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  Boletín Oncológico del área sanitaria de Teruel

sábado, 19 de mayo de 2012
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El Boletín Oncológico es una publicación periódica que se edita en el Hospital General de Teruel en colaboración con la Asociación Española Contra el Cáncer.  Está especialmente dirigida al personal sanitario y su objetivo es la formación en temas oncológicos e informar sobre la situación del cáncer en el Sector de Teruel (ISSN 1579-6094, título abreviado: Bol oncol).
Voluntariado en el Hospital: A.E.C.C. PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Costi Paz Trejo   

VOLUNTARIADO EN EL HOSPITAL:

Asociación Española Contra el Cáncer

Costi Paz Trejo

Vicepresidenta A.E.C.C. Teruel

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El primer referente que se tiene de nuestra Asociación en el hospital, tanto para los pacientes y sus familiares como para gran parte del personal sanitario, es a través del voluntariado. Todas estas personas ocupan un lugar muy importante en el organigrama de la A.E.C.C.

Los que actúan en los hospitales, como los que lo hacen en los domicilios de los enfermos, son personas solidarias que, una vez formados técnicamente, se dedican a colaborar con nosotros en esta tarea social, haciendo más agradables los espacios de ocio del paciente con afecto y cariño. Pretende rellenar esas áreas que tiene dificultad para cubrir la Administración Sanitaria a niveles del paciente oncológico y de sus familiares.

Las personas que deciden ayudar a estos enfermos concretos y a sus familiares a través de nuestra Asociación deberán participar previamente en dos cursos de formación obligatorios. Uno de ellos es de información general, aclarando lo que es y no es la figura del voluntario, la legislación existente para su pretendida actividad y todos aquellos pormenores que les afecta. Cuando ya se tiene clarificada y desmitificada la actividad, se ha de valorar la capacidad psíquica para enfrentarse a este acompañamiento, que es gratificante, bien es cierto, pero duro en numerosas ocasiones. Superada la entrevista con el Psicólogo, queda aún por resolver, aclarar y aprender las técnicas que se requieren para funcionar con éxito. Han de participar en un segundo curso de preparación específica para la tarea que desempeñarán. En este segundo curso se dan a conocer las líneas generales de la terapéutica, los desasosiegos, las preguntas, los pensamientos que sufrirán los pacientes oncológicos y habilidades puntuales.

Una vez puesta la bata de la Asociación (para no confundirla con un sanitario) comienza a funcionar. La labor que desarrolla el voluntariado en hospitales es muy diversa. Allí puede estar acompañando al enfermo oncológico desde los inicios de la quimioterapia, calmando las inquietudes que esta terapia produce, puede que explicándoles los síntomas nuevos que padece como efectos secundarios o hablando solamente. Tanto al enfermo como a su familia le han de recordar y reexplicar muchas veces todas aquellas advertencias y observaciones que ya le habrán hecho los sanitarios, pero que no han calado en sus cabezas ante la estresante parálisis que ocasiona todo lo referente al cáncer.

El paciente encamado se hace muchas preguntas y las expresa muchas veces en voz alta. Tiene angustia en su cara y con frecuencia se encuentra con los ojos esquivos de los acompañantes, que no quieren que en ellos se adivinen sus sentimientos.

El voluntario sabe mirar, sonreír, intenta tranquilizar el desasosiego buscando la palabra que debe pronunciar y dejando siempre la esperanza y el optimismo flotando en el ambiente. Cuando no es tanto la ansiedad como el aburrimiento y el cansancio del enfermo encamado, le acompaña a través de actividades como juegos, lecturas o conversando.

También juega un papel importante con los familiares de los enfermos. Desde el principio ofrece su disponibilidad sirviéndoles de apoyo y compañía. Es muy corriente encontrar a los allegados cansados y psíquicamente destrozados ante la enfermedad oncológica que nunca se acepta y que en la mayoría de los casos es larga y penosa. No digamos cuando el enfermo llega de un pueblo y la familia tiene que acompañarle. A veces, no pueden abandonarle para ir a comer, a ducharse o a dar un paseo, porque no tienen con quién dejar al enfermo. Ahí nuestro voluntariado se ofrece en suplir al familiar mientras él descansa o sale del hospital para ventilar sus ideas. Le ofrece su experiencia en la organización de los turnos, en la pauta a seguir en la casa, en la necesidad del reposo del acompañante para que no se "queme" y en las habilidades para tratar en cada momento y situación al enfermo oncológico.

Esta labor voluntaria acarrea un gran alivio al enfermo durante su estancia en el hospital y facilita las tareas de las familias en la preparación del duelo.

La Asociación Española de Lucha contra el Cáncer está muy satisfecha con esta labor que, siendo muy útil, es poco conocida y difícil de otorgar fuera del voluntariado.

Autora: Costi Paz Trejo. Vicepresidenta A.E.C.C. Teruel

 

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