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  Boletín Oncológico del área sanitaria de Teruel

miércoles, 08 de septiembre de 2010
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El Boletín Oncológico es una publicación periódica que se edita en el Hospital General de Teruel en colaboración con la Asociación Española Contra el Cáncer.  Está especialmente dirigida al personal sanitario y su objetivo es la formación en temas oncológicos e informar sobre la situación del cáncer en el Sector de Teruel (ISSN 1579-6094, título abreviado: Bol oncol).
El vino en la ciudad celtibérica de Segeda (Mara, Zaragoza), año 153 a. C PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Francisco Burillo Mozota   

    La ciudad estado celtibérica de Segeda aparece citada por los escritores clásicos, Apiano, Diodoro y Floro, con motivo de la declaración de guerra que expresamente le hizo Roma en el año 154 a.C. Este acontecimiento fue de tal importancia que marcó un hito en la Historia Antigua de Hispania, por ser la fecha en la que, en palabras de Polibio, se inició “la guerra que los romanos hicieron contra los celtíberos y vacceos”. Este hecho fue para Livio causa del cambio de los comicios romanos, trasladando la elección de los cónsules de los idus de marzo a las calendas de enero y, por lo tanto, configurando la base de nuestro calendario actual, que todavía conserva en el nombre de los meses de septiembre a diciembre, esto es del séptimo al décimo, las referencias a los años anteriores, cuyo primer mes era marzo. El cónsul Nobilior encabezó la tropa romana, formada según Apiano por cerca de 30.000 hombres, frente a ella se levantó la coalición de las dos ciudades estado celtibéricas más importantes, Segeda y Numancia, que lograron reclutar una tropa de 25.000 guerreros, e infligir una derrota al ejército romano de tal calibre que ese día, 23 de Agosto del año 153 a.C., día de Vulcano, fuera considerado nefasto por Roma.

 
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 Figura 1. Situación de Segeda  Figura 2. Segeda I, excavaciones arqueológicas.

    Segeda fue la primera ciudad celtibérica del Sistema Ibérico Central en acuñar monedas. En la leyenda de las mismas se puede leer su nombre en celtibérico, sekeida. Esta ciudad se construyó junto al río Perejiles, afluente del Jalón en su margen derecha, a unos 12 km. de Calatayud. Tuvo dos ubicaciones sucesivas. La primera, Segeda I, en el Poyo de Mara (Zaragoza) y, tras su destrucción en el año 153 a.C., se levantó junto a sus ruinas otra nueva ciudad, Segeda II, en Durón de Belmonte de Gracián (Zaragoza), a su vez destruida durante las guerras civiles que asolaron el valle medio del Ebro en el siglo I a. C., momento en el que la población se concentró en Bilbilis Itálica en el Cerro de Bámbola de Huermeda (Calatayud, Zaragoza).

El lagar de Segeda 

    Las excavaciones arqueológicas realizadas en la ladera oriental de la acrópolis han descubierto dos casas con muro medianil y dos pisos de altura que fueron abandonadas cuando se destruyó la ciudad en el año 153 a.C.. La del sector 1 corresponde a una vivienda de planta cuadrangular de al menos 90 m2 de extensión. Su interior aparece compartimentado en 6 espacios, separados por muros medianiles de tapial y adobe. El espacio 5, con cerca de 20 m2, es con creces el de mayores dimensiones. Presenta los muros revocados de arcilla, encalados y con una banda de pintura negra en la línea del suelo, a modo de zócalo, que levanta bordeando las jambas de la puerta que dan entrada al mismo. En una de sus esquinas se ha descubierto una estructura de yeso, de dos metros de largo por uno de ancho, que se asemeja a una bañera con su correspondiente desagüe y que se ha identificado con un lagar, gracias a los análisis químicos realizados por J. Juan-Tresserras y J. C. Matamala de los sedimentos procedentes de la conducción del desagüe del mismo, detectando la presencia de tartratos, correspondientes a sales características de los residuos de vino. Por otra parte, el estudio arqueobotánico de las tierras situadas junto al suelo de la estancia del lagar ha proporcionado un fitolito perteneciente a hoja de parra y pepitas de vitis vinifera. Así mismo, en fragmentos de tinajas celtibéricas procedentes de este mismo recinto, se ha identificado resina, sustancia que se estima sería empleada para la conservación de los caldos en vasijas destinadas a la fermentación y almacenaje.

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 Figura 3. Moneda acuñada en Segeda I.

Figura 4. Vasija crateriforme celtibérica, procedente del área 2 de Segeda I

    Este lagar es el más antiguo de los localizados al Norte del río Tajo. Tiene una capacidad de 2.000 litros, hecho excepcional si se le compara con los otros lagares conocidos en la Península Ibérica con cronología contemporánea o anterior. A el le sigue el de Las Cubres 2 con 1.375 litros, el de La Illeta dels Banyets con 1.237 litros y el de La Solana de Pilillas 2 con 1.000 litros.

Otras evidencias del consumo de vino en Segeda

    También se ha encontrado presencia de residuos de tartratos en una copa realizada a mano y en una crátera a torno de cerámica celtibérica, mostrándonos los recipientes que de seguro se usaron con esta bebida. Y se puede afirmar que al servicio del vino estarían destinadas las jarras celtibéricas localizadas en Segeda.

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Figura 5. Semillas de vitis vinifera procedentes del área 4 de Segeda I (fotografía Guillem Pérez).

 Figura 6. Habitación con el lagar, área 2 de Segeda I.

    Otro dato de interés es la aparición de restos de ánforas y de copas de barniz negro de origen itálico. Así pues, la evidencia arqueológica indica que en Segeda, además del consumo de vino local (con su correspondiente cerámica indígena asociada), los segedanos tenían poder adquisitivo para adquirir y degustar un caldo procedente de la zona de Italia central. Pero también es interesante destacar el uso de copas itálicas de lujo para beberlo, lo que nos indica un cambio en los modos de consumo. Estos celtíberos de mediados del siglo II a. de C., bebían vino “a la itálica”, dado que junto con estas copas importadas con dos asas han aparecido en Segeda imitaciones hechas por los alfareros celtíberos.

La reconstrucción de la casa del lagar

    Los resultados de la investigación arqueológica deben de estar al servicio de la sociedad. Los restos arqueológicos descubiertos en Segeda tienen que conservarse como herencia que son del Patrimonio Histórico, pero también se deben buscar los medios expositivos necesarios para convertirlos en una experiencia viva para los visitantes. Trascender la investigación del vino en Segeda en un punto del turismo cultural celtibérico es el eje del Proyecto Segeda Vitivinícola, que está siendo apoyado por la Diputación de Zaragoza, desde la Fundación Segeda y por el Leader ADRI Calatayud, dentro de su programa “Paisajes de la Celtiberia”.

    Uno de los primeros objetivos del Proyecto es la reconstrucción de la casa del lagar, utilizando los mismos materiales y técnicas empleadas por los celtíberos. De hecho, durante este verano del año 2006 ya se han elaborado 1950 adobes. El lagar se hará con yeso, obtenido con similar técnica que la empleada en los antiguos aljezares de Mara, lo que posibilitará en el futuro hacer vino con un sistema similar al de los celtíberos. La propia casa, con herramientas, vasijas y enseres, que reproducirán las localizadas en las excavaciones arqueológicas , intentarán mostrar el modelo de vida de los celtíberos de Segeda, lo que posibilitará un viaje al pasado, regresando a la producción de vino y a los modos de vida de hace 22 siglos.

(Para saber más sobre el Proyecto Segeda visite la página web: www.segeda.net )

 

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 Figura 7. Reconstrucción virtual de la habitación del lagar de Segeda I, con inclusión de arqueólogos de Segeda I vestidos de celtíberos. Figura 8. Arqueólogos de Segeda  vestidos de celtíberos, brindando con copas que reproducen ejemplares localizados en las excavaciones de Segeda I, la de la derecha de origen itálico, la de la izquierda su copia por alfareros celtíberos.
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 Figura 9. Fabricación de adobes en el yacimiento de Segeda, destinados a la reconstrucción de “la casa del lagar”.

Autor: Francisco Burillo Mozota.  Centro de Estudios Celtibéricos de Segeda. Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de Teruel  (Universidad de Zaragoza).

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