INTRODUCCIÓN
El sondaje vesical es la colocación de un
catéter a través de la uretra hasta la vejiga para drenar
orina.
El cateterismo vesical es un hecho común en
los ingresos hospitalarios (alrededor del 10-15 % de los
pacientes) y constituye el principal factor de riesgo en la
infección, urinaria prolongando la estancia hospitalaria entre
2-10 días. La infección urinaria que se produce en pacientes
ingresados es más grave que la ambulatoria por:
- El sujeto receptor tiene una patología
previa que puede haber deteriorado sus mecanismos de defensa.
- Los agentes causales son gérmenes
hospitalarios más resistentes a los antibióticos.
Los mecanismos de contagio más comunes son:
- Contaminación en el momento del sondaje
por microorganismos de la región perineal.
- A través de las manos del personal
sanitario.
- Migración retrógrada de los
microorganismos por la luz del catéter.
- Por soluciones antisépticas contaminadas,
instrumental, etc.
El sistema de drenaje abierto favorece
la aparición de bacteriuria en el 50% de los pacientes durante
las primeras 24 horas del sondaje y de casi el 100% antes de
terminar el cuarto día.
El sistema de drenaje cerrado reduce la
incidencia de bacteriuria en aproximadamente el 5% de pacientes
por día de sondaje y solamente un 50% de los pacientes
portadores de sonda vesical presentan infección entre los 11-13
días tras la colocación de la sonda.
La mayoría de estas infecciones cursan de
forma asintomática y se resuelven mejor tras la retirada de la
sonda con tratamiento antibiótico.
INDICACIONES
DEL SONDAJE VESICAL
- Vaciar la vejiga en caso de retención
urinaria.
- Recoger muestra de orina estéril.
- Determinar orina residual después de una
micción espontanea.
- Permitir la cicatrización de vías urinarias
tras la cirugía.
- Realizar irrigaciones vesicales en caso de
hematuria o administrar medicación.
- Mantener seca la zona genital en pacientes
incontinentes (en situaciones especiales, nunca por comodidad del
equipo de enfermería)
CONTRAINDICACIONES
DEL SONDAJE VESICAL
- Incontinencia urinaria: utilización
prioritaria de reeducación vesical, colectores, pañales.
- Prostatitis aguda.
- Lesiones uretrales (estenosis, fístulas).
- Traumatismos uretrales (doble vía, etc.).
TIPOS DE
SONDAS
Las sondas son tubos de consistencias variadas
(rígidos, semirrígidos, blandos) en dependencia de su
composición (látex, plástico, silicona, siliconadas, cuerpos
rígidos en su interior, etc.). Su tamaño está calibrado en
unidades francesas que miden la circunferencia externa. Existen
sondas desde el calibre 8 al 30 para adultos.
Las sondas vesicales poseen uno o varios
orificios en su parte distal, la forma de los mismos y el tamaño
depende del tipo de sonda y de la forma que tienen en la punta.
En su interior pueden tener hasta 3 vías distintas, en el caso
de las de una sola vía son generalmente rígidas y se utilizan
para sondajes intermitentes, cuando tienen dos vías una
correspondería al balón que serviría para fijarla
rellenándola con suero y/o agua destilada, la tercera vía se
utiliza para irrigar la vejiga de forma continua.
La utilización de los distintos tipos de sonda
depende de la patología que presenta el paciente y de sus
características físicas. Los calibres que se utilizan con más
frecuencia son CH14 y CH16 para las hembras y CH18-20-22 para los
varones.
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Sondas Foley de látex y silicona
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Detalle de las puntas de sondas Tieman
(sondajes difíciles)
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Sondas de hematuria de 2 y 3 vía
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TÉCNICA
BÁSICA DEL SONDAJE VESICAL
Material
necesario:
- Guantes estériles (2)
- Paño estéril
- Povidona yodada.
- Lubricante hidrosoluble.
- Equipo de dos pinzas (una de ellas
Kocher).
- Jeringa de 20 cc.
- Agua destilada y/o suero fisiológico
estéril.
- Bolsa colectora (sistema cerrado de no
existir hematuria).
- Soporte para la bolsa colectora.
- Paquete de gasas
- Jeringa de 50 con cono de alimentación.
Varones
- Explicar al paciente la técnica a
realizar, dándole la posibilidad de que exprese sus
dudas y preservando su intimidad.
- Lavado de los genitales externos del
paciente, retrayendo el prepucio y limpiando el surco
bálano-prepucial.
- Instar al paciente a que se coloque en
posición de decúbito supino.
- Pincelar con povidona los genitales
externos, la uretra del paciente, retrayendo el prepucio.
- Lubrificar la uretra con un lubrificante
hidrosoluble tipo xylocaina, lubricante urológico, etc.
de forma abundante. Esperar unos minutos para que el
anestésico que contiene haga su efecto.
- Cambiar de guantes y colocar paño
estéril.
- Preparar todo el material que vayamos a
utilizar, catéter, gasas, jeringa de 20 cc.
- Comprobar el buen funcionamiento del globo
del catéter inyectado 10 cc de aire y esperando unos
segundos. Después retirar el aire.
- Colocar el pene, retirando completamente
el prepucio, en un ángulo de 90 respecto al abdomen del
paciente, aplicar una suave tracción hacia arriba para
enderezar la uretra. Pídale al paciente que haga fuerzas
como si fuera a orinar, lo que relajara los esfínteres y
permitirá una penetración más suave. Introducir la
sonda unos 20 cm hasta alcanzar la vejiga y comprobar que
refluye orina.
- Si ofrece resistencia al avance de la
sonda aumentar progresivamente la tracción a la vez que
intenta introducir la sonda, siempre sin utilizar la
fuerza. Esta maniobra puede permitir avanzar la sonda
más allá de los pliegues de la uretra.
- Si no cede la resistencia cambiar el
ángulo del pene hacia abajo a la vez que se introduce la
sonda con cortos movimientos de rotación hasta conseguir
que fluya la orina.
- Si la sonda tiene globo seria el momento
de insuflarlo con suero y/o agua anotando los cc que se
meten.
- Siempre que el sondaje se realice por
presentar el paciente una retención urinaria, se
procederá a pinzar de forma intermitente el tubo de la
bolsa colectora, para evitar hemorragias por
descompresión vesical brusca.
- En paciente con hipertrofia prostática o
postoperados puede ser difícil la introducción del
catéter más allá de la glándula prostática.
Igualmente hay pacientes que presentan estenosis
uretrales en algún tracto de la uretra, en ambos casos
la colocación de la sonda debe ser efectuada por un
urólogo.
- Siempre que se termine de realizar un
sondaje hay que dejar la piel del prepucio recubriendo el
glande para evitar edemas.
- Anotar en la historia del paciente las
incidencias del sondaje, el calibre del catéter
utilizado, el tipo de lubricante, la cantidad de orina
excretada, el desinfectante utilizado y el tipo de bolsa
de drenaje sistema abierto o cerrado que se le haya
colocado al paciente.
Hembras
- Explicar al paciente la técnica a
realizar, dándole la posibilidad de que exprese sus
dudas y preservando su intimidad.
- Lavado de los genitales externos del
paciente, incluyendo el interior de los labios mayores y
menores.
- Instar al paciente a que se coloque en
posición ginecológica.
- Colocar paño estéril.
- Separar los labios mayores para exponer el
meato, con el índice y pulgar de la mano no dominante,
ejerciendo una ligera tensión hacia arriba y hacia
atrás. Con la mano dominante pincelar la zona a ambos
lados del meato, con movimientos descendentes, desechando
la torunda después de cada pasada.
- Limpiar el meato con una torunda seca e
introducir la sonda bien lubrificada con suavidad,
pidiéndole al paciente que realice inspiraciones
profundas y prolongadas, a la vez que empuja hacia abajo
con los músculos de la pelvis para facilitar la
penetración.
- Si se encuentra resistencia angular
ligeramente la sonda hacia la sínfisis pubica. Si no hay
reflujo de orina después de insertar la sonda de 8 a 10
cm, y la paciente no está deshidratada o ha hecho una
micción reciente, puede ser que se haya introducido por
error la sonda en vagina. Repetir el procedimiento
utilizando otro par de guantes, y para evitar el posible
error mantener insertada la primera sonda.
- Una vez conseguido el drenaje de la orina,
insuflar el balón si llevara de la misma forma que en el
caso de los varones.
- Anotar en la historia del paciente las
incidencias del sondaje, el calibre del catéter
utilizado, el tipo de lubricante, la cantidad de orina
excretada, el desinfectante utilizado y el tipo de bolsa
de drenaje sistema abierto o cerrado que se le haya
colocado al paciente.
CUIDADOS
DE ENFERMERÍA EN EL PACIENTE CON SONDA VESICAL PERMANENTE
- Observar periódicamente la permeabilidad
de la sonda.
- Fijar el tubo de drenaje a la pierna del
paciente calculando la movilidad de la misma para evitar
tirones.
- Lavar la sonda cuando sea preciso para
mantenerla permeable, según técnica aséptica.
- Indicar al enfermo que mantenga la bolsa
del drenaje por debajo del nivel de la vejiga, para
prevenir infecciones por reflujo.
- Evitar desconexiones de la sonda
innecesarias siempre que se puedan utilizar sistemas
cerrados de drenaje.
- Excepto que este contraindicado (pacientes
con fallo renal o cardiaco) estimular el aporte de
líquidos de dos a tres litros por día, para aumentar el
flujo urinario y evitar el riesgo de infección.
- Limpieza de la zona perineal
exhaustivamente cada 12 horas.
- Valorar los indicadores de infección
urinaria (aumento de la temperatura, escalofríos, dolor
en flanco suprapúbico, orina turbia o mal oliente,
hematuria).
- Valorar la aparición de infección
uretral, comprobando que no hay secreción alrededor de
la sonda, en caso de que ésta existiera, tomar una
muestra para cultivo.
- Cuando haya que pinzar la sonda, hacerlo
siempre en el tubo de drenaje de la sonda, nunca en el
catéter.
- Los cambios de sonda vesical permanente
están indicados cuando:
- La obstrucción de la sonda no se pueda
permeabilizar.
- Por roturas de la misma.
- Cuando lo aconseje la duración máxima de
la sonda.
RETIRADA
DE LA SONDA VESICAL
- Explicar al paciente el procedimiento que
vamos a realizar, asegurándole que no es doloroso, sino
ligeramente molesto.
- Pincelar con solución antiséptica la
doble vía.
- Conectar una jeringa y vaciar
completamente el contenido del balón. En algunos casos
puede suceder que bien por fallo de fabricación o porque
se haya pinzado en algún momento el catéter por encima
de la doble vía, la luz de la misma esté pegada
evitando que se pueda vaciar el balón. Si cortando la
doble vía por encima de la válvula no fluye el suero
procederemos a introducir un fiador fino (drum)
lentamente hasta sobrepasar la obstrucción, en ese
momento vaciar el balón asegurándose que se saca la
totalidad del suero que contiene.
- Retirar la sonda suavemente y si el
paciente es autónomo indicarle que se lave bien la zona,
sino lo es, proceder a su limpieza.
- Anotar la diuresis existente en la bolsa
de drenaje, y las características de la misma, así como
la hora en que se realiza la retirada.
- Controlar las micciones tras la retirada
de la sonda por si apareciera alguna alteración. En
pacientes postoperados puede aparecer disuria y
polaquiuria, ambas alteraciones son normales después de
una intervención y mejora con el paso del tiempo.
ACTUACIÓN
EN EL LAVADO DE LA SONDA URETRAL
Objetivo: Mantener en todo momento la
permeabilidad de la sonda, siempre que se sospeche que está
obstruida por coágulos, restos quirúrgicos, moco, etc.
Material necesario:
- Empapador
- Jeringa estéril de 50 cc con cono de
alimentación.
- Guantes, gasas, solución salina estéril,
contenedor estéril para verter la solución salina,
batea desechable, pinza de kocher.
Actuación:
- Lavados de manos antes de empezar el
procedimiento.
- Explicar al enfermo lo que se le va ha
hacer
- Colocar el empapador desechable bajo el
punto de conexión de la sonda con el sistema de drenaje.
- Colocar un paño estéril encima del
empapador y poner todo el material que se vaya a
utilizar.
- Colocarse guantes estériles.
- Limpiar la conexión de la sonda con una
gasa impregnada en antiséptico, cargar la jeringa con
solución salina estéril, y desconectando la salida de
la sonda introducir la solución.
- Retirar la jeringa y dejar fluir por
gravedad. Sino fluye aspirar por la jeringa hasta sacar
el coagulo.
- Repetir la operación hasta que la sonda
quede permeable.
- Si el paciente llevara una sonda de tres
vías, al finalizar el lavado desinfectar la conexión de
la tercera vía, y realizar un lavado por la entrada del
suero lavador.
- Conectar de nuevo el suero lavador y
comprobar que el ritmo de entrada del suero sea similar
al de la salida de la vejiga.
ACTUACIÓN
EN EL LAVADO VESICAL CONTINUO
Objetivo:
El lavado vesical continuo tiene por objeto
mantener la permeabilidad de la sonda uretral. Este tipo de
irrigación se utiliza en pacientes que presentan hematuria, bien
por haber sido sometido a intervención quirúrgica, o por
patologías genitourinarias que producen hematurias.
Las intervenciones más frecuentes en nuestro
servicio que utilizan suero lavador son:
- RTU de vejiga: generalmente portadora de
sonda de tres vías.
- RTU de próstata: suelen llevar sonda
vesical 2-3 vías más talla vesical suprapubica.
- ADENOMECTOMÍA llevan sonda de 2 vías,
más talla vesical, mas drenaje abdominal.
Material necesario:
- Bolsa de suero lavador de 5000 o 3000 cc
estéril.
- Equipo de irrigación para conectar el
suero a la sonda.
- Guantes estériles.
- Sistema de drenaje abierto.
- Solución antiséptica, povidona yodada.
Actuación:
- Explicar el procedimiento al paciente.
- Conectar el equipo de irrigación a la
bolsa del suero y purgarlo (no es conveniente que entre
aire en la vejiga).
- Pincelar la conexión del catéter y
conectar el equipo a la vía de entrada dejándolo fluir
por gravedad.
- Medir la diuresis mediante control de
entradas y salidas del suero.
- Las irrigaciones vesicales con
antisépticos son de dudosa utilidad, ya que irritan la
pared vesical.
Precauciones:
- Siempre que el paciente avise que tiene
dolor significa que se ha producido una obstrucción de
la sonda. Proceder al lavado de la misma hasta conseguir
que esté permeable según protocolo aséptico.
- Es especialmente importante mantener la
permeabilidad de la sonda en pacientes con suero lavador
continuo, por que la entrada continua de suero sin que
sea drenado, puede `producir una grave distensión
vesical, se puede coagular la vejiga, e incluso romperse
la pared de la misma.
- En caso de cirugía abierta vigilar que el
drenaje que no debe de ser productivo, comience a drenar.
Esto significaría que parte del suero lavador está
saliendo por fuera de la vejiga acompañado de sangre y
orina.
- Vigilar que no se produzca aumento del
tamaño de los genitales externos del paciente y/o
abdomen del mismo, pues significaría la diseminación
del suero por tejido celular subcutáneo.
Autoras: María Jesús Castellote
García y Teresa Paricio Mateo. D.U.E. del Hospital Obispo
Polanco de Teruel
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