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  Boletín Oncológico del área sanitaria de Teruel

miércoles, 29 de marzo de 2017
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El Boletín Oncológico es una publicación periódica que se edita en el Hospital General de Teruel en colaboración con la Asociación Española Contra el Cáncer.  Está especialmente dirigida al personal sanitario y su objetivo es la formación en temas oncológicos e informar sobre la situación del cáncer en el Sector de Teruel (ISSN 1579-6094, título abreviado: Bol oncol).
 
D. Pedro Laín Entralgo y el estudio de la Historia de la Medicina PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Manuel Galindo Dobón   

        Todos sabemos quién fue(quién es) Don Pedro Laín. Hace pocos meses nos hablaba de su vida y obra el doctor Sánchez Padilla en estas mismas páginas. Mi intención es brindarle un póstumo homenaje desde la admiración, y contribuir de manera humildísima a difundir sus ideales sobre lo que debe ser (que no es) un buen médico.

 

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Don Pedro Laín Entralgo

¿POR QUÉ ESTUDIAR HISTORIA DE LA MEDICINA?

        O dicho con las palabras del profesor: ¿”Qué sentido tiene la historia de la medicina respecto al estudio de la medicina misma”?.  Nos da la respuesta de forma magistral en la introducción de su obra "La historia clínica. Historia y teoría del relato patográfico". En este libro nos lleva por un delicioso recorrido, siguiendo los caminos que ha atravesado el relato de la patología del ser humano, con ejemplos de historias clínicas "históricas" y comentarios sobre las mismas. Como el resto de sus obras, tampoco escapa este trabajo a la inevitabilidad aleccionadora de don Pedro; los consejos que nos da se suceden en torrente y las recomendaciones inundan el texto. Nunca lo ha podido evitar; él lo reconoce, aunque defiende "mi derecho a ser un obstinado afilador de inteligencias médicas". Yo, por mi parte, le agradezco el esfuerzo. La Historia Clínica fue escrita en 1949, editada en 1950 y reeditada en 1961. No hace mucho que un afamado laboratorio ha patrocinado una nueva edición con la que agasajar a sus mejores clientes. Espero que les haya llegado a ustedes. De todos modos, la biblioteca pública de Teruel cuenta con un ejemplar. Léanlo, por favor.

        La historia de la medicina no debe concebirse como una recopilación de anécdotas o como un simple acto de erudición. La pérdida de la medicina viva, la total ruptura del médico con todo lo anterior, lleva a que el médico actual juzgue fabuloso o pueril todo lo que aconteció antes del siglo XIX. El conocimiento de la historia es imprescindible para el correcto desarrollo de lo venidero, y no se puede separar el oficio de curar de las implicaciones antropológicas, terapéuticas y sociales que conlleva. "No es completa la formación intelectual de un médico, mientras éste no sea capaz de dar razón histórica de sus saberes". Es tarea y responsabilidad del médico y del historiador llegar a conseguir que los primeros sean verdaderos "patólogos" y no meros técnicos "peritos en curar".

        Siempre las novedades asientan sobre un pasado o una tradición, por lo tanto, toda novedad está circunscrita entre la tradición y la situación contextual en la que fue lograda. El optimismo progresista histórico, el chauvinismo histórico actual, pretendía que el proceso del saber era acumulativo, que con el transcurso del tiempo se iría sabiendo más y mejor, sin dejar de saber lo que se supo. Si esto fuera así la historia de la medicina perdería toda utilidad y serviría a lo sumo para enseñar cómo se ha ido sabiendo lo que ahora se sabe. Sería pura erudición. Sería pura curiosidad. Tres razonamientos fundamentan lo falso del carácter progresivo de la historia de la medicina:

-    El hombre ("la humanidad", "los saberes científicos") es capaz de error: El transcurso del tiempo puede traer un error fundamental. Imaginen las enfermedades miasmáticas pasando de ser un fenómeno en relación con las condiciones insalubres, a ser consideradas como un castigo divino.

-    El hombre es capaz de olvido: En el siglo XIX, por ejemplo, se olvida prácticamente la importancia del temperamento y la constitución del individuo en el enfermar, importancia que ya había sido descrita como fundamental por Galeno.

-    El hombre es capaz del cambio súbito en sus puntos de vista: Sólo hay que ver el terremoto científico que supuso el descubrimiento de los microorganismos con la invención del microscopio.

        Así pues, ¿qué sentido tiene la historia de la medicina respecto al estudio de la medicina misma?. Dos proposiciones ofrecen la respuesta:

-La continuidad de la tradición científica: que muestra la razón histórica de aquello que hoy sabemos. Por ejemplo, la historia de la auscultación no enseña a auscultar pero nos enseña cómo se dieron las condiciones para lograr un paso tan notable en la práctica clínica y cómo en unas condiciones tan distintas como las actuales perviven la teoría y práctica del método. Nos libera del chauvinismo histórico de la ciencia, nos hace ser más humildes. Da razón histórica de los problemas médicos y del modo de enfrentarnos a ellos. Un ejemplo de nuestro tiempo es la creación de nuevas disciplinas como la medicina psicosomática, a la medicina del trabajo, etc. Nuevas realidades con abordajes nuevos. No es necesaria la historia para quien sólo sea un técnico, pero no se es un médico completo si se anula la parte teorética.

-La historia de la medicina contribuye tanto a dar razón de lo que se sabe como a conquistar algo de lo que no se sabe:  Para avanzar sobre un tema debemos conocer todo lo que se ha sabido sobre él. Una búsqueda bibliográfica supone, de hecho, hacer partícipe a la historia de la medicina de nuestro trabajo.

        Se puede incrementar nuestro saber con algo que se ha olvidado, como por ejemplo la descripción de Ibn-an-Nasif en el siglo XIII de la circulación menor. Si alguien hubiera estudiado sus escritos, la curiosidad le habría llevado a un "redescubrimiento" mucho más temprano. Hay que admitir que es muy difícil que ocurra esto en nuestros tiempos.

        Incita la investigación con la noticia de algo que se supo, aunque de un modo defectuoso: Parece que Bayle fue el primero en practicar la auscultación inmediata inducido por la lectura del escrito hipocrático "De Morbis" acerca del diagnóstico diferencial entre hidrotórax y los derrames pleurales purulentos.

        Pone ante el investigador las actitudes intelectuales que se han ido ensayando para enfrentarse a un problema, porque muchas veces la solución se consigue mediante un enfoque original, y sería muy importante saber si ese enfoque ya existió, y los resultados que proporcionó. El mismo enfoque con nuevos medios, enfoques distintos con los mismos medios.

        El actual paradigma en la ciencia, en cambio constante según los más sesudos estudiosos, y la nueva escala de valores de la sociedad occidental (e incluso de las occidentalizadas sociedades orientales), no forman el marco más propicio para que las enseñanzas y sabios consejos de don Pedro calen hondo, pero es nuestro deber de médicos comprometidos con nuestro pasado y nuestro futuro intentar con tozudez que cambie. Seamos médicos completos. No demos la espalda al humanismo, provenimos de él. Hagamos caso al viejo maestro. Él, desde un lugar mejor, nos observa con preocupación... y esperanza.


Autor:  Manuel Galindo Dobón. Servicio de Urgencias. Hospital Obispo Polanco de Teruel.

 
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