El pasado mes de noviembre del 2.000 se celebró en el Museo de las Ciencias de Valencia este congreso que reunió, además de destacadas figuras de la política social, a más de 1000 voluntarios de todo el mundo. La presidencia de honor la ocupó S.A.R. D. Felipe de Borbón, al que saludamos y regalamos un número de lotería de Navidad de nuestra sede, detalle que agradeció con simpatía.
- Un 10% de nuestro tiempo de voluntario debemos dedicarlo a reflexionar: ¿qué nos ha aportado?, ¿qué hemos hecho mal?, dudas, puntos positivos... No sólo ejecutar, también auto evaluarnos.
- Como adultos, debemos de impregnar nuestras 24 horas del día de los valores bandera (solidaridad, empatía, tolerancia, etc) y no sólo mostrar nuestro lado más humano en el momento del voluntariado.
- Debemos interiorizar y creer que no somos subsidiarios del Estado, si no complementarios. Un pilar del triángulo del Bienestar Social, que está formado por Estado, mercado y ONG.
- Ejercer la participación social es saber vivir positivamente la democracia. Como ciudadanos debemos, no sólo ser receptores, sino actores de la política social, oportunidad que nos brindan las Organizaciones No Gubernamentales a través del voluntariado.
- No hay que hacer paternalismos. No debemos de quedarnos en la acción puntual, tenemos el poder y la fuerza de transformación a través de pequeñas acciones que están en nuestras manos; detectar situaciones de riesgo, elevar propuestas a quienes dirigen nuestras organizaciones, participar en los foros de debate, denunciar situaciones, ser interlocutores entre el Estado y los “sin voz”, etc.
- Debemos de acercarnos a quienes ayudamos, no desde su vulnerabilidad o discapacidad, sino desde sus capacidades y su dignidad como persona. Tenemos en nuestra manos el don de hacerles un poco más felices.
- No debemos parcelarnos, si no interrelacionarnos con el resto de organizaciones solidarias, ya que todos tenemos la misma finalidad.
- Somos – nos formamos como personas – en la medida en que nos relacionamos con los demás y dejamos de ser en la medida en que no nos relacionamos con los demás.