INTRODUCCIÓN
El cáncer se ha convertido en
la primera causa de muerte global en España desde 1999 por delante de las
enfermedades cardiovasculares. Se calcula que una de cada cuatro personas
fallece a consecuencia de una enfermedad tumoral.
El carcinoma colorrectal, con 25.600 casos al año, es el
tumor más frecuente en nuestro país y el que más ha aumentado en los últimos
años, seguido del cáncer de pulmón y del cáncer de mama.
El cáncer de colon y recto (CCR) es el resultado de unos
procesos biológicos muy complejos que resultan en la transformación de células
normales en células cancerosas. La mayor parte de los cánceres de colon y recto
no presentan ningún factor hereditario asociado. La transformación de las
células se produce por mutaciones en los genes como consecuencia de factores
externos (envejecimiento, dieta...). En estos casos dichas alteraciones genéticas
no se heredan ni se transmiten y el cáncer que surge como consecuencia de ellas
es denominado esporádico. En los casos de cánceres hereditarios
existen otro tipo de mutaciones, denominadas mutaciones germinales, que pueden
transmitirse de generación en generación. A este tipo de cánceres pertenecen
síndromes que predisponen a padecer CCR en los que la causa genética está bien
definida y la mayor parte de los genes responsables han sido identificados. Los
dos síndromes más importantes son la Poliposis Adenomatosa Familiar (también
denominada con las siglas PAF) y el Cáncer Colorrectal Hereditario No
Polipósico (también denominado síndrome de Lynch y actualmente con el acrónimo
CCRHNP) Pero la aportación de estos síndromes a la incidencia global es escasa
(entre 1-6% del total de casos). Mucho más importante, desde el punto de vista
cuantitativo, es el porcentaje de pacientes que presentan algún tipo de carga
genética o factor hereditario, desconocido hasta la fecha y que representa
hasta un 35% de los casos de cáncer de colon. Así, la agrupación familiar
de casos de CCR es generalmente reconocida incluso en la ausencia de síndromes
genéticos hereditarios. Aquellas personas con historia familiar de cáncer
colorrectal tienen un riesgo significativamente mayor de padecer cáncer
colorrectal cuando se comparan con personas que no tienen dichos antecedentes
familiares. Este riesgo aumenta con la cercanía, el número y la edad de
diagnóstico de cáncer colorrectal de los familiares.
Se denomina pólipo intestinal a todo tumor circunscrito que
protruye desde la pared hacia la luz intestinal con independencia de sus
características histológicas. Según su naturaleza se clasifican en no
neoplásicos (hiperplásicos, hamartomosos, juveniles e inflamatorios) y neoplásicos
(adenomas). Se piensa que aproximadamente el 70% de los cánceres colorrectales
se originan desde pólipos adenomatosos.
Son lesiones premalignas con capacidad de transformación en
adenocarcinomas. Se clasifican en adenomas tubulares, tubulovellosos y
vellosos. La incidencia de carcinoma invasivo acostumbra a correlacionarse con
el tamaño del pólipo (10% en los mayores de 2 cm) y la presencia de componente
velloso (3%, 8% y 18% en tubular, tubulovelloso y velloso, respectivamente)
Secuencia adenoma-carcinoma:
El primer fenómeno que tiene lugar es la inactivación del gen supresor APC lo que condiciona el cambio del
epitelio normal en adenoma con displasia de bajo grado. En un segundo paso se
observa activación del oncogen K-ras
lo que determina la progresión de la displasia y el crecimiento del pólipo. Por
último, la inactivación de los genes supresores TP53 y SMAD4 conduce al desarrollo del carcinoma.
DIAGNÓSTICO
DE LOS PÓLIPOS COLORRECTALES
En
la actualidad la colonoscopia es la técnica de elección para el diganóstico y
tratamiento de los pólipos ya que permite su identificación y, en un mismo
procedimiento, practicar la biopsia o polipectomía. Su papel fundamental es la
detección de lesiones neoplásicas precoces porque está comprobado que la
extirpación de todos los pólipos identificados endoscópicamente reduce la
incidencia de cáncer colorrectal.
La
colonoscopia es una técnica endoscópica que permite la visualización directa de
la pared del colon, y en ocasiones los últimos centímetros del intestino
delgado (íleon terminal), utilizando un tubo flexible (colonoscopio) que se
introduce a través del ano. Se trata de una exploración generalmente bien
tolerada, aunque en ocasiones el paciente puede sentir molestias en algún
momento de. Para reducirlas o eliminarlas se puede administrar medicación
analgésica y/o sedante durante la misma. Es muy importante para la correcta
realización de la exploración la limpieza completa del colon.
La
polipectomía endoscópica es la técnica más efectiva en el tratamiento de los
pólipos y se realiza mediante asa de diatermia y electrocoagulación. La
perforación y la hemorragia son las dos complicaciones descritas con más
frecuencia siendo la prevalencia del 0,3% y 1% respectivamente. La resección
quirúrgica sólo queda indicada en aquellos casos en los que no se puede lograr
la resección endoscópica.
PREVENCIÓN
DEL CÁNCER COLORRECTAL
El
objetivo de los programas de prevención del cáncer colorrectal es reducir su
incidencia y la mortalidad asociada. En este caso se trata de una enfermedad
que reúne las características de susceptibilidad para el cribado:
a) es un problema de salud con una
elevada incidencia y mortalidad;
b) se tiene bastante conocimiento de su
historia natural;
c) se dispone de métodos diagnósticos que
permiten detectar la enfermedad en fases iniciales;
d) su tratamiento es más efectivo si se
diagnostica precozmente.
PROFILAXIS PRIMARIA
1. Hábitos higiénico-dietéticos: La investigación sobre
hábitos dietéticos y desarrollo de cáncer colorrectal no permite establecer
normas eficaces para la prevención primaria de esta enfermedad. El papel de la fibra como protector es dudoso aunque en personas con elevada
ingesta de vegetales los adenomas parecen tener un mayor tiempo de latencia en
su progresión hacia carcinoma. Por el contrario, el alcohol en grandes cantidades acelera la progresión de dichos
adenomas. Valores altos de contenido en calcio
en la dieta podrían ser un factor protector así como la reducción del
consumo de colesterol. Los
estudios sobre el café no han
encontrado relación con el riesgo de cáncer de colon. A pesar de que el té verde contiene gran cantidad de
antioxidantes, lo que en principio sería beneficioso, tampoco se ha probado su
efecto protector. Sí que se reconoce una asociación entre el contenido de grasa corporal y el riesgo de cáncer de
colon, al igual que la obesidad
central que incrementan el riesgo. Asimismo una reducción del peso tiene un efecto beneficioso en la prevención. Y
aunque no hay una dieta milagrosa para la prevención del cáncer de colon, hay
estudios que indican que el ejercicio
físico desarrollado de forma regular y de intensidad moderada disminuye el
riesgo alrededor de un 40%.
2. Quimioprevención:
Aunque la mayoría de estudios parecen apuntar a un efecto protector de los
AINES (Antiinflamatorios no esteroideos), como el ácido acetilsalicílico (AAS)
y en particular los inhibidores COX-2, su papel definitivo está aún por
determinar. Otro de los fármacos potencialmente útiles en la quimioprevención
parecen ser las estatinas. Sin embargo, hacen falta más estudios controlados y
a largo plazo para dilucidar la aplicabilidad de todos estos fármacos.
PROFILAXIS SECUNDARIA
El
cribado de personas asintomáticas para detectar pólipos adenomatosos y realizar
la subsiguiente polipectomía antes de su malignización constituye la prevención
secundaria. Actualmente existen diversos métodos para realizar el cribado:
determinación de sangre oculta en heces
(SOH), sigmoidoscopia, enema de bario de doble contraste y colonoscopia.
Todos ellos son eficaces aunque la colonoscopia es la mejor exploración en
términos de sensibilidad. La determinación anual de sangre oculta en heces ha
demostrado ser eficaz en la disminución de la mortalidad asociada al cáncer
colorrectal, pero esta reducción ha sido sólo un tercio de la esperada sin
cribado debido a la presencia de falsos negativos, a la proporción de
individuos que abandonan el estudio y al diagnóstico de lesiones en fases
avanzadas. Aunque la sigmoidoscopia es un procedimiento más sensible, el efecto
preventivo en relación con posibles lesiones más proximales se limita a los
casos positivos en recto y sigma en los que debería efectuarse una colonoscopia
completa. El enema de bario de doble contraste permite detectar lesiones en
todo el colon con una sensibilidad alta, aunque menor que la colonoscopia,
especialmente en pólipos menores de 1 cm. Por ello, la colonoscopia es la
prueba de mayor rendimiento y cuya normalidad permite espaciar por largo tiempo
la necesidad de ulteriores controles. En los últimos años las investigaciones
avanzan en nuevas técnicas en las que destacan el análisis del DNA fecal y el
Aer-O-Scope que se trata de una cápsula autopropulsada y de navegación
automática para la exploración del colon.
CONDICIONES DE RIESGO PARA DESARROLLAR
UN CCR Y RECOMENDACIONES:
a) Riesgo medio:
Individuos asintomáticos a partir de 50 años
b) Alto riesgo: Individuos
con historia familiar de adenomas o CCR
c) Alto riesgo:
PAF (Poliposis adenomatosa familiar):
Es
una condición que se hereda genéticamente y en la que aparecen de cientos a
miles de pólipos adenomatosos colónicos a edades tempranas. Surge como
consecuencia de mutaciones en el gen APC
y aquellas personas afectas por esta condición tienen un riesgo cercano al 100% de desarrollar un cáncer de colon. Sin
embargo, si se someten a pruebas periódicas y se sigue el tratamiento médico y
quirúrgico apropiado este cáncer se puede prevenir en casi la totalidad de los
casos. También se ha comprobado que el 90% de los pacientes con PAF tienen
pólipos en el estómago y el duodeno y con ello un mayor riesgo de cáncer de
estómago y duodeno. Por ello, se recomienda realizar exploraciones endoscópicas
del estómago y del duodeno de forma periódica. Por el momento, la mejor
prevención se basa en la colectomía a partir de los hallazgos de la colonoscopia cuya indicación puede
demorarse hasta los 15-20 años de
edad.
d) Alto riesgo:
CCRHNP (Cáncer colorrectal hereditario no polipósico):
Se
trata de otra condición hereditaria responsable del 1-3% de todos los cánceres
de colon. Surge como consecuencia de mutaciones en los genes reparadores del
DNA y hoy en día existen estudios genéticos que pueden identificar dichas
mutaciones. Se puede sospechar clínicamente si se cumplen todos los criterios de Ámsterdam:
i. Tres o más familiares afectos de una neoplasia
asociada al CCRHNP (colorrectal, endometrio, intestino delgado, uréter o pelvis
renal) uno de ellos familiar de primer grado de los otros dos).
ii. Dos o más generaciones sucesivas afectas.
iii. Uno o más familiares afectos de cáncer
colorrectal diagnosticado antes de los 50 años de edad.
iv. Exclusión de la PAF.
En
pacientes con CCRHNP la progresión de adenoma a carcinoma es más rápida y la
probabilidad de detectar una neoplasia proximal al ángulo esplénico es alta por
lo que deben controlarse a partir de los
25 años y consisten en la realización de una colonoscopia cada 2 años hasta los 40 años y anualmente a partir de esa
edad. Por otra parte hay que plantear controles para la detección de otras
neoplasias: ovario, endometrio, tracto urinario y estómago en función del
patrón de riesgo de cada familia.
PROFILAXIS
TERCIARIA
Consiste
en el seguimiento de los pacientes tras la resección de adenomas porque tienen
una mayor probabilidad de desarrollar otros pólipos durante el seguimiento,
especialmente cuando la lesión inicial es
múltiple, mayor de 1 cm o posee componente velloso. Por este motivo estos pacientes deben de ser
sometidos a una vigilancia periódica con colonoscopias cuya periodicidad
dependerá de las características del pólipo, de la edad de presentación y de la
existencia de antecedentes familiares o personales de riesgo para el cáncer
colorrectal.
Otro aspecto que en la actualidad no
está bien establecido es hasta cuándo debe de prolongarse la vigilancia
endoscópica en los pacientes con adenoma colorrectal. La mayoría de las guías
recomiendan efectuar una colonoscopia cada 3-5 años, pero se desconoce si la
vigilancia debe prolongarse tras una exploración normal.
Bibliografía:
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Prevención del cáncer colorrectal: cribado, vigilancia y quimioprevención.
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3. Payá A,
Niveiro M. Pólipos colorrectales y síndromes polipósicos. Gastroenterología y
Hepatología Continuada 2001;1:1-5
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prevención de pólipos y poliposis colorrectales. Gastroenterología y
Hepatología Continuada 2001;1:13-18
5. Andreu M. Estrategia terapéutica de los pólipos y poliposis colónica.
Gastroenterología y Hepatología Continuada 2001;1:19-22
Autora: María Teresa Botella Estebán y Concha Thomson Llisterri. Unidad de Digestivo del
Hospital General de Teruel.
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