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VOLUNTARIADO
EN EL HOSPITAL:
Asociación Española Contra el
Cáncer
Costi Paz Trejo
Vicepresidenta A.E.C.C.
Teruel
El primer referente que se tiene de nuestra
Asociación en el hospital, tanto para los pacientes y sus
familiares como para gran parte del personal sanitario, es a
través del voluntariado. Todas estas personas ocupan un lugar
muy importante en el organigrama de la A.E.C.C.
Los que actúan en los hospitales, como los que
lo hacen en los domicilios de los enfermos, son personas
solidarias que, una vez formados técnicamente, se dedican a
colaborar con nosotros en esta tarea social, haciendo más
agradables los espacios de ocio del paciente con afecto y
cariño. Pretende rellenar esas áreas que tiene dificultad para
cubrir la Administración Sanitaria a niveles del paciente
oncológico y de sus familiares.
Las personas que deciden ayudar a estos
enfermos concretos y a sus familiares a través de nuestra
Asociación deberán participar previamente en dos cursos de
formación obligatorios. Uno de ellos es de información general,
aclarando lo que es y no es la figura del voluntario, la
legislación existente para su pretendida actividad y todos
aquellos pormenores que les afecta. Cuando ya se tiene
clarificada y desmitificada la actividad, se ha de valorar la
capacidad psíquica para enfrentarse a este acompañamiento, que
es gratificante, bien es cierto, pero duro en numerosas
ocasiones. Superada la entrevista con el Psicólogo, queda aún
por resolver, aclarar y aprender las técnicas que se requieren
para funcionar con éxito. Han de participar en un segundo curso
de preparación específica para la tarea que desempeñarán. En
este segundo curso se dan a conocer las líneas generales de la
terapéutica, los desasosiegos, las preguntas, los pensamientos
que sufrirán los pacientes oncológicos y habilidades puntuales.
Una vez puesta la bata de la Asociación (para
no confundirla con un sanitario) comienza a funcionar. La labor
que desarrolla el voluntariado en hospitales es muy diversa.
Allí puede estar acompañando al enfermo oncológico desde los
inicios de la quimioterapia, calmando las inquietudes que esta
terapia produce, puede que explicándoles los síntomas nuevos
que padece como efectos secundarios o hablando solamente. Tanto
al enfermo como a su familia le han de recordar y reexplicar
muchas veces todas aquellas advertencias y observaciones que ya
le habrán hecho los sanitarios, pero que no han calado en sus
cabezas ante la estresante parálisis que ocasiona todo lo
referente al cáncer.
El paciente encamado se hace muchas preguntas y
las expresa muchas veces en voz alta. Tiene angustia en su cara y
con frecuencia se encuentra con los ojos esquivos de los
acompañantes, que no quieren que en ellos se adivinen sus
sentimientos.
El voluntario sabe mirar, sonreír, intenta
tranquilizar el desasosiego buscando la palabra que debe
pronunciar y dejando siempre la esperanza y el optimismo flotando
en el ambiente. Cuando no es tanto la ansiedad como el
aburrimiento y el cansancio del enfermo encamado, le acompaña a
través de actividades como juegos, lecturas o conversando.
También juega un papel importante con los
familiares de los enfermos. Desde el principio ofrece su
disponibilidad sirviéndoles de apoyo y compañía. Es muy
corriente encontrar a los allegados cansados y psíquicamente
destrozados ante la enfermedad oncológica que nunca se acepta y
que en la mayoría de los casos es larga y penosa. No digamos
cuando el enfermo llega de un pueblo y la familia tiene que
acompañarle. A veces, no pueden abandonarle para ir a comer, a
ducharse o a dar un paseo, porque no tienen con quién dejar al
enfermo. Ahí nuestro voluntariado se ofrece en suplir al
familiar mientras él descansa o sale del hospital para ventilar
sus ideas. Le ofrece su experiencia en la organización de los
turnos, en la pauta a seguir en la casa, en la necesidad del
reposo del acompañante para que no se "queme" y en las
habilidades para tratar en cada momento y situación al enfermo
oncológico.
Esta labor voluntaria acarrea un gran alivio al
enfermo durante su estancia en el hospital y facilita las tareas
de las familias en la preparación del duelo.
La Asociación Española de Lucha contra el
Cáncer está muy satisfecha con esta labor que, siendo muy
útil, es poco conocida y difícil de otorgar fuera del
voluntariado.
Autora: Costi Paz Trejo. Vicepresidenta A.E.C.C.
Teruel
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