INTRODUCCIÓN
El trasplante hemopoyético constituye un
procedimiento terapéutico de introducción relativamente
reciente en la práctica clínica diaria. Este es probablemente
el motivo, por el cual sigue en plena evolución. En efecto, tras
las primeras experiencias con el trasplante de médula ósea
realizadas por E. Donnall Thomas en las décadas de 1950-1960 se
ha ido desarrollando paulatinamente hasta la actualidad,
sufriendo en los últimos años cambios tan numerosos que el
trasplante de médula ósea, de un solo procedimiento se ha
convertido en un amplio grupo de modalidades terapéuticas. Así,
por ejemplo, si en los inicios las células progenitoras de la
hemopoyesis se obtenían siempre a partir de la médula ósea,
actualmente se puede emplear como fuente de precursores la sangre
periférica o la sangre de cordón umbilical. Hoy en día
disponemos de técnicas que permiten movilizar las células
progenitoras hacia la sangre periférica y recogerlas mediante
procedimientos de aféresis (obtención selectiva de un
determinado elemento celular). Por otro lado, el número de
progenitores contenidos en el cordón umbilical y placenta, es
suficiente para garantizar un buen implante en niños o adultos
de menos de 40 Kg de peso. Debido a estos cambios en las
técnicas empleadas, ya no es correcto, por restrictivo, hablar
de trasplante de médula ósea, siendo más correcto el término
trasplante hemopoyético o trasplante de progenitores
hemopoyéticos.
Por otra parte el tipo de donante empleado
también ha cambiado. Inicialmente el tipo de trasplante
realizado era el alogénico (donante familiar HLA compatible), en
la década de los 80 se comienza a realizar el trasplante
autólogo (el propio enfermo actúa como donante), y se inician
los primeros trasplantes alogénicos a partir de donantes no
emparentados. Todo esto ha sido posible gracias a la creación de
los registros de donantes voluntarios y de bancos de cordón
umbilical (actualmente se disponen de más de 5 millones de
donantes no familiares y más de 15.000 unidades de progenitores
de cordón umbilical).
Otro de los cambios sustanciales que ha
experimentado el trasplante en los últimos años es el aumento
de número de indicaciones, añadiéndose ya a las clásicas
indicaciones hematológicas, otras como neoplasias sólidas y
enfermedades autoinmunes (esclerosis en placas, dermatomiositis,
esclerodermia o lupus eritematoso sistémico).
FUNDAMENTO,
TIPOS Y PRINCIPALES INDICACIONES DEL TPH
I- Tipos de TPH:
- Según el tipo de donante:
- Autogénico o autólogo o
autotrasplante: los progenitores son obtenidos
del propio paciente con anterioridad al
tratamiento en dosis altas.
- Singénico o isogénico: a partir
de un gemelo univitelino.
- Alogénico: individuos de la misma
especie, distintos a gemelo univitelino.
- Emparentado: donante
familiar, habitualmente HLA idéntico.
- No emparentado: donante no
familiar, no HLA idéntico.
- Según la procedencia de los
progenitores hemopoyéticos:
- Trasplante de médula ósea:
obtenido mediante aspirados medulares múltiples
en crestas ilíacas posteriores, anteriores,
esternón o meseta tibial.
- Trasplante de progenitores
obtenidos de sangre periférica: obtenidos
mediante procedimientos de aféresis, después de
la movilización de precursores hemopoyéticos
hacia sangre periférica mediante diferentes
técnicas.
- Trasplante de progenitores
obtenidos a partir de cordón umbilical: se
recogen mediante punción de la vena umbilical
inmediatamente después del parto.
- Trasplante de progenitores
obtenidos a partir de hígado fetal: se disgrega
el hígado de fetos procedentes de abortos hasta
obtener suspensiones celulares que incluyen los
progenitores hemopoyéticos.
II- Etapas del TPH:
- Acondicionamiento: consiste en la
administración de altas dosis de quimioterapia,
radioterapia, o ambas, simultanea o secuencialmente, con
el objetivo de:
- Eliminar las células
hemopoyéticas y tumorales del receptor.
- Crear espacio medular para la
posterior proliferación de los precursores
trasplantados.
- Inmunodeprimir al paciente para
reducir al mínimo el riesgo de enfermedad
injerto contra huésped (EICH), en el caso de
alotrasplante.
- Obtención de los precursores
hemopoyéticos: en el caso del autotrasplante deben
obtenerse con anterioridad al acondicionamiento,
conservándose congelados. En el caso de alotrasplantes,
lo más habitual, es obtenerlos el mismo día del
trasplante.
- Manipulación ex vivo del inóculo:
tiene diferentes objetivos, eliminar las posibles
células neoplásicas en el caso del autotrasplante,
eliminar los linfocitos T para reducir el riesgo de EICH,
aumentar el número de precursores mediante técnicas de
expansión, en el caso de alotrasplante con
incompatibilidad mayor ABO, eliminar los hematíes.
- Infusión de los precursores
hemopoyéticos: administración mediante catéter
central. El día que se infunden los progenitores se
conoce con el nombre de día 0.
- Fase aplásica: en esta fase es
preciso adoptar las medidas necesarias para evitar, o al
menos disminuir en lo posible, las complicaciones
derivadas del tratamiento de acondicionamiento,
fundamentalmente complicaciones de índole infeccioso o
hemorrágico. Esto se consigue mediante el empleo de
antibioterapia, antifúngicos ó fármacos antivirales,
administración de concentrados de plaquetas y de
hematíes.
- Recuperación hematológica: suele
iniciarse en el día +10-+14, evidenciándose células
hematopoyéticas en médula ósea y comenzando el ascenso
de las cifras de reticulocitos, leucocitos y plaquetas.
Esta recuperación suele ser más precoz cuando se emplea
como fuente de trasplante los progenitores obtenidos a
partir de sangre periférica que cuando el producto
empleado es médula ósea. En el momento que se inicia la
recuperación hematológica es cuando pueden evidenciarse
los primeros signos y síntomas de EICH.
- Reconstitución inmune: durante los
primeros 6 meses postrasplante hay disminución de las
células CD4+ y respuesta deficiente de los linfocitos T.
Las IgE aumentan en las primeras 3-4 semanas
postrasplante, siendo deficitarios en IgG e IgA durante
al menos 6-18 meses.
III- Indicaciones del TPH:
a. Enfermedades congénitas:
Alogénico:
- Inmunodeficiencia congénita combinada.
- Aplasia medular de Fanconi.
- Talasemia mayor.
- Drepanocitosis.
- Eritroblastopenia de Blackfan-Diamond.
- Neutropenia de Kostmann.
- Síndrome de Wiskott-Aldrich.
- Osteopetrosis juvenil.
- Tesaurismosis.
- Enfermedad granulomatosa crónica.
Autólogo:
b. Enfermedades adquiridas:
Alogénico:
Þ Neoplásicas:
- Leucemias agudas.
- Leucemia mieloide crónica.
- Leucemia linfática crónica.
- Linfomas no Hodgkin.
- Enfermedad de Hodgkin.
- Mieloma múltiple.
- Histiocitosis.
- Amiloidosis.
- Síndromes mielodisplásicos.
Þ No neoplásica:
- Aplasia medular grave.
- Hemoglobinuria paroxística nocturna
Autólogo:
Þ Neoplásicas:
- Leucemias agudas.
- Leucemia mieloide crónica.
- Leucemia linfática crónica.
- Linfomas no Hodgkin.
- Enfermedad de Hodgkin.
- Mieloma múltiple.
- Histiocitosis.
- Amiloidosis.
- Síndromes mielodisplásicos.
- Tumores sólidos.
Þ No neoplásicas:
- Enfermedades autoinmunes.
TRASPLANTE ALOGÉNICO DE MÉDULA ÓSEA
1. INTRODUCCIÓN. El tratamiento
quimioradioterápico de las neoplasias malignas está limitado en
su eficacia por la toxicidad medular que inevitablemente produce,
siendo esta limitación el principal obstáculo para alcanzar
dosis eficaces que destruyan el tumor. El trasplante de médula
ósea (TMO) ha abierto la posibilidad de sortear esta barrera,
permitiendo la utilización de altas dosis de quimiorradioterapia
para producir la erradicación del tumor, contando también, en
el caso del TMO alogénico con el efecto inmunológico
antineoplásico que el propio injerto medular proporciona.
2. TIPOS DE DONANTES FAMILIARES O
EMPARENTADOS.
2.a HERMANOS GEMELOS UNIVITELINOS.Este
tipo de trasplante se caracteriza por no presentar la toxicidad
de la EICH ni poseer el efecto antitumoral injerto frente a
leucemia. Su limitación depende de la escasa frecuencia de
gemelos univitelinos.
2.b HERMANOS GENOTÍPICAMAENTE IDÉNTICOS.Lo
más habitual es utilizar como donante a hermanos que han
heredado el mismo HLA (TMO alogénico genotípicamente
idéntico). Es el tipo de donante ideal. El sistema HLA está
regulado por genes localizados en el brazo corto del cromosoma 6,
estos genes son de varias clases:
- Clase I: HLA-A, HLA-B y HLA-C.
- Clase II: HLA-D que contiene cuatro grupos
diferentes de genes HLA-DR, HLA-DQ, HLA-DX y HLA-DP.
- Clase III: componentes del complemento y
21-hidroxilasa.
Los antígenos
del sistema HLA se heredan con carácter mendeliano
simple. Cada persona hereda un haplotipo de cada uno de
sus progenitores, por ello, la posibilidad teórica de
disponer de un hermano HLA idéntico es del 25%.
2.c DONANTES FAMILIARES NO HLA
GENOTÍPICAMENTE IDÉNTICOS O HAPLOIDÉNTICOS. Surgen como
alternativa para aquellos enfermos sin un donante hermano HLA
idéntico. Los donantes haploidénticos comparten un haplotipo
con el enfermo y presentan disparidad con el receptor en uno o
más antígenos en el otro haplotipo. Se considera que los
antígenos del sistema HLA pertenecen a 3 loci: dos de clase I (A
y B) y uno de clase II (DR), de forma que la compatibilidad
parcial puede ser en 5/6, 4/6 o 3/6 loci.
- El tiempo requerido para alcanzar un
injerto leucocitario es algo más largo que en el TMO HLA
genotípicamente idéntico.
- Existe un incremento significativo en la
frecuencia de rechazo que se relaciona con el grado de
disparidad HLA.
- La incidencia de EICH aguda es
significativamente mayor.
- Los resultados obtenidos con donante
familiar haploidéntico con una diferencia de un solo
locus son similares a los obtenidos con donante HLA
totalmente compatible, pero la posibilidad de encontrar
este tipo de donante es de sólo el 10%.
3. PROCEDIMIENTO DE LA EXTRACCIÓN MEDULAR.
- En condiciones de anestesia general, se
procede a la extracción de médula ósea mediante
múltiples punciones aspirativas en crestas ilíacas,
anteriores y posteriores, y esternón.
- El donante realiza autotransfusión
previamente a la extracción para evitar los riesgos
inherentes a la transfusión sanguínea, si esta fuese
necesaria.
- El único riesgo para el donante deriva de
la anestesia general.
- El número mínimo de células nucleadas a
trasplantar es de 2-3 x 108/Kg de peso del
receptor, infundiéndose estas células por vía
intravenosa al enfermo a través de un filtro estándar
de transfusión.
- Cuando existe incompatibilidad mayor del
sistema ABO entre donante y paciente se deben eliminar
los hematíes del producto a infundir.
4. TRATAMIENTO DE ACONDICIONAMIENTO.
El paciente aceptado para TMO, es ingresado en
una unidad de aislamiento con sistema de flujo laminar o aire
filtrado a presión positiva. Es necesaria la colocación de un
catéter venoso central. Se administra una dieta con bajo
contenido bacteriano y puede realizarse profilaxis antiinfecciosa
(controvertido).
Especial relevancia tiene la profilaxis con
trimetroprim-sulfametoxazol del Pneumocystis carinii, que suele
realizarse los días previos a la infusión de la médula ósea y
reanudarse postrasplante cuando se ha obtenido el prendimiento
del injerto; se mantiene durante el período de inmunosupresión
(6-12 meses postrasplante) y durante todo el tiempo que dure el
tratamiento para la EICH crónica.
Es necesaria la profilaxis de la infección por
citomegalovirus (CMV) en las siguientes circunstancias:
- Cuando el receptor y el donante son
seronegativos, realizando hemoterapia seronegativa para
CMV o administrando productos sanguíneos a través de
filtros de última generación hasta el día + 120. En
caso de EICH aguda, esta aplicación transfusional debe
prolongarse hasta controlar dicha enfermedad.
- Cuando cualquiera de los dos es positivo,
se administra aciclovir, desde el día –5 hasta el
día +30.
La profilaxis de EICH se realiza con la
combinación de ciclosporina, desde el día –1 al +180 y
metotrexato los días 1, 3, 6 y opcionalmente el día 11.
Previamente a la infusión de médula ósea es
necesario realizar un tratamiento de acondicionamiento
(quimioterapia o quimiorradioterapia) que asegure la destrucción
de la médula ósea del receptor y/o una inmunosupresión eficaz
para la aceptación del injerto. Los regímenes de
acondicionamiento más frecuentes son los siguientes:
- Busulfán + ciclofosfamida
- Ciclofosfamida + radioterapia corporal
total.
En el TMO alogénico todos los productos
hemoterápicos transfundidos han de ser sometidos a irradiación
a la dosis de 2.500 rads para evitar la EICH transfusional.
5. COMPLICACIONES DEL TRASPLANTE DE MÉDULA
ÓSEA.
- TOXICIDAD DEL ACONDICIONAMIENTO:
- Mielosupresión: anemia,
trombopenia y agranulocitosis. Nunca es inferior
a 2 semanas.
- Toxicidad gastrointestinal:
náuseas, vómitos y diarrea.
- Mucosistis: oral, perineal,
esofagogástrica y traqueobronquial. Es la
complicación más dolorosa para el enfermo.
- Hepatopatía: enfermedad
venoclusiva hepática.
- Cistitis hemorrágica.
- ENFERMEDAD INJERTO CONTRA HUÉSPED:
Las condiciones necesarias para el desarrollo
de la EICH son las siguientes:
- Presencia de células inmunocompetentes en
el injerto.
- Disparidad antigénica donante-receptor,
con capacidad de estimular dichas células
inmunocompetentes.
- Incapacidad del huésped, al menos
temporalmente, de desarrollar una respuesta inmune
efectiva contra el injerto.
Es
por tanto un "rechazo inverso", en el que las
células efectoras son los linfocitos T del donante que
se infunden con el inóculo medular, y se expanden y
diferencian en el huésped ante la presencia de
antígenos celulares del receptor.
Se divide en dos etapas clínicamente
muy diferentes:
- ENFERMEDAD INJERTO CONTRA
HUÉSPED AGUDA (EICHa):
Afecta como órganos diana a la piel,
hígado y tubo digestivo. Su incidencia en los grados
II-IV, es de un 25-40% en el TMO alogénico y sigue
siendo la complicación peritrasplante más seria, con
una mortalidad apreciable aun con tratamiento.
Aparece entre el día 20 y el 60
post-TMO en pacientes que han recibido médula ósea HLA
idéntica y reciben algún tipo de profilaxis de EICH.
En la piel aparece un rash
maculopapular de distribución característica (palmas,
plantas, tronco, flexuras), que puede ampollarse con
epidermolisis completa en los casos graves.
En el hígado se puede producir
hepatomegalia y el patrón bioquímico muestra colestasis
con moderada citolisis.
En el tubo digestivo se afecta
fundamentalmente el intestino delgado y el colon,
produciéndose diarrea acuosa, a veces superior a 1.500
ml/día, frecuentemente hemorrágica y con dolor
abdominal que puede llevar al íleo paralítico.
- ENFERMEDAD INJERTO CONTRA
HUÉSPED CRÓNICA (EICHc):
Es una complicación tardía y grave del TMO
alogénico, que afecta al 25-40% de los pacientes que sobreviven
más de 3 meses post-TMO. La incidencia aumenta si no hay
identidad completa HLA, con la edad del paciente y con el
padecimiento previo de EICHa. Lo más común es el desarrollo de
EICHc como progresión de una EICHa y solamente en el 10% de los
casos la enfermedad aparece de novo.
Las manifestaciones de la enfermedad son
pleiotrópicas y afectan a muy diversos órganos. Los más
frecuentemente afectados son la piel, hígado, ojos y la mucosa
oral.
En cuanto a la extensión de la enfermedad se
observan dos formas: la localizada, definida como la afectación
cutánea circunscrita con o sin disfunción hepática, y la forma
extensa, de peor pronóstico, en la que existe una afectación
cutánea generalizada o localizada pero asociada a histología
hepática de hepatitis crónica o cirrosis o la afectación de
cualquier otro órgano.
- INFECCIONES EN EL TRASPLANTE DE MÉDULA
ÓSEA ALOGÉNICO:
- Primeros 20-30 días: fundamentalmente
infecciones bacterianas y fúngicas, relacionadas con la
neutropenia grave.
- Período entre los 30 y 100 días:
caracterizada por la recuperación de la neutropenia, pero es la
fase en la que existe una inmunodepresión celular más profunda.
Son especialmente frecuentes las infecciones virales, CMV, herpes
varicela-zoster.
- Período tardío: se inicia el día + 100.
Caracterizada por infecciones por herpes zoster e infecciones
bacterianas por gérmenes grampositivos encapsulados de vías
respiratorias y senos paranasales.
- NEUMONÍA INTERSTICIAL: Incidencia
de un 20-40%, con una alta mortalidad. Se caracteriza por
la aparición de un cuadro pulmonar con insuficiencia
respiratoria y patrón radiológico intersticial difuso.
Aparece entre el segundo y cuarto mes post-TMO.
Actualmente el citomegalovirus es el agente causal del
50% de los caos. Un 30-40% de los casos son idiopáticos
y pueden considerarse tóxicos, por daño pulmonar
limitante causado por el acondicionamiento en enfermos
previamente radiados o muy tratados con quimioterapia.
- RECHAZO DEL INJERTO:
Ocurre en menos del 2% de los pacientes con
neoplasias hematológicas tratados con irradiación corporal
total que reciben médula ósea no modificada de un hermano HLA
idéntico. Aumenta al 10% cuando existe incompatibilidad en un
locus y hasta el 20% cuando ésta es mayor.
El tratamiento consiste en la administración
de un nuevo tratamiento de acondicionamiento seguido de un nuevo
trasplante.
TRASPLANTE
AUTÓLOGO DE PROGENITORES HEMOPOYÉTICOS
Exhaustivos estudios in vitro con líneas
celulares tumorales han demostrado que determinadas neoplasias
expresan una relación dosis-respuesta casi lineal cuando se
escalan las dosis de radioterapia o de determinados agentes
quimioterápicos. La experiencia acumulada con el trasplante
alogénico, permitió comprobar in vivo el efecto curativo sobre
algunas neoplasias hematológicas del concepto de megadosis
terapéutica. Sin embargo el incremento de la dosis se encuentra
limitado por la aparición de toxicidades no deseables,
resultando especialmente crítica la provocada en la médula
ósea que conduce a una mielosupresión prolongada. De esta
forma, la necesidad de garantizar una función hemopoyética
correcta tras un tratamiento quimioradioterápico a dosis
elevadas, junto a las limitaciones del trasplante alogénico
(disponibilidad de donante y edad), han sido el motor que ha
desarrollado el autotrasplante en los últimos 15 años.
La realización de un autotrasplante exige dos
requisitos básicos:
- La enfermedad de base debe haber mostrado un
efecto dosis-respuesta apropiado.
- Se debe garantizar un número adecuado de
progenitores hemopoyéticos para restaurar la producción de
células sanguíneas y, a ser posible, libre de enfermedad o, al
menos, no detectable con las metodologías actuales.
ASPECTOS GENERALES Y COMPLICACIONES DEL
AUTOTRASPLANTE:
La existencia de un equipo humano con
experiencia clínica en el tratamiento de pacientes sometidos a
altas dosis de quimiorradioterapia y en el soporte de estados
citopénicos prolongados resulta fundamental para iniciar un
programa de autotrasplante. Así mismo, se precisa disponer de
los recursos hemoterápicos necesarios para el tratamiento
puntual de las distintas citopenias, la metodología de
criopreservación, un laboratorio microbiológico de calidad, una
unidad de cuidados intensivos eventualmente disponible y un
equipo de enfermería adiestrado en el cuidado de este tipo de
pacientes.
1- PACIENTES:
- El límite de edad para la práctica de un
autotrasplante son los 60-65 años, lo que supone incrementar en,
al menos, 10 años el margen de indicaciones con respecto al
trasplante alogénico.
- Estado clínico (performance status): es
importante por su impacto negativo en la toxicidad relacionada
con el procedimiento.
- Es importante conocer con detalle cuáles han
sido los tratamientos recibidos previamente para evitar acumular
toxicidades y elegir el esquema terapéutico más activo.
- Es imprescindible disponer de una evaluación
previa completa de las funciones cardiaca, renal, hepática y
pulmonar.
2- TRATAMIENTOS DE ACONDICIONAMIENTO:
Son los responsables del efecto curativo del
autotrasplante. Deben, idealmente, cumplir con una serie de
requisitos: haber presentado una clara eficacia a dosis
convencionales frente al proceso bajo tratamiento, mostrar efecto
dosis-respuesta, tener como principal factor limitante de dosis
la mielotoxicidad y permitir su escala progresiva con una
toxicidad extrahematológica mínima.
No existe un régimen que haya demostrado una
eficacia superior sobre los demás y la elección ha de
fundamentarse de acuerdo al tipo de enfermedad que se pretende
tratar y a la experiencia del centro con un esquema determinado.
3- CÉLULAS PROGENITORAS:
Hasta hace pocos años la única fuente de
células madre hemopoyéticas era la médula ósea, sin embargo,
la demostración de que en determinadas circunstancias, como tras
una aplasia por quimioterapia y/o con la administración de
factores de crecimiento, el número de células progenitoras en
sangre periférica aumentan, ha ofrecido nuevas posibilidades
dentro de los tratamientos con dosis altas de quimioterapia. En
la actualidad, casi todos los grupos han abandonado el uso de la
médula ósea y la han sustituido por la sangre periférica, con
unos resultados clínicos aparentemente similares. La
simplificación en su obtención con las modernas técnicas de
movilización y aféresis, así como un acortamiento en la
recuperación granulocítica y plaquetaria han sido determinantes
en este cambio.
4- COMPLICACIONES:
- Infecciones: es responsable de un
30-50% de la mortalidad tóxica asociada al
autotrasplante. La granulocitopenia grave, que deriva de
las altas dosis de quimiorradioterapia del
acondicionamiento, es el principal factor responsable de
las mismas. Las bacterias son los patógenos responsables
de un mayor número de procesos infecciosos, siendo en la
actualidad las bacterias grampositivas las más
frecuentemente aisladas.
- Complicaciones pulmonares: pueden
ser infecciosas (neumonía bacteriana o fúngica,
neumonitis intersticial por citomegalovirus, neumonía
por P. Carinii etc...), complicaciones no infecciosas
(hemorragia alveolar difusa, neumonitis intersticial
idiopática, síndrome de distrés respiratorio del
adulto, edema pulmonar por sobrecarga hídrica, embolismo
pulmonar, recidiva de la enfermedad).
- Complicaciones hepáticas:
derivadas de la toxicidad directa hepática del régimen
de acondicionamiento (enfermedad venoclusiva hepática) y
debidas a complicaciones infecciosas, con especial
interés dentro de este grupo las hepatitis virales
postransfusionales por su posibilidad de cronificación y
el impacto que en la calidad de vida postrasplante pueden
tener.
- Complicaciones cardiovasculares:
muchos de los fármacos utilizados en el
acondicionamiento y la radioterapia son potencialmente
cardiotóxicos. Resulta aconsejable disponer de estudios
de función cardiaca previos, esencialmente una fracción
de eyección ventricular, que pueda valorar el riesgo de
cardiotoxicidad.
- Complicaciones gastrointestinales:
producidas por el desarrollo de mucositis. Son muy
dolorosas, requiriendo frecuentemente el uso de
analgésicos, incluyendo derivados mórficos. Siempre nos
obligarán a descartar la existencia de sobreinfección a
nivel de estas lesiones.
- Complicaciones renales y
genitourinarias: la insuficiencia renal se debe casi
siempre al uso de fármacos nefrotóxicos (anfotericina,
aminoglucósidos, vancomicina, ciclosporina) o es la
expresión del inicio de un fallo multiorgánico (sepsis,
shock, síndrome hepatorrenal). La cistitis hemorrágica
es una complicación relativamente común y está
relacionada con la utilización en el acondicionamiento
de ciclofosfamida o ifosfamida.
BIBLIOGRAFÍA
- Terapia en oncohematología; J.M.
Fernández –Rañada.
- Manuel de trasplante hemopoyético; Enric
Carreras.
- Hematología Clínica; J. Sans-Sabrafen.
Autor: José Antonio Angós.Servicio de Hematología del
Hospital General Obispo Polanco de Teruel
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