1. Oncogén c-erbB-2
2. Catepsina D
3. Ki 67
4. p 53
El cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente de la
población femenina española, y representa entre el 23% - 28% de
todos los tumores incidentes, si se exceptúa el cáncer de piel
no melanoma. Su incidencia en España varía entre 40 y 75 por
100.000 mujeres, según los datos obtenidos por los distintos
registros españoles de cáncer de base poblacional. La
posibilidad actual de que una mujer española adquiera un cáncer
de mama antes de cumplir 75 años se aproxima a un 5%. Esto
significa que una de cada 20 mujeres desarrollará un cáncer de
mama antes de esa edad. El cáncer de mama constituye la primera
causa de muerte por cáncer en mujeres, con una tasa de
mortalidad de 28´2 por 100.000, lo que representa el 18,4% del
total de muertes por cáncer en mujeres.
La supervivencia depende más de la extensión en el momento
del diagnóstico que de la histología. Además, existen una
serie de parámetros que han sido valorados como indicadores
pronósticos del cáncer de mama, habiendo aparecido muchas
revisiones sobre este particular en la literatura (1, 2, 3, 4, 5,
6, 7, 8, 9, 10).
Exponemos a continuación, algunos de los factores
pronósticos más importantes y aquellos que potencialmente
pueden influir en el tratamiento del cáncer de mama. Estos
factores pueden ser utilizados para dividir el cáncer de mama en
aquellos con mejor y peor pronóstico (tabla 1).
Tabla 1. Influencia de varios
indicadores pronósticos en el cáncer de mama.
| |
Buen
pronóstico |
Mal
pronóstico |
| Tamaño |
< 1 cm. |
> 5 cm. |
| Extensión
local |
Ausente |
Presente |
| Grado |
Bajo |
Alto |
| Receptores
hormonales |
ER+, PR+ |
ER- , PR- |
| Ganglios
axilares |
Tumor - |
Tumor + |
ESTADIAJE:
El estadio del cáncer de mama es esencial en la evaluación
del tumor y en la determinación del tipo de tratamiento. El
cáncer de mama se clasifica sobre la base de la extensión
anatómica de la lesión en cuatro estadios; cada estadio
identifica un grupo de tumores que tienen aproximadamente un
pronóstico similar.
El estadio del carcinoma es un importante factor pronóstico
de la supervivencia (11, 12, 13, 14), y su valoración es crucial
en el tratamiento de las pacientes (15, 16). El estadiaje puede
ser exclusivamente clínico que está basado en una combinación
del exámen clínico y radiológico (17, 11). El exámen clínico
debería incluir la evaluación del tamaño, movilidad y cambios
asociados en la piel por el tumor primario, valoración del
tamaño y movilidad de los ganglios linfáticos regionales y
cualquier evidencia de metástasis a distancia.
El estadiaje anatomopatológico, requiere un exámen
exahustivo de la pieza , desde el tumor primario hasta los
ganglios axilares para confirmar la presencia del tumor y el
tamaño de la lesión (11).
El estadio clínico y patológico no siempre se correlacionan.
Por ejemplo, los cambios inflamatorios en la piel de la mama no
reflejan necesariamente invasión linfática dérmica (carcinoma
inflamatorio), y la estimación clínica de la presencia o
ausencia de afectación ganglionar es incorrecta en alrededor de
un tercio de los casos (18).
El sistema de estadiaje del cáncer de mama basado en una
evaluación meticulosa del tumor primario (T), los ganglios
linfáticos regionales (N), y las metástasis a distancia (M) fue
primeramente propuesta en 1954 (15) por la Unión Internacional
Contra el Cáncer (UICC). Las varias combinaciones de las
subcategorías de T, N, y M definen cuatro estadios que son
designados como I, II, III, y IV en orden ascendente de gravedad,
y es conocido como el sistema TNM de estadiaje, que ha sufrido
diversas revisiones desde su implantación (19, 20, 21).
INVASIÓN
ESTROMAL:
Entre los parámetros morfológicos, la presencia de invasión
estromal , es el más importante factor pronóstico ya que el
carcinoma "in situ" o no invasivo es casi
invariablemente curado por mastectomía. Aunque la
identificación de la invasión es de suprema importancia, es
también muy útil la determinación de la extensión de la
enfermedad "in situ" dentro y fuera del componente
invasivo, cuando se contempla la conservación de la mama (22,
23).
METÁSTASIS
GANGLIONARES:
1º Metástasis ganglionares axilares:
El número de ganglios axilares positivos es de extraordinaria
importancia como factor pronóstico en casos de carcinoma
infiltrante tratado con mastectomía. La supervivencia, recidiva,
velocidad de la recidiva y fracaso del tratamiento, se
correlacionan con el número de ganglios axilares positivos (24).
El número de ganglios obtenidos por disección axilar es
variable. Cuanto mayor es el número de ganglios identificados,
mayor es el número de ganglios positivos (25). Cuando no hay
evidencia de metástasis ganglionares, la supervivencia a los
diez años es del 76%; la presencia de algún ganglio positivo
disminuye la supervivencia al 25%, el 64,5% de ellos con uno a
tres ganglios positivos y el 86,5% cn cuatro o más (26).
Por tanto, la presencia de ganglios axilares
macroscópicamente tumorales afecta desfavorablemente al
pronóstico (27). Sin embargo, las opiniones varían con respecto
al significado de las metástasis ocultas o microscópicas (sólo
identificadas en cortes rutinarios o secciones seriadas
microscópicas).
Algunos estudios (principalmente de Estados Unidos) han
sugerido que las pacientes con metástasis ganglionares axilares
inferiores a 0,2 cm tienen cifras de supervivencia comparables a
las de las mujeres sin metástasis ganglionares (28, 29, 30).
Además, las pacientes con ganglios axilares adheridos tienen un
pronóstico peor que aquellas con ganglios axilares móviles o no
palpables (31).
Los estudios europeos conceden un gran significado pronóstico
a la presencia de metástasis axilares microscópicas (ocultas).
Friedman y cols. (32) encontraron que la presencia de
micrometástasis en los glanglios axilares descubiertos en cortes
seriados estaba asociada con un riesgo relativo de metástasis a
distancia de un 1,7 en comparación con las pacientes sin
metástasis ganglionares axilares, debiendo por ello también ser
tomado en cuenta en la manipulación de las pacientes y en la
consideración de quimioterapia adyuvante.
En un estudio prospectivo del Grupo de Estudio Internacional
del Cáncer de Mama (Ludwig) (28, 36), se señaló que los cortes
seriados de adenopatías axilares homolaterales consideradas
libres de enfermedad despues de un exámen histológico rutinario
revelaron micrometástasis en el 9% de los casos; estas pacientes
tuvieron una supervivencia libre de enfermedad y global peor
despues de cinco años de seguimiento que las pacientes cuyos
ganglios se mantuvieron negativos despues de los cortes seriados.
También, la presencia de micrometástasis se correlacionaba
con la existencia de invasión vascular peritumoral y con el
tamaño del tumor; tumores con invasión vascular y tamaño mayor
de 2 cm., era más probable que tuvieran micrometástasis. Las
técnicas de Inmunotinción han sido útiles en detectar
metástasis ganglionares pasadas por alto en los cortes de rutina
con las técnicas habituales (35). Los estudios por métodos
inmunohistoquímicos para la detección de metástasis ocultas
tambien han mostrado una más alta recurrencia y peores cifras de
supervivencia para las mujeres con carcinoma ductal infiltrante
que se convertían en ganglio-positivas como resultado de los
estudios especiales (35).
Por tanto, se podría concluir señalando que el exámen
patológico de un solo corte ganglionar teñido con
hematoxilina-eosina probablemente no sea ya clínicamente
defendible. Por ello, mientras la propuesta más óptima para la
evaluación de los gánglios linfáticos está en estudio, se
aconseja la división del ganglio axilar en filetes de 2 mm.
(30), y tinción de los cortes con métodos inmunohistoquímicos
(36, 37) y, si es posible, la determinación de las propiedades
funcionales del tumor primario (factores de crecimiento,
protooncogenes, ploidía, etc.), pensando que todo ello pueda ser
útil para identificar a las pacientes con un alto riesgo en el
grupo de las ganglio-negativas, pero teniendo en cuenta que
algunas de estas técnicas no son de utilización habitual sino
más bien como método de investigación y por tanto no se
utilizan en la rutina diagnóstica.
2º Metástasis de los ganglios supraclaviculares y de la
mamaria interna:
La presencia de metástasis tumoral en los ganglios de la
mamaria interna se asocia con una peor supervivencia (16, 40).
Las perspectivas son particularmente amenazadoras en las
pacientes que tienen metástasis en los ganglios axilares y en
los de la mamaria interna. La supervivencia a los cinco años de
las pacientes con metástasis solo en los ganglios axilares o en
los de la mamaria interna era del 56% y 52% respectivamente, pero
bajaba al 24% cuando ambas regiones eran afectadas (41).
La afectación de los ganglios supraclaviculares presagia una
perspectiva particularmente amenazadora ya que estos ganglios son
generalmente alcanzados después de la invasión de los ganglios
axilares o de los de la mamaria interna (42, 43, 44)
Otros hallazgos asociados con un pronóstico desfavorable
incluyen la extensión del tumor a los tejidos extranodales en
pacientes con tres o menos ganglios metastatizados (45), y la
afectación de los ganglios linfáticos apicales (15, 40).
TAMAÑO TUMORAL:
El tamaño macroscópico (diámetro máximo) de las
neoplasias primarias infiltrantes se considera como uno de los
más importantes factores pronósticos (2, 8) , y junto con la
afectación ganglionar constituyen dos de los tres criterios
utilizados para el estadiaje. Hay actualmente una relación
directa entre tamaño tumoral y la probabilidad de metástasis
ganglionares axilares (40); estas metástasis están presentes en
el 26% de los tumores de 1 cm. o menos de diámetro, comparado
con el 78% en los de más de 10 cm. de diámetro. Las pacientes
en las que el tumor es de 2 cm. o menos de diámetro máximo
tienen un pronóstico y una supervivencia significativamente
mejor comparada con las pacientes con tumores más grandes (46).
Por tanto, la indicación del tamaño tumoral debe de ser
considerada obligatoria en los informes anatomopatológicos de
patología quirúrgica mamaria.
TIPO TUMORAL:
Los carcinomas de mama han sido divididos en dos tipos: de
pronóstico favorable y de pronóstico desfavorable (47). El tipo
de tumor, aunque importante, no influye en el estadiaje del
tumor. Ciertos tipos de carcinoma de mama - medular, tubular,
mucinoso (coloide), y carcinoma adenoide quístico - son
cánceres de bajo grado y asociados con una baja frecuencia o
incluso ausencia de metástasis ganglionares axilares y con un
relativo buen pronóstico. Los carcinomas pobremente
diferenciados, en anillo de sello, carcinoma inflamatorio, así
como los carcinosarcomas son generalmente considerados como
neoplasias agresivas. Uno de los carcinomas de mama más
agresivos es el carcinoma inflamatorio con una supervivencia a
los cinco años de sólo el 11%. Sin embargo con la utilización
de la quimioterapia, las cifras de supervivencia de pacientes con
carcinoma inflamatorio puede mejorar. Como regla, los carcinomas
de bajo grado tienen un mejor pronóstico que los carcinomas de
alto grado.
GRADO TUMORAL:
El grado tumoral es otro indicador pronóstico importante
aunque no sea utilizado como parámetro en el estadiaje del
tumor. Ya incluso en la década de 1920 (48, 49) y de 1930 (50),
se demostró una clara asociación entre grado tumoral y
supervivencia. En 1950, Bloom (51, 52) revisó la literatura
examinando los diversos sistemas de graduación utilizados y
propuso un método que valoraba tres factores: 1º) el grado de
formación de túbulos, 2º) regularidad en el tamaño, forma y
carácter de tinción del núcleo, y 3º) hipercromasia nuclear y
actividad mitótica. Basado en la evaluación subjetiva de estos
hallazgos, los tumores fueron clasificados como de bajo,
moderado, o alto grado de malignidad.
Años más tarde, Bloom y Richardson (53) proporcionaron una
versión modificada del sistema de graduación, el cual utilizaba
un sistema de calificación. A cada uno de los tres factores
anteriormente señalados se les asignó una valoración de 1 a 3,
correspondiendo a su presencia en leve, moderado o marcado grado.
Por tanto podía ser alcanzada una calificación total de 3 a 9
por un determinado tumor. Una calificación de 3 a 5 etiquetaba a
los carcinomas como un tumor de grado I (bien diferenciado), 6 o
7 como grado II (moderadamente diferenciado), y 8 o 9 como grado
III (poco diferenciado).
Posteriormente, Elston (54-57) en un intento de mejorar el
aspecto objetivo del sistema de graduación, propuso una
modificación del método de Bloom y Richardson (55, 57).
Además, señaló que la graduación sólo se podía realizar en
carcinomas ductales infiltrantes y no en los tipos especiales de
carcinoma ductal infiltrante (carcinoma coloide, medular, etc.).
Finalmente, Helpap (58) ha propuesto una modificación del
método de Bloom y Richardson para incluir los hallazgos
nucleolares tales como su frecuencia, tamaño, número y
localización.
Por todo ello, es obvio que el sistema de graduación está
aún en evolución y por tanto no se ha llegado todavía al
sistema ideal.
EL INDICE PRONOSTICO
DE NOTTINGHAN (NPI):
Este índice está basado en que las más importantes
características pronósticas de un tumor son: su tamaño, el
grado histológico y el estado de los ganglios linfáticos. Con
estos datos el grupo de Nottinghan (59) ha elaborado el Indice
Pronóstico de Nottinghan (NPI). La fórmula para obtener este
índice es la sisguiente:
NPI = 0,2 x tamaño tumoral (cm.) + estadio de los ganglios
linfáticos (1, 2, 3) + grado tumoral (1, 2, 3).
El valor más inferior del NPI, tiene el mejor pronóstico.
INVASIÓN VASCULAR:
Los vasos sanguíneos y los linfáticos de alrededor de un
carcinoma ductal infiltrante pueden estar invadidos por células
tumorales. Su identificación es importante ya que tiene un
significante valor de predicción sobre recurrencia local precoz
y metástasis distantes (60, 61, 62, 63, 64, 65), indicando
también una mayor probabilidad de fracaso terapeútico (61, 66).
A causa de la variación interobservador que existe en la
identificación de invasión vascular o linfática por células
tumorales en cortes teñidos con hematoxilina-eosina (67), se han
utilizado para confirmar este hallazgo técnicas de
inmunotinción para antígeno relacionado con el Factor VIII,
Ulex europeus, CD 31 ó CD 34 (60, 68, 69), que tiñen las
paredes vasculares.
CINÉTICA
CELULAR:
Como parámetro pronóstico, el análisis de la cinética
celular de los carcinomas de mama tiene la ventaja de ser
cuantificable, objetivo, independiente del estado de los ganglios
axilares y aplicable a las pacientes ganglio-negativas (70, 71).
Esta característica puede ser evaluada por medio de marcaje con
Timidina o por análisis del ADN por citometría de flujo. El
índice de marcaje con Timidina (IMT) indica la proporción de
células que están en la fase S dentro del tumor. En general,
los carcinomas de bajo grado, tienen un IMT bajo, mientras que
los carcinomas con IMT alto tienen un potencial para crecer
rápidamente y recidivar precozmante. El IMT se correlaciona poco
con el estadio clínico del tumor, inversamente con el contenido
de receptores estrogénicos (72, 73), y directamente proporcional
al grado histológico (74). Sin embargo, dado el pequeño número
de pacientes y el corto seguimiento que se lleva con esta
técnica, hace que todavía se obtengan resultados diversos (75).
Las células en fase S también pueden ser identificadas
utilizando la citometría de flujo (76). La fracción de la fase
S (FFS) determinada por citometría de flujo es considerada
generalmente equivalente al IMT. Además de proporcionar el valor
de la FFS, la citometría de flujo puede suministrar también el
índice de ADN, comparando el contenido de ADN de las células
tumorales con el de las células benignas.
La citometría de flujo se puede aplicar también en tejido
incluído en parafina, permitiendo poder realizar estudios
retrospectivos de material archivado. En comparación con el IMT,
la citometría de flujo proporciona un análisis automatizado y
más rápido de la cinética celular, además de poder ser
también determinada la ploidía del tumor.
La ploidía celular y la FFS se ha comprobado que son
importantes indicadores pronósticos que pueden ayudar a
seleccionar pacientes que puedan beneficiarse de un tratamiento
sistémico, sin embargo, el periodo libre de enfermedad y la
supervivencia de las mujeres no es significativamente diferente
en base a la ploidía celular (75, 77, 78). Por tanto, la
ploidía y la FFS por citometría de flujo parecen tener un
dudoso significado clínico en mujeres ganglio-positivas (77).
Con todo, estas técnicas para la determinación de la
cinética celular son estudios que generalmente están limitados
todavía a trabajos de investigación, aunque últimamente están
pasando a ser empleadas en la práctica habitual de algunos
laboratorios de Anatomía Patológica.
RECEPTORES
HORMONALES:
La determinación de receptores estrogénicos (RE) y de
progesterona (RP) en las biopsias de carcinomas infiltrantes
antes del comienzo de las medidas terapeúticas, se ha hecho una
práctica habitual en el tratamiento de pacientes con carcinoma
de mama. La utilidad clínica de los receptores hormonales fue
sospechada hace ya unos 15 ó 20 años (79, 80); posteriormente
se confirmó su correlación con el grado tumoral (81).
Aproximadamente del 55% al 65% de los carcinomas primarios de
mama y del 45% al 55% de sus metástasis son receptores
estrogénicos positivos (RE+). También se ha demostrado que
responden a la administración de terapia hormonal entre el 55% y
el 60% de las mujeres con tumores RE+ y alrededor del 8% de las
mujeres con receptores estrogénicos negativos (RE- ) en el tumor. Además, los tumores RE- muestran una mejor respuesta a las
quimioterapias citotóxicas. Los tumores que son mejor
diferenciados son más probablemente RE+ y tienen un pronóstico
relativamente mejor (82).
Aproximadamente del 45% al 60% de los cánceres de mama
primarios y metastásicos contiene RP. La presencia de RE y RP en
el mismo tumor aumenta la probabilidad de respuesta a los
tratamientos hormonales desde un 55% observado en pacientes con
tumores RE+, a un 75% y 80% (80, 83). Los receptores de
progesterona son pues al menos tan valorables como los receptores
de estrógenos para predecir la conducta de los carcinomas de
mama, y la pérdida de RP por las células tumorales está
asociada con peor pronóstico (84). También se ha observado una
fuerte correlación entre el grado histológico y los receptores
hormonales (85, 86). Por tanto, en la actualidad, la
determinación de RE y RP se considera uno de los más
importantes datos del tumor para ser valorados; sus resultados se
utilizan para tomar decisiones terapeúticas y son considerados
como indicadores pronósticos independientes (87).
FACTORES DE PRONOSTICO AUXILIARES:
Actualmente, el tratamiento de las pacientes con carcinoma de
mama está basado principalmente en el estadio del tumor en el
momento del diagnóstico, número de ganglios axilares con
metástasis , tamaño tumoral y estado de los receptores de
estrógenos y de progesterona. El grado tumoral y otros factores
como el estudio de la ploidía y la fracción de la fase S
también han sido utilizadas. Con todo, es prácticamente
imposible determinar el curso de la enfermedad incluso en
pacientes sin evidencia de metástasis en ganglios axilares. El
tumor recidivará en aproximadamente el 30% de las mujeres
ganglio-negativas, y algunos autores han propuesto que todas las
pacientes, incluso aquellas que son ganglio-negativas reciban
terapia adyuvante sistémica (88). Sin embargo, ya que esta
terapia no está desprovista de riesgos (89), se ha convertido en
un objetivo importante en la investigación del cáncer de mama,
la identificación de biomarcadores que puedan separar a las
pacientes con buen pronóstico de aquellas que necesiten terapia
adicional ya que lo más probable es que desarrollen recidivas y
metástasis y por tanto sean quienes más probablemente se
beneficien de la terapia adyuvante.
En la actualidad no hay ningún biomarcador - material elaborado exclusivamente o en
cantidades anormales por las células cancerosas - que sea único para el carcinoma de mama.
Sin embargo hay varios marcadores que han mostrado ser
esperanzadores como factores pronósticos. La aplicación de una
variedad de anticuerpos monoclonales junto con los otros
parámetros establecidos constituyen una ayuda en el
diagnóstico, pronóstico y tratamiento del carcinoma de mama (5,
90, 91).
Entre los anticuerpos monoclonales destacamos los siguientes:
Oncogen c-erbB-2
(HER-2/neu o HER 2):
El oncogen c-erbB-2 es un oncogen del cromosoma 17 que
codifica una proteína de membrana de 185 kD. Se ha observado que
está amplificada en alrededor del 30% de los carcinomas de mama
y se ha llegado a la conclusión de que es un factor pronóstico
de la supervivencia total y del periodo libre de enfermedad en
pacientes con cáncer de mama y ganglios linfáticos positivos
(92, 93). La expresión de esta proteína ha sido asociada con un
pobre grado histológico (94), extensión a ganglios axilares y
número de ganglios afectados (92); además, la amplificación
del oncogen HER-2 se correlaciona con la ausencia de receptores
estrogénicos y de progesterona (95).
También se ha comprobado en algunos estudios (96) la
relación con cada uno de los elementos (patrón arquitectural,
atipia nuclear y número de mitosis) del grado histológico.
Incluso si un tumor primario no expresa la proteína
c-erbB-2, las subsiguientes metástasis pueden expresar la
proteína; por el contrario, si un tumor primario expresa dicha
proteína, esta capacidad se mantiene en todas las metástasis
del tumor (97).
Catepsina D:
La catepsina D es producida y secretada por las células
canceroasa mamarias. Es uno de los últimos marcadores que están
siendo actualmente evaluados como indicador pronóstico (98). Su
sobreexpresión parece estar asociada con una conducta tumoral
agresiva y un intervalo libre de enfermedad acortado.
La relación de la catepsina D con la proteína c-erbB-2 y con
la amplificación del oncogen c-myc fue estudiada por Brouillet y
cols. (99) y determinaron que la catepsina D no se correlaciona
con la expresión del oncogen HER-2, pero sí con la
amplificación del oncogen c-myc. La expresión de c-myc está
generalmente relacionada con la proliferación celular,
resultando que las pacientes en las que el ADN del tumor muestra
un c-myc amplificado tienen un periodo de supervivencia acortado
(100, 101).
Ki 67:
El antígeno Ki 67 identifica las células proliferantes
dentro de un tumor, y por tanto cuanto mayor es su presencia,
más agresivo es el tumor. La positividad del Ki 67 se
correlaciona con el grado de diferenciación tumoral, invasión
vascular, metástasis en ganglios linfáticos, y se relaciona
inversamente con la presencia de receptores hormonales (102, 103,
104).
P 53:
El gen p53 se localiza en el cromosoma 17 y se cosidera un
regulador negativo del crecimiento celular. Sus mutaciones
constituyen la alternativa genética más frecuente en neoplasias
malignas. La mutación de p53 se considera un factor de mal
pronóstico por determinar pérdida de la función supresora,
activación del crecimiento celular y aumento del riesgo de
progresión de la neoplasia. La forma mutante de la proteína p53
se acumula en el núcleo celular, donde puede detectarse por
técnicas de inmunohistoquímica sobre tejido incluído en
parafina (102, 103, 104).
Pronóstico del
cáncer de mama asociado a embarazo:
El carcinoma de mama asociado a embarazo se define
clínicamente como un carcinoma diagnosticado simultáneamente, o
bien dentro del primer año después del embarazo. Parece ser que
estos carcinomas crecen a pesar, más bien que a causa, del
embarazo (105), presentándose con igual frecuencia en los tres
trimestres de la gestación (105). Tradicionalmente, se ha
pensado que, los carcinomas de mama asociados a embarazo tienen
un pronóstico similar o peor comparado con los cánceres no
asociados a embarazo (106, 107, 108, 109). Sin embargo, parece
ser que un retraso en el diagnóstico y tratamiento, pueda ser el
responsable de los estadios más altos de los carcinomas de mama
asociados a embarazo en el momento de su presentación; además,
alrededor de un 70% de estos carcinomas son RE-
(105) proporcionando una adicional evidencia sobre el hecho de
que los carcinomas de mama asociados a embarazo tienden a ser
más agresivos.
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Autor: Jesús Javier Vera
Alvarez. Jefe del Servicio de Anatomía
Patológica del Hospital General "San Jorge". Huesca.
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