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UN
PROGRAMA DE AYUDA PARA LA MUJER MASTECTOMIZADA
El cáncer de mama puede considerarse como una experiencia
vital que genera un fuerte impacto emocional, tanto por la
enfermedad como por los tratamientos en sí y los efectos que
produce: son muchos los factores que están incidiendo en la
mujer afectada y que no se reducen únicamente a la mastectomía.
Las mujeres afectadas suelen describir distintos momentos como
especialmente críticos para ellas, a través del largo proceso
médico que acarrea la enfermedad y que abarca también los
momentos anteriores (diagnóstico de la enfermedad) y posteriores
a la intervención quirúrgica, cuando tiene que enfrentarse de
nuevo a la vida cotidiana.
Podemos establecer tres grandes grupos de problemas
relacionados con el ajuste psicosocial de la mujer diagnosticada
y operada de cáncer de mama:
- A nivel psicosocial:
El diagnóstico y cirugía del cáncer de mama
constituyen una fuente importante de malestar emocional,
que se traduce fundamentalmente en problemas de ansiedad
y depresión, que suelen aparecer en las fases iniciales
de la enfermedad. A esto, se pueden sumar problemas
referidos al daño en la autoestima e imagen corporal (a
causa de la amputación parcial o total de la mama),
miedos y preocupación ante la posible recidiva de la
enfermedad, etc.
- A nivel social:
Es frecuente también, como consecuencia de los
aspectos anteriormente mencionados, la aparición de
dificultades de ajuste social, principalmente en las
relaciones interpersonales, familiares, de pareja y
sexuales; por lo tanto, la mujer suele presentar un
retraimiento social y sexual, así como una reducción de
sus actividades cotidianas y una excesiva focalización
en los aspectos relacionados con su enfermedad.
- A nivel físico: Hay
una elevada incidencia de linfedema (acumulación del
fluido tisular que no puede ser drenado por vía
linfática) a causa de la cirugía. Esta complicación
va, a menudo, acompañada de debilidad en el brazo,
rigidez, dolor, insensibilidad y limitación del
movimiento que dificultan la rehabilitación de la mujer
y, por lo tanto, reducen su calidad de vida.
Partiendo de esta situación, la A.E.C.C. se plantea la
necesidad de crear un proyecto integral dirigido a apoyar a estas
mujeres, cuya línea de partida sigue las pautas de los grupos
"Vivir Como Antes" americanos y europeos. Actualmente
ha evolucionado, llegando a contar con los siguientes
subprogramas:
- Intervención psicológica individual: Se pondrán
en marcha cuando se detecte la necesidad o haya una
demanda. El psicólogo podrá realizar sesiones de
orientación, asesoramiento y/o terapia psicológica.
- Intervención psicológica en grupo: Son grupos de
aprendizaje estructurados por módulos en los que se
trabajan, dirigidos por un psicólogo, el estado de
ánimo, la ansiedad, la imagen corporal, la sexualidad y
la autoestima.
- Actividades de ocio y tiempo libre. Talleres
ocupacionales y actividades culturales: Incluyen
actividades formativas, recreativas y talleres
ocupacionales, cuyo objetivo es favorecer la interacción
social y aumentar la red social de las mujeres. Es un
apoyo y complemento, en muchos casos necesario, al resto
de acciones.
- Voluntariado testimonial: Son las mujeres que han
afrontado positivamente su enfermedad y dan un adecuado
testimonio de su proceso oncológico. Son un modelo
adaptativo de afrontamiento para otras mujeres que han
comenzado o continúan con la enfermedad.
- Intervención social: El trabajador social
proporciona información de los recursos y/o tramita las
ayudas sociales necesarias para solucionar las
situaciones y demandas de las mujeres y sus familias.
- Rehabilitación del linfedema: El fisioterapeuta
será quién tratará esta complicación del tratamiento
quirúrgico.
Desde la Junta Provincial de la A.E.C.C. en Teruel, se está
llevando a cabo, de forma íntegra, este programa, quedando
cubierto el servicio de rehabilitación del linfedema por el
Hospital General Obispo Polanco.
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A.E.C.C.
Plaza
Bretón, 5 – 3º dcha.
44001 –
TERUEL
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Tfno. 978 610 394
Horario
de lunes a viernes
De 8 a 14 y de 17 a 19 horas
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Autoras: Merche Castellote Mengod y Palmira Esteban
Bellido. Psicólogas de la A.E.C.C. de Teruel.
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