INTRODUCCIÓN
La realidad científica dista de la
realidad clínica unos diez años. Cuando, por ejemplo, se descubre un potencial
fármaco, éste debe pasar una serie de ensayos preclínicos (en cultivos celulares y animales) y clínicos
(en humanos) que evalúen su toxicidad, efectos secundarios, valoren su
eficacia, esquema y vía de administración, etc. Estos ensayos son necesarios
porque validan su potencial terapéutico y garantizan seguridad, pero son muy
largos y muy costosos.
Varios hitos están revolucionando la
investigación en el campo de la Oncología. La secuenciación del genoma, el
desarrollo de técnicas de estudio de la expresión global de genes (biochips o
microarrays) y proteínas, la generación de anticuerpos monoclonales, mejoras
técnicas en la Resonancia Magnética Nuclear (RMN) y la Tomografía por Emisión
de Positrones (PET), así como la generación de nuevos agentes de contraste y
trazadores, permiten una detección precoz en ciertos tipos de cáncer. Nuevos
avances en Bioinformática y Biología Estructural nos permiten estudiar la
morfología de las distintas proteínas y macromoléculas involucradas en los
procesos neoplásicos.
Uno de los mayores avances es, sin
lugar a dudas, la generación de modelos de ratón que mimetizan las distintas
etapas del desarrollo tumoral. Esto está siendo posible gracias al desarrollo en
las técnicas de ingeniería genética, muy especialmente a la recombinación
homóloga en células madre embrionarias y al descubrimiento de nuevas
herramientas genéticas como los nuevos "genes reporteros", que nos
indican dónde y cuándo nuestro gen de estudio se está expresando, incluso sin
necesidad de sacrificar al animal.
Hoy en día somos capaces de activar
e inactivar genes en un solo tipo celular y en el momento deseado. La
secuenciación del genoma de ratón y nuevas tecnologías de clonación de genes están
siendo muy importantes, ya que favorecen la generación de modelos que mimetizan
mejor y, además, se producen en un tiempo menor. Estos modelos, además de
acercarnos al conocimiento de la Biología Molecular del cáncer, sirven como
modelos para la validación de nuevos fármacos en ensayos preclínicos.
Todos estos avances del conocimiento
en Oncología Molecular permiten hacer un diseño más racional de fármacos al
tiempo que se aceleran los ensayos preclínicos y se mejoran el diagnóstico, el
pronóstico y el tratamiento de los tumores.
EL RATÓN, UN MODELO ANIMAL
PARA ESTUDIAR EL CÁNCER.
En investigación casi cualquier
especie animal puede servir como modelo si se adapta al problema que queremos
estudiar. A grandes rasgos, la anatomía de un ser humano “no difiere” de la de un
caballo, un cerdo, un perro o un ratón. Histológicamente, salvo matices muy especiales, los mamíferos
somos muy parecidos y generalmente padecemos enfermedades muy parecidas con
remedios similares (salvo la eutanasia).
Además los modelos animales que
empleamos han de presentar características que les den ventajas sobre otros
modelos como son:
- Fácil manejo.
- Que requieran no demasiados cuidados.
- Tamaño.
- Características reproductivas (número de crías, periodo de
gestación, tiempo necesario hasta el destete).
Un buen modelo ha de presentar otras
características según el problema que desee estudiar. Se emplea el nematodo C. elegans para estudiar apoptosis (muerte celular programada) porque
es un gusano de 1090 células y siempre mueren las mismas (131) en el mismo
lugar y la misma etapa del desarrollo. Se trabaja con el pez cebra (Danio
rerio) para estudiar las primeras fases del desarrollo embrionario porque es transparente y crecen
fuera de un útero.
Si definimos conceptualmente el cáncer
como un “Conjunto de enfermedades genéticas adquiridas donde unos genes que
controlan la división celular se alteran.” el mejor sistema modelo es el ratón
ya que presenta otras características “no clásicas” como tener el genoma
secuenciado y la posibilidad de ser manipulados genéticamente.
HISTORIA DEL RATÓN DE LABORATORIO.
El empleo del ratón en el
laboratorio no es nuevo:
-
Hace más de 300 años en China y Japón se coleccionan ratones
con malformaciones.
-
Hacia el 1800 se seleccionaron cepas según el color del
pelaje. Estudiando las leyes de Mendel, Castle observó que desaparecían ciertos
pelajes con la gestación.
-
En los años 30 se cruzaron ratones de forma endogámica para
que fueran “genéticamente” idénticos (aún no se llamaban genes).
-
Durante todo el siglo XX se identificaron “mutantes espontáneos” en las
colecciones de ratones endogámicos y se
consiguieron identificar que genes predisponían a algunas patologías. Gracias a
ellos se empezaron a conocer las causas genéticas de enfermedades como el cáncer,
la obesidad y la aterosclerosis.
Pero éramos víctimas del azar de
estos mutantes espontáneos hasta que se produce una revolución tecnológica en
los años 80.
-
1982 Palmiter y
Brinster generan el primer ratón transgénico.
-
1981: Obtención de las primeras células madre embrionarias
(ES, Embryonic Stem cell) a partir de blastocistos de ratón.
-
1984: Demostración de que estas células eran capaces de
contribuir eficientemente a distintos órganos y tejidos incluyendo la línea
germinal.
-
1986: Primera manipulación genética de las células madre
embrionarias. Células que habían integrado retrovirus eran capaces de
transmitirlos en la línea germinal. Un marcador de resistencia a neomicina
(neo) integrado en el genoma de las ES cells se transmitía a la línea germinal.
Transgénesis por medio de ES cells.
-
1987: Obtención de líneas de ratón con mutaciones en genes
específicos. Primeros experimentos de manipulación genética en el ratón
mediante “gene targeting” y recombinación homóloga en células ES.
-
1990: Transmisión a línea germinal de una
mutación obtenida por recombinación homóloga en células ES.
LOS GENES Y EL CÁNCER.
Antes de hablar de transgénesis
debemos entender el concepto de un gen.
Pese a que todas nuestras células
contienen la misma información genética en su ADN, tenemos células de muy
distintos tipos. Esto se debe a que expresan distintos genes. Un gen es una
secuencia o fragmento de molécula de ADN que especifica al menos una función en
la célula, una actividad que ejercen las proteínas. Existen mecanismos que
regulan la expresión de los genes.
Para entender fácilmente qué es un
gen, podemos dividirlo en:
-
PROMOTOR: contiene
las secuencias reguladoras. Controla dónde (en qué células) y cuándo ha de
“expresarse” un gen (estado embrionario, adulto, tras una determinada señal
celular…).
-
EXONES: llevan la
información “real” que codifica para una proteína. Éstos incluyen el codon iniciación,
terminación y señal de poliadenilación.
-
INTRONES: se
intercalan entre los exones, no tienen información para codificar proteína.
He definido anteriormente el cáncer como un “conjunto de enfermedades genéticas adquiridas donde unos genes que
controlan la división celular se alteran”.
El resultado final de estas
alteraciones genéticas presentes en los tumores es la expresión anormal principalmente
de los oncogenes, los genes supresores de tumores y los genes de reparación del
ADN.
Los oncogenes son formas mutadas de genes normales (proto-oncogenes).
Al mutar éstos se convierten en oncogenes y originan proteínas con función
alterada favoreciendo la proliferación escapando de los puntos de control en el
avance en el ciclo celular.
Los genes supresores de tumores controlan, frenan, el ciclo celular,
evitando así un crecimiento excesivo y
manteniendo las características que especifican la localización de la
célula dentro de un tejido. Estos genes inducen la aparición de tumores cuando,
al mutar, se producen formas no funcionales de la proteína o dejan de
expresarse (generalmente por pérdida de un fragmento de ADN).
Un crecimiento celular
descontrolado, que es la raíz de un tumor, puede originarse tanto por la
expresión anormal o excesiva de los productos de los oncogenes como por una
producción nula, limitada o alterada de las proteínas codificadas por los genes
supresores de tumores.
Si se producen fallos en los genes de reparación del ADN, éstos serán
incapaces de corregir otros daños en el ADN como, por ejemplo, alteraciones en
otros oncogenes y genes supresores, de ahí el papel de estos genes en el
desarrollo tumoral.
MODELOS TRASGÉNICOS CONVENCIONALES
La transgénesis convencional o
clásica consiste en introducir un gen en un cigoto. Este gen, al que llamaremos
“transgén” puede ser de la misma
especie o de otra diferente, incluso
de una bacteria o una planta.
También puede ser una “construcción
artificial”. Podemos por ejemplo, utilizar el promotor (secuencias reguladoras)
de un gen y la secuencia codificante (los exones) de otro.
Para generar un modelo de ratón para
estudiar los tumores de hígado, podemos cortar con enzimas de restricción
(tijeras de ADN que cortan en secuencias específicas) un promotor de un gen que
se expresa en los hepatocitos y pegarle, con una ligasa (una proteína que pega
ADN), las secuencias codificantes (exones) de un oncogén.
Este transgén se microinyecta en un
cigoto de ratón y éste se integra al azar y en un número variable de copias en
el genoma. El ratón que nace del cigoto microinyectado no tiene el transgén en
todas sus células, se dice que es un ratón “mosaico”, el transgén se segrega
por cruces.
Así, en la transgénesis clásica se
produce:
Hay diversas técnicas como la
reacción en cadena de la polimerasa (PCR) o Southern Blot para estudiar si se ha incorporado el transgén ya
que el ADN que hemos introducido es diferente (contenido y tamaño) o está en
otro sitio.
Sin embargo esta tecnología tiene
sus limitaciones:
-
No hay control sobre el sitio de integración del transgén ni
el número de copias que se integran.
-
El fenotipo resultante puede ser causado por la posición de
integración (inactivación de otro
gen).
-
Niveles de expresión del transgén dependen del sitio de
integración y no son regulados como los del gen endógeno, expresión
ectópica. Efectos posicionales.
-
Es necesario generar varias líneas transgénicas para tener
certeza de que el fenotipo observado se debe al transgén.
-
En general modelos de ganancia de función.
GENE TARGETING O “CIRUGÍA GENÉTICA”
Gene Targeting o “cirugía genética” es
un término empleado para definir una tecnología que permite la modificación del
genoma del ratón de forma dirigida, específica y controlada. Con esta tecnología
no introducimos nuevos genes, modificamos un gen propio en el sitio (cromosoma)
en el que está.
Tres procesos son esenciales:
-
La utilización de líneas de células madre embrionarias del
ratón, células ES (Embryonic Stem),
como vehículo de transferencia génica a la línea germinal del ratón. Una célula
ES es capaz de integrarse en la masa celular interna de un blastocisto y dar
lugar a cualquier tejido de un ratón.
-
Manipulación genética de las células ES mediante procesos de recombinación homóloga de DNA. El ADN
está constituido por dos cadenas de nucleótidos complementarios. En nuestras
células dos moléculas de ADN interaccionan por complementariedad de bases
alineando sus secuencias homólogas y se
combinan un proceso de rotura y unión. A este proceso se le conoce como
recombinación homóloga y es necesario para la reparación del ADN en nuestras
células. Este proceso se da especialmente durante la meiosis y es fundamental
para el mantenimiento de la diversidad genética.
-
Capacidad de seleccionar
en cultivo estos procesos de recombinación homóloga antes de introducirlos
en el ratón. Al modificar las células ES introducimos en ellas genes que les
confieren resistencia, por ejemplo, a
ciertos antibióticos, así sólo las que hayan incorporado estas modificaciones
pueden crecer en un medio de cultivo con éstos.
MODELOS
KNOCK-OUT (KO)
Consiste
en eliminar la expresión de un gen dentro del genoma. Para ello se prepara in
vitro “un vector de ADN” que puede ser introducido en el genoma si está
flanqueado con secuencias homólogas (brazos de homología) a las endógenas.
Podemos remplazar por recombinación
homóloga las secuencias de un gen diana que se quiere eliminar y en su lugar
podemos introducir un gen marcador de selección positiva, por ejemplo uno de
resistencia antibiótica como es Neo, que confiere resistencia al antibiótico
neomicina. En muchas ocasiones basta con sustituir por recombinación homóloga
un exón del gen diana para inactivar todo el gen.
Se prepara el vector y se pone con
células ES en suspensión. Se aplica un choque eléctrico (electroporación) que
crea poro en la membrana de las células ES permitiendo que entre el vector.
Posteriormente se ponen estás células en cultivo y se añade el antibiótico de
selección. Sólo aquellas células que hayan incluido el gen de resistencia
pueden crecer, el resto mueren.
Además se suele añadir un segundo
marcador, en este caso de selección negativa,
en los extremos de los brazos de homología del vector de ADN. El más
comúnmente utilizado es el gen timidina quinasa del herpes virus. Las células
ES que incluyan este marcador son sensibles al antiviral ganciclovir y mueren.
Está segunda selección nos permite distinguir procesos de recombinación
homóloga en el gen diana de integraciones al azar, donde toda el vector, incluido
el gen de selección negativa, se integran.
Estas células ES “recombinantes” se
introducen en blastocistos. Existen varios métodos, el más común es la
microinyección. Las células ES recombinadas al microinyectarlas se integrarán en
la masa celular interna del blastocisto y formarán parte del nuevo embrión.
Este ratón se dice que es una “quimera” ya que estará formado por dos tipos de
células. Si nuestras células recombinantes provienen de una cepa de ratón de
pelaje marrón y el blastocisto de una cepa de pelaje blanco, tendremos una
quimera marrón y blanca. Al igual que ocurre en la piel de las quimeras, donde
están presentes los dos tipos de células, lo mismo ocurre en las gónadas. Como
tenemos dos copias de cada gen y sólo modificamos una, ya que la recombinación
homóloga es un proceso poco frecuente, el 50% de las crías marrones de estas
quimeras serán recombinantes.
A base de cruces con estos ratones
podemos eliminar las dos copias de un mismo gen, en ese caso decimos que
tenemos un ratón “Knock-Out” (KO). Estos modelos nos permiten el:
-
Estudio de la función génica in vivo en el contexto del
animal completo
-
Obtención de modelos de enfermedades genéticas.
-
Validación de nuevas dianas de intervención terapéutica
Sin embargo estos modelos tienen sus
limitaciones:
-
Posible letalidad embrionaria o perinatal lo que impide el
estudio de la función de ese gen particular en animal adulto.
-
La modificación está presente en todas las células
-
La modificación está presente desde la fecundación, de forma
que en algunos casos, la plasticidad durante el desarrollo embrionario puede
conducir a una interpretación confusa de los resultados por fenómenos de
compensación.
Si pensamos en modelos tumorales
podemos hacer animales KO para el estudio de los genes supresores de tumores y
los genes de reparación del ADN. Además, los modelos KO nos sirven para evaluar
posibles dianas terapéuticas.
MODELOS
KNOCK-IN (KI)
En estos modelos en lugar de eliminar
un gen por remplazamiento con otro como
ocurre en los KO, lo que hacemos es insertar
por recombinación homóloga nuevas secuencias a nuestro gen de estudio. Por
ejemplo podemos introducir un IRES (sitio de entrada interno de ribosoma) y un
“gen reportero” como es la betagalactosidasa (LacZ). Estos genes reportero
pueden estar fusionados a genes de resistencia antibiótica para permitir la
selección positiva de las células ES modificadas.
El IRES es una secuencia extraída de
virus que permite que un ribosoma entre en el ARN mensajero de nuestro gen
modificado y codifique para dos proteínas, el gen de estudio y el gen
reportero. El IRES ha de ser introducido en sitios específicos en el gen (entre
el codon STOP y el sitio de poliadenilación).
Las células de nuestro ratón que
expresen nuestro gen de estudio pueden ser detectadas por una tinción
específica (Xgal) para la betagalactosidasa (LacZ).
Con estos modelos KI podemos
introducir mutaciones activantes dentro de un proto-oncogén y convertirlo en un
oncogén. De este modo se eliminan los inconvenientes de los animales
transgénicos convencionales (sobreexpresión, sitio de integración,…). El
problema es que no podemos predecir el comportamiento de un oncogén en el
desarrollo embrionario. Como ocurre con los modelos KO, las modificaciones que
introduzcamos afectan a todas las células del individuo.
MODELOS
CONDICIONALES
Muchos
modelos generados por recombinación homóloga no son viables. Como hemos visto
anteriormente esto puede ocurrir si eliminamos un gen vital al hacer un modelo
KO o si las modificaciones que añadimos a un modelo KI alteran el desarrollo
embrionario normal.
Salvo
en ciertos tipos de cáncer hereditario, las mutaciones en el ADN que aparecen
en los tumores son adquiridas a lo largo de la vida. En el modelo animal ideal
en Oncología deberíamos poder activar las mutaciones de nuestros oncogenes o
eliminar nuestros genes supresores y de reparación del ADN en el animal cuando
ya es adulto y en un número limitado de células, en un tejido específico, mimetizando
así lo que ocurre en humanos.
A
principios de los años noventa se produjo una nueva revolución con la
introducción de recombinasas sitio-específica. Estas recombinasas se han
aislado de varios virus, fagos y levaduras.
Estos
enzimas reconocen secuencias específicas
(o “sitios”) en el ADN y realizan una reacción de recombinación que
tiene como consecuencia la eliminación del ADN comprendido entre ambos sitios.
Existen varias recombinasas y estas sólo reconocen determinados sitios. Estos
sitios son pequeños, de 34 pares de bases. El sistema más comúnmente utilizado
es el de la recombinasa Cre y los sitios LoxP.
Existen
recombinasas modificadas por ingeniería genética que son inducibles, esto es,
que sólo son activas y escinden las secuencias de ADN comprendidas entre dos
sitios LoxP si está presente un determinado sustrato. Existe, por ejemplo, una
recombinasa Cre fusionada a un receptor de estrógenos modificado genéticamente.
Éste cambia su conformación estructural cuando se une una molécula de 4-OH-tamoxifeno
permitiendo la recombinasa escindir las secuencias comprendidas entre sitios
LoxP.
La
colocación y orientación de estos sitios determinan el segmento de ADN a
eliminar. Estos sitios los tenemos que incluir en el vector de recombinación.
La disponibilidad espacio-temporal la determina la recombinasa utilizada. Existen muchos animales transgénicos que
espresan la recombinasa Cre bajo promotores específicos (de queratinocitos,
hepatocitos,...).
Podemos
hacer un KO condicional si por recombinación homóloga flanqueamos con sitios
LoxP uno o varios exones esenciales de un gen.
Podemos
introducir por recombinación homóloga una mutación activante en un proto-oncogén
y mantenerla “apagada” por cassette de parada transcripcional (STOP) flanqueado por sitios LoxP. Sólo cuando Cre
sea activa reconocerá los sitios LoxP y escindirá el cassette STOP permitiendo
la expresión de nuestro gen mutado. Además podemos añadir un IRES con un gen reporter para identificar
las células que están expresando la forma mutada del proto-oncogén.
EL
FUTURO
En
la actualidad se están desarrollando sistemas para visualizar genes reporteros.
Esto nos permite validar más eficientemente nuevos drogas anticancerosas ya que
podemos evaluar su potencial terapéutico en un mismo animal sin necesidad de
sacrificarlo. Día a día se descubren nuevas herramientas de ingeniería genética
que hacen que podamos generar vectores de ADN más complejos en un tiempo menor.
La
generación de estos nuevos modelos nos permiten investigar algunos aspectos que
no han sido posibles estudiar anteriormente como son el estudio de las etapas
involucradas en la iniciación y progresión tumoral ya que conocemos el evento
iniciador. Además éste ocurre bajo condiciones fisiológicas (sin sobre expresión).
Podemos estudiar la cooperación con otros oncogenes y genes supresores de
tumores necesarios para la progresión y supervivencia de un tumor (y tal vez
para invadir y metastatizar). Con estos modelos podemos identificar las células
permisivas que originan y mantienen el tumor (“Cancer Stem Cells”). También se
están empleando en la búsqueda de nuevos marcadores tumorales para un mejor
diagnóstico y más precoz. El uso de estos modelos está siendo esencial para la
validación de dianas terapéuticas y el diseño de nuevos fármacos lo que en un
futuro permitirá una terapia más dirigida y específica para el tratamiento del
cáncer.
BIBLIOGRAFÍA
Autor: Alberto
Jiménez Schuhmacher. Bioquímico del Centro Nacional de
Investigaciones Oncológicas (CNIO)
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