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CONSIDERACIONES
PSICOLÓGICAS EN PACIENTES CON CÁNCER DE MAMA
Introducción:
El
cáncer de mama es la patología neoplásica más frecuente en la mujer, siendo una localización con intensa
capacidad estresante por tratarse de un órgano íntimamente relacionado con la
feminidad, la autoestima y la sexualidad.
La
mujer se enfrenta a importantes sentimientos de ansiedad y miedo, que deben
mantenerse dentro de límites tolerables para poder participar en la toma de
decisiones
Una vez
comunicado el diagnóstico, 50% de las pacientes presenta una respuesta “normal”
ante éste, 30% desarrolla un “trastorno adaptativo” con síntomas ansiosos y
depresivos y un 20% desarrollan trastornos psiquiátricos mas severos, si bien
la mitad de ellos son recaídas de procesos preexistentes.
Son varios los factores que intervienen
en el proceso de adaptación emocional, entre ellos hay que destacar la
situación personal/familiar, aspectos culturales y el estilo personal de afrontamiento.
Estrategias
de afrontamiento:
Son el
conjunto de esfuerzos cognitivos y conductuales, permanente cambiantes,
desarrollados para hacer frente a las demandas específicas, externas e
internas, evaluadas como abrumadoras o desbordantes de los propios recursos. Si
estos esfuerzos resultan efectivos en la resolución de los problemas,
proporcionan alivio, recompensa, tranquilidad y equilibrio: en definitiva
disminuirán el estrés. Se distinguen dos
grandes estilos de afrontamiento:
- Activos: en los que se adopta un talante luchador aceptando el problema y adoptando una actitud optimista.
- Pasivos: tienden a la evitación o negación del problema, el fatalismo, la
preocupación excesiva y la actitud de desesperanza y desesperación ante la
enfermedad.
La
paciente cuenta con diferentes recursos para afrontar la enfermedad. Dichos
recursos son herramientas útiles que a lo largo de su vida ha ido adquiriendo y
de las que echa mano para afrontar el problema. Entre ellas podemos citar:
- Personales: Creencias personales.
- Sociales: Habilidades sociales.
Patrones
de respuesta psíquica.
Los patrones de respuesta
psíquica son la respuesta psíquica final
ante la presencia de un problema, que van desde una adaptación no
psicopatológica hasta el desarrollo de una enfermedad psiquiátrica severa.
Podemos describir diferente patrones de respuesta:
- Adaptación terapéutica:
Son las reacciones de
preocupación y ansiedad lógicas que no interfieren en el ajuste global a la
enfermedad, siendo capaz la paciente de aceptar y seguir las indicaciones
médicas, modificar su modo de vida en función de la gravedad y recuperar su
ritmo laboral y social al terminar la enfermedad, salvo que queden
incapacidades residuales que exijan un reajuste
- Trastorno adaptativo:
En
este tipo de respuesta aparecen síntomas emocionales o comportamentales en
respuesta a un estresante identificable dentro de los 3 meses siguientes a su
aparición. Clínicamente se expresa con mayor malestar de lo esperable y con
deterioro significativo de la actividad social o laboral del paciente. Puede
presentarse con ánimo depresivo, ansioso o mixto.
- Negación:
La paciente experimenta una minimización extrema de la
enfermedad y de sus implicaciones. Suele aparecer en las primeras fases cuando
aún no han aparecido síntomas o secuelas importantes de la misma. En general
obstaculiza el afrontamiento, si bien en ocasiones puede “proteger al paciente”
ante una situación que “no puede tolerar”.
- Desarrollo de
enfermedad mental:
En ocasiones la
enfermedad supone un estresante tan intenso que puede desencadenar el
afloramiento de una enfermedad mental a la que la paciente era vulnerable y
había permanecido silente hasta ese momento.
Respuesta
emocional ante las diferentes fases de la enfermedad.
- Respuesta emocional ante el diagnóstico:
La
mayoría de las mujeres refieren una combinación de miedo, ira, culpa, ansiedad,
soledad, abandono y negación con diferente intensidad. En función de cómo sea
capaz de afrontar la nueva situación, estos síntomas se resuelven en unos días
o se estructuran en un proceso psicopatológico que requerirá tratamiento
(trastorno adaptativo, episodio depresivo...).
- Respuesta emocional ante la quimioterapia:
Existe
evidencia de que los agentes quimioterápicos pueden influir en el metabolismo
de las aminas biógenas, que están directamente relacionados con los mecanismos
fisiopatológicos de la enfermedad mental. Por lo tanto estos agentes pueden
generar psicopatología por acción biológica directa, induciendo trastornos del
estado de ánimo fundamentalmente e
incluso otros.
Por
otra parte, las repercusiones físicas de dichos tratamientos son importantes:
alopecia, decaimiento... Produciéndose una aproximación a la idea de no
curabilidad, y siendo una fuente importante de ansiedad.
Existe
evidencia de que a corto plazo se produce un aumento considerable de los
problemas psicológicos, sociales y sexuales de las mujeres que recibían quimioterapia,
sin embargo 2 a 5 años tras recibir el
tratamiento menos de un tercio de las pacientes comunicaron estos problemas en
un grado moderado o severo.
- Respuesta
emocional ante el tratamiento radioterápico:
Dicho tratamiento ha demostrado
incrementar los niveles de ansiedad en relación a los siguientes aspectos:
- Asociación inevitable con
desastres naturales, lo que incrementa la sensación de gravedad de la
enfermedad.
- Aproximación a la idea de no curabilidad.
- Temor a
que “la máquina” no funcione correctamente y los posibles efectos indeseables.
- Preocupaciones por la administración, preparativos, movimientos... con toda la
carga de ansiedad que ello conlleva.
Sin embargo los niveles de
ansiedad vuelven a niveles normales a las dos semanas de finalizar el
tratamiento.
- Respuesta
emocional ante el tratamiento quirúrgico:
Puede
suponer una fuente de angustia ya que los resultados obtenidos pueden confirmar
la presencia de la enfermedad, el mal pronóstico, cirugía mutilante o disfunción
sexual.
La
percepción de la imagen corporal y el sentido de bienestar es superior entre
las pacientes tratadas con cirugías más conservadoras. Sin embargo estos
sentimientos positivos de sí mismas no se trasladan necesariamente a una mejor
adaptación sexual.
Una
posible estrategia para minimizar la respuesta emocional secundaria a la
cirugía es hacer a la paciente partícipe de la elección de los procesos
terapéuticos posibles, dándole información de las opciones de supervivencia a
largo plazo, así como de las posibles secuelas.
- Las
recidivas:
El
temor a sufrir una recidiva esta relacionado con la respuesta emocional que la
paciente ha tenido al proceso previo. En algunas pacientes este temor persiste
durante el resto de sus vidas, sufriendo exacerbaciones en las visitas de
control o con los problemas físicos intercurrentes. Incluso el hecho de ser
dadas de alta es vivida con angustia al desaparecer la sensación de vigilancia
que los cuidados médicos representaban.
El
manejo de la información:
Los
pacientes tienen derecho a recibir información sobre el diagnóstico, pronóstico
y posibilidades terapéuticas de su enfermedad. No obstante y en beneficio del
paciente, puede ser oportuno no comunicarle inmediatamente un pronóstico muy
grave. Del mismo modo, si el paciente nos hace llegar su deseo de “no saber”,
éste debe ser respetado.
Lo más
adecuado es ir comunicando una “verdad
soportable”, es decir, informar de forma gradual y progresiva sobre la
realidad de su enfermedad, de forma que la pueda ir asimilando por sí mismo.
Hay que seguir el ritmo que marca el paciente, huyendo de falsas expectativas.
Tipos
de intervención/derivación:
Dependerá
del tipo de respuesta emocional que experimente la paciente, así como del
momento de la enfermedad en el que nos encontremos. Las pacientes con una
respuesta emocional “normalizada”, pueden beneficiarse de “intervenciones de
apoyo” por parte de sus familias, profesionales, asociaciones de pacientes...,
sin embargo, las pacientes que desarrollan respuestas desadaptativas pueden
beneficiarse de tratamientos psicoterapéuticos y psicofarmacológicos
específicos, debiendo ser derivadas a los recursos de salud mental.
Habilidades
del personal sanitario en contacto con pacientes afectadas de cáncer de mama.
El personal sanitario en contacto con
este tipo de pacientes debe potenciar ciertas habilidades, que podemos resumir
en tres:
- Tener
una buena capacidad de empatía con las pacientes afectadas con el fin de ser
capaz de proporcionar el apoyo necesario en el proceso de adaptación emocional
a la enfermedad.
- Ser
capaces de detectar respuestas emocionales desadaptativas para poder derivarlas
a los recursos específicos.
- Ser
capaces de tener un manejo razonable de la información, lo cual se consigue a través
de la experiencia y la formación.
Bibliografía:
- Kaplan-Sadock-Psiquiatría clínica. Waverly
hispaniaca. Tercera edición 2003.
- P.Soler Insa. Recomendaciones terapéuticas en en
los trastornos mentales. Ars médica Tercera edición 2005.
- M.Roca. Trastornos del humor. Ed.Panamericana.
2000.
- Ned H. Cassem. Manual de psiquiatría en hospitales
generales. Harcourt brace. 1998.
- Eduardo García Camba. Manual de Psicooncología.
Aula médica. 1999.
- Michael B.Fisrst. DSM-IV-TR. Guía de
uso. Masson 2004.
- F. Labrador. Manual de técnicas de modificación y
terapia de conducta. Pirámide 2004.
Autores: Germán Gómez Bernal y Alejandra Reboreda Amoedo. Hospital psiquiátrico San Juan de Dios. Teruel.
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