestra muestra, la prevalencia es
superior, diagnosticándose unos 2 casos al año por el médico de atención
primaria.
La hematuria
macroscópica suele generar bastante alarma y el estudio se realiza con más
celeridad. En las guías clínicas actuales, la hematuria tanto microscópica como
macroscópica siempre debe ser investigada4. Según diversos trabajos
el hallazgo de malignidad tras el episodio de hematuria macroscópica es algo
menor que en nuestro estudio y oscila entre el 9-35%, existiendo gran variedad
en cuanto a metodología, ya que en muchos no se incluye el cáncer de próstata y
la población de origen es distinta.5-8
La forma de
presentación de la hematuria puede orientar hacia la etiología, así las formas
paucisintomática son sugerentes de malignidad, sobre todo en pacientes mayores
de 50 años en concordancia con otros
estudios5,9. Las neoplasias de vejiga son el hallazgo más
frecuente en nuestro estudio al igual que en otros trabajos5,7 y destacamos
el adenocarcinoma de próstata como segunda causa de malignidad en la hematuria
macroscópica.
En la
investigación de malignidad las técnicas de imagen juegan un papel decisivo. La
ecografía parece útil en el cáncer de vejiga con una sensibilidad del 63% y una
especificidad del 99%10. La cistoscopia es sin embargo la técnica de
elección ya que permitirá la visualización directa del tumor y la toma de muestras para anatomía patológica, así como
realizar alguna actitud terapéutica como cauterización del punto sangrante o
extirpación del tumor en bastantes casos. La citología urinaria tiene una baja
sensibilidad (42%) aunque la especificidad suele ser alta (94%)8
Según lo
expuesto anteriormente, pensamos que la hematuria macroscópica debe ser
investigada siempre debido a que es el síntoma de presentación de una neoplasia
del tracto urinario y/o prostático en un gran número de casos, sobre todo en
mayores de 50 años.
BIBLIOGRAFÍA
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Autores: Antonio Martínez Oviedo, Liliana
Ocampo Molano, Aina García Dinnbier, Luisa Ocampo Molano. Medicina Familiar y Comunitaria. Centro de
salud Teruel Urbano.
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